¿A la moda europea? El ascenso de Vox en Andalucía

Vox (una formación de derecha radical) consiguió el domingo pasado el apoyo de uno de cada 10 andaluces, irrumpiendo con fuerza en el Parlamento autonómico en unas elecciones que vuelven a convertirse en las inaugurales del ciclo electoral español, como ya lo fueron las de marzo de 2015. Con estos resultados, parecería que España deja de ser una excepción y se ha apuntado a la moda europea del populismo de derechas.

Ahora bien, tras las elecciones autonómicas de 2015, en las que Vox no obtuvo escaño alguno, ¿cómo se explica este ascenso tan marcado pasados poco más de tres años? En un reciente estudio que acabamos de publicar en la Revista Española de Ciencia Política, demostramos que los votantes de los partidos populistas de derecha en la «Europa que más padeció los efectos de la Gran Recesión» no son los de mayor edad, pertenecientes a clases sociales bajas y sin estudios universitarios, sino todo lo contrario. Es decir, allí donde la crisis ha sido más dura los jóvenes, con nivel educativo alto y pertenecientes a clases sociales medias-altas exhibieron una mayor predisposición a apoyar a partidos como Vox. Así, demostrábamos que 1) el perfil del votante de los partidos radicales de derechas cambia en función del contexto económico y que 2) en general, la fortuna de estos partidos tiene mucho que ver con los niveles/la atención de los medios a la inmigración y con el descrédito a los partidos tradicionales.  

En el caso particular de Vox, los análisis de las encuestas pre-electorales apuntaban ya a que un hipotético éxito electoral de tal envergadura (12 diputados) no podía explicarse sólo en función de temas relativos a la inmigración, tradicional factor explicativo del voto a partidos radicales de derechas, sino que otros elementos habrían de ser los preponderantes (España está lejos de ser uno de los países europeos con peores consideraciones hacia la inmigración). Los análisis de datos contextuales, más allá de los importantes problemas metodológicos que encierran, tampoco ayudarían a entender un éxito de esta magnitud. En un reciente artículo de El País se explicaba, utilizando los resultados electorales, que en los municipios donde más aumentaba la inmigración era donde más crecía el apoyo a este partido. No cabe duda que esto haya sido así en determinados contextos, pero ello sólo serviría para explicar que Vox hubiera sacado el famoso escaño que el CIS le otorgaba en Almería, donde se encuentra la mayoría de municipios en los que la concentración de inmigrantes es muy alta.

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Así, de deberse al supuesto problema creciente que supone la inmigración, ¿de dónde salen los 11 escaños restantes? Aunque es muy pronto para aventurarse a ofrecer una respuesta, en este post hemos optado por analizar cómo han variado las actitudes y percepciones de los andaluces entre las elecciones de 2015 y 2018 sobre algunos de los temas más relevantes que podrían explicar esta sorprendente evolución.

Tal y como se aprecia en el siguiente gráfico, la destacable ruptura en el hasta ahora estable sistema de partidos andaluz se ha producido en paralelo al cambio en la percepción de los problemas entre las elecciones de 2015 y 2018. Aunque a día de hoy los tres principales para los andaluces son el paro (43%), los políticos y la corrupción (28%) y la economía (7%), el primero y el tercero han perdido mucha relevancia en los últimos tres años, especialmente el desempleo. Por el contrario, la preocupación por la corrupción se incrementa en más de nueve puntos porcentuales, y temas que no estaban presentes en 2015 irrumpen en 2018. Los nacionalismos y la independencia de Cataluña, así como la inmigración, aparecen mencionados por un 2,8% y un 1,7% de los andaluces, respectivamente. Aunque estos porcentajes no son muy altos, sí que es llamativo que ningún encuestado los mencionara en 2015 y que en 2018 la independencia de Cataluña y la inmigración se convirtieran en el cuarto y quinto problemas más importantes para los andaluces.

Gráfico 1. Cambio en los principales temas que preocupan a los andaluces entre las elecciones de 2015 y las de 2018Fuente: Barómetros 3.052 (febrero de 2.015) y 3.226 (octubre de 2.018) del CIS. Ambos trabajos de campo se llevaron a cabo un mes antes de las elecciones andaluzas.

