​​​Los efectos del debate presidencial en España

Lo que ocurre en un debate puede afectar tanto a la intención de voto como a las probabilidades de formación de gobiernos tras las elecciones. A continuación, mostramos cuál ha sido el efecto del celebrado este lunes según el mercado de predicción (sobre el que ya escribimos aquí): 

Voto

​​En primer lugar, el desempeño de los candidatos puede afectar a la intención de voto, ya sea movilizando a sus simpatizantes o convenciendo a los ciudadanos que dudan entre distintas opciones. Los candidatos que van perdiendo tienen incentivos para enfatizar sus puntos diferenciales con respecto a los candidatos ganadores en su espectro. A la vez, les conviene modular sus ataques a sus potenciales aliados post-electorales, sobre todo en la situación de bloqueo que vive España actualmente. Los ganadores tiene que resistir a los envites, mostrándose como candidatos presidenciales moderados con gran capacidad de aglutinar diversas sensibilidades. El riesgo que afrontan son las acusaciones de buscar pactos que puedan ser castigados por sus electores.

[Recibe diariamente los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]

​​El mercado muestra un claro perdedor del debate del lunes (gráfico de abajo), Ciudadanos, que retrocede dos décimas. Esto refuerza la tendencia negativa que atraviesa el partido desde el inicio de la campaña y sitúa a la formación naranja en mínimos (10%). Es cierto que Albert Rivera partía con desventaja; no sólo por la tendencia a la baja que atravesaba su formación, sino porque los candidatos de centro lo tienen de entrada más complicado para resaltar sus diferencias con respecto al resto de formaciones. A pesar de que lo intentara con sobreactuaciones (la exposición de un adoquín, por ejemplo), el candidato ciudadano terminó eclipsado por los partidos entre los que se encuentra, PP y PSOE, como señalan Emma Cerviño o Juan Rodríguez en este artículo.

​​El mercado muestra un claro perdedor del debate del lunes (gráfico de abajo), Ciudadanos, que retrocede dos décimas. Esto refuerza la tendencia negativa que atraviesa el partido desde el inicio de la campaña y sitúa a la formación naranja en mínimos (10%). Es cierto que Albert Rivera partía con desventaja; no sólo por la tendencia a la baja que atravesaba su formación, sino porque los candidatos de centro lo tienen de entrada más complicado para resaltar sus diferencias con respecto al resto de formaciones. A pesar de que lo intentara con sobreactuaciones (la exposición de un adoquín, por ejemplo), el candidato ciudadano terminó eclipsado por los partidos entre los que se encuentra, PP y PSOE, como señalan Emma Cerviño o Juan Rodríguez en este artículo.

​​El resto de formaciones sale del debate sin grandes cambios de escenario. Pablo Iglesias, que se enfrentaba al reto de culpar a Pedro Sánchez del bloqueo sin dinamitar futuros acuerdos, salvó el debate proponiendo medidas concretas (como apuntan Yanina Welp y José Rama). Pedro Sánchez, quizás el que más tenía que perder por eso de ir ganando, resiste notablemente a la hora de esquivar los envites de sus contrincantes manteniendo un tono constructivo (en la línea de los argumentos de Cristina Ares y Jorge Tuñón). Casado, en la misma línea, consigue mantener su tono de líder moderado y agregado del espacio de derechas centrándose en su principal baza, la gestión económica (Astrid Barrio).

Gobierno resultante

​​Los movimientos más interesantes (y más pronunciados) se sitúan en las expectativas de Gobierno porque es sobre lo que hay más incertidumbre. Las encuestas no ofrecen resultados sobre esta cuestión, que depende no sólo del buen hacer de los partidos en las elecciones, sino también de las preferencias de pactos de las principales formaciones.

​​Tras el debate, se disparan las opciones de un Gobierno monocolor del PSOE en sus dos configuraciones posibles (siguiente gráfico). Un Ejecutivo socialista con el apoyo de al menos Unidas Podemos avanza casi cuatro puntos, hasta el 24% de probabilidad. El mismo Gobierno, pero apoyado por PP y Cs, se sitúa con un 22%, tres puntos más que antes del debate. Ambas opciones alcanzan sus máximos desde mediados de octubre.

​​Esto puede deberse a dos motivos principales. Primero, Sánchez fue el candidato que recibió más ataques, situándose como protagonista de la posible formación de un Gobierno a posteriori. Segundo, tanto los ataques, broncos en su mayoría, como la posición del presidente en funciones, desconfiada hacia sus potenciales aliados, no hacen presagiar un Gabinete de coalición; sobre todo si tenemos en cuenta que el tono entre el líder de Unidas Podemos y el del PSOE no ha mejorado desde el debate de abril, y ya entonces no hubo tal acuerdo. Tampoco presagia una gran coalición que el candidato del PP la descartase explícitamente.

​​Por otro lado, la coalición de derechas retrocede dos puntos desde ayer, acercándose al 12% de principios de octubre. Una interpretación podría tener que ver con las tensiones que hubo durante del debate entre los líderes de derechas. Otra opción es que esta tendencia a la baja sea un reflejo de las escasas posibilidades de que este bloque alcance la mayoría, según las últimas encuestas y el mercado. También retrocede la posibilidad de que se celebre una repetición electoral, probablemente como reflejo del ascenso del Gobierno monocolor del PSOE.

​​​​Celebrado el debate, pocos eventos pueden alterar significativamente los resultados. ¿Quizás el que las candidatas protagonizarán el 7 de noviembre? En la web del mercado, así como en la newsletter de Agenda Pública, comunicaremos el avance diario de los resultados.

Autoría

Deja un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.