A este cambio en los asuntos que preocupan a los andaluces deben añadirse las alteraciones en las valoraciones de los líderes de los diferentes partidos. Mientras que los demás candidatos no sufren grandes cambios entre ambos comicios (todos tenían puntuaciones por debajo del 4 tanto en 2015 como en 2018, excepto los líderes de Ciudadanos y Podemos, para los que el CIS no recogía una valoración en 2015), las valoraciones de Susana Díaz son las que más varían. La líder socialista pierde un punto en su evaluación en 2018, pasando de aprobar por los pelos a suspender con una nota (4,1) solo ligeramente superior a la de los demás contendientes. A ello debemos añadir que, si bien uno de cada tres andaluces quería que el PSOE ganara las elecciones en 2015, en 2018 este ratio baja a uno de cada cuatro. Todo ello muestra un claro desgaste del PSOE en Andalucía, fruto probablemente, entre otros motivos, de los casos de corrupción y del liderazgo de Susana Díaz, que habrían desmovilizado a parte del electoral socialista.

Gráfico 2. Valoración de los diferentes líderes políticos en las elecciones de 2015 y las de 2018Fuente: Encuesta pre-electoral CIS Andalucía 2.015 (estudio 3.053) y preelectoral CIS Andalucía 2.018 (estudio 3.230).

El análisis de los datos post-electorales nos dará una respuesta más concluyente, pero una primera lectura de los resultados en las urnas nos dice que incluso en aquellos territorios en los que el PSOE ha obtenido tradicionalmente mejores resultados, Vox ha conseguido alcanzar un apoyo notable. Esto apunta a dos posibles explicaciones: una más clara, que tiene que ver con la mayor desmovilización en los tradicionales bastiones socialistas del sur de España, donde probablemente el desgaste del PSOE ha sido mayor entre sus votantes. La otra, más difícil de demostrar por ahora, es la del trasvase de votos desde el PSOE hacia Vox entre los antiguos votantes socialistas menos ideologizados y los más cercanos al centro. Aunque para ello tendremos que esperar a las encuestas post-electorales, aventuramos un trasvase importante entre estas dos formaciones, como ya se ha producido en otros países europeos (el caso paradigmático es el del Frente Nacional francés, que atrae claramente al voto obrero).

Este trasvase de votos no se explicaría únicamente debido al desgaste del PSOE en Andalucía, por los mencionados casos de corrupción y la pérdida de apoyos de Susana Díaz. Tampoco consideramos que el incremento de la inmigración ni la mayor preocupación por este fenómeno sean suficientes para justificar los 12 asientos en el Parlamento de Vox. Si bien en otros países de Europa el crecimiento de la extrema derecha se ha dado por la amenaza (bien cultural o económica) percibida de la inmigración, en Andalucía este fenómeno sólo parece estar detrás del primer crecimiento de Podemos en las encuestas. Una vez producido éste, tendríamos que esperar a ver qué papel ha desempeñado la percepción que los andaluces con una fuerte identidad dual (andaluza y española) ha tenido sobre la situación en Cataluña. Como puede verse en el gráfico 3, si tradicionalmente Andalucía ha sido una comunidad autónoma donde el apoyo al modelo actual de organización territorial ha sido alto, en los últimos años se ha producido un incremento de siete puntos en el porcentaje de andaluces que preferiría tener un Estado más centralizado (un 28% justo antes de las elecciones). De hecho, uno de cada 10 andaluces prefiere hoy un Estado sin autonomías. Más aún, los mayores porcentajes de apoyo a una mayor centralización coinciden en el tiempo con los grandes picos en el movimiento independentista catalán: 2012 y 2018.

Gráfico 3. Evolución de la preferencia del modelo territorial en Andalucía, 2010-2018Fuente: series temporales del CIS, para Andalucía.

Teniendo en cuenta lo apuntado anteriormente, no parecería que el ascenso de la derecha populista en España se deba única, ni tampoco principalmente, a la inmigración percibida como una amenaza, ni tampoco a un giro a la derecha, puesto que según las series del CIS la auto-ubicación ideológica de los andaluces en una escala de 1 (izquierda) y 10 (derecha) ha pasado del 4,7 en 2009 al 4,6 en 2018, con fluctuaciones entre estos años muy poco acusadas. Además del sentimiento de desprotección, la corrupción y del desgaste del PSOE, lo que a la luz de estos datos preliminares consideramos estaría detrás del apoyo a Vox sería el sentimiento de agravio de los andaluces a partir de la comparación entre su región y las más ricas. Tendremos que esperar a tener datos para comprobar en qué medida esto es así y, algo más (a las elecciones europeas y municipales) para ver si las demás comunidades pobres se apuntan al carro de la moda europea de los partidos populistas de derecha, facilitado por el interés creciente de los medios de comunicación en este asunto. Aunque, tal vez los motivos que estén detrás de esta moda en España sean otros bien distintos y, como rezaba aquel slogan, incluso en el apoyo a partidos radicales, Spain is different.

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