¡Bienvenido, míster Sanders!

Tras ganar el voto popular en los primeros tres estados, las primarias demócratas tienen un favorito: Bernie Sanders. Este sábado, en el ‘caucus’ de Nevada, arrolló a sus rivales. El entusiasmo por su campaña pudiera traducirse no sólo en ganar las primarias, sino también las presidenciales de noviembre contra Donald Trump, en gran medida gracias al apoyo de la comunidad latina, donde es conocido como el tío Bernie.

El (probable) próximo presidente de Estados Unidos era en 2015 un senador por Vermont poco conocido. Él mismo no quería presentarse a las primarias demócratas un año más tarde, de ahí que tratara (sin éxito) de convencer a su colega progresista en el Senado Elizabeth Warren para que se presentara contra Hillary Clinton, la candidata del establishment demócrata. Tras la negativa de Warren, Sanders anunció su candidatura en mayo de 2015.

Sanders perdió las primarias demócratas de 2016 contra Clinton, pero conquistó muchos corazones y mentes, introduciendo en la esfera pública muchas ideas que eran previamente consideradas como radicales. Entre ellas se encuentra Medicare for All, una reforma del sistema sanitario que reemplazaría todos los seguros médicos privados por uno universal y público. En cierta medida, Bernie Sanders ya ha ganado las primarias: su campaña ha marcado la agenda de sus rivales y ha normalizado ideas que anteriormente estaban fuera del ‘mainstream’.

El viaje de estas ideas (socialistas) de los márgenes al mainstream en 2016 situó a Sanders, y a toda una red de jóvenes activistas de izquierdas, en el centro del debate político. Tal fenómeno se aceleró con la derrota de Clinton (a pesar de ganar el voto popular por tres millones de votos) frente a Trump: el establishment demócrata centrista no pudo ganar frente a un candidato de extrema derecha explícitamente machista y racista.

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La victoria de Trump fue para la izquierda estadounidense el síntoma de una enfermedad. Como escribió hace unos días Anand Giridharadas en el The New York Times, “existe una creciente sensación de que los multimillonarios no son personas que simplemente se han alejado de nosotros, sino que de hecho están ahí gracias a estar de pie sobre nuestras espaldas, inmovilizándonos”. En consecuencia, hacían falta outsiders para llevar a cabo una revolución política. La izquierda continuó organizándose a través de redes como los Justice Democrats (algunos conocerán este grupo gracias al documental Knock Down the House), el grupo que reclutó a Alexandria Ocasio-Cortez, congresista electa en 2018 y posible sucesora de Sanders a sus 30 años. Esta red continúa más activa que nunca, y representa el mayor activo de Sanders de cara a las presidenciales.

Para llegar a la Presidencia, Sanders tiene que superar dos obstáculos: las primarias demócratas y el duelo con Trump. Vayamos uno por uno. 

¿Por qué Sanders ganará las primarias demócratas? El candidato tiene el ‘suelo’ electoral más alto, es capaz de competir en todos los estados, lidera una coalición multirracial, está expandiendo el electorado (su carrera política lo demuestra) y ha logrado agrupar la mayor parte del voto progresista (a pesar de competir con muchos más candidatos que en 2016; entre ellos, Warren), al contrario que sus rivales centristas.

El sistema de primarias demócrata es complejo (¡en sí mismo daría para varios artículos!), pero hay un punto fundamental. Cada Estado tiene un número de delegados nacionales, que se reparten de forma más o menos proporcional, excepto que para lograr delegados cada candidato debe recibir al menos un 15% de los votos (en algunos casos, este suelo se aplica a nivel estatal; en otros, de distrito). Esta regla facilitará a Sanders conseguir una mayoría de delegados nacionales para la Convención Demócrata de julio, dado que es el único que durante el supermartes (el 3 de marzo) recibirá de forma consistente más del 15% de los sufragios en todos los distritos electorales y estados. La victoria de Sanders en el voto popular de los primeros tres ejercerá, además, un efecto de arrastre hacia él en los siguientes, ya que el candidato es percibido como el favorito.

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Más allá de que el marco institucional le beneficie actualmente dada la fragmentación en el ala moderada del partido, Sanders es el único que ha logrado construir una coalición muy plural (lidera las encuestas a nivel nacional entre blancos, afroamericanos, latinos y asiático-americanos): intergeneracional (aunque mayoritariamente joven), multirracial; y cuenta con grupos sociales que a menudo no votaban (como los trabajadores de origen etíope que le apoyaron en Iowa). La teoría de Sanders es que debe atraer a la arena política a colectivos que hasta ahora estaban excluidos: tiene que expandir el electorado. Por ahora, lo está logrando, como lo demuestra el aumento de participación en las primarias de New Hampshire y el caucus de Nevada, así como los cientos de miles de voluntarios en todo el país que invierten su tiempo libre haciendo campaña puerta a puerta. Un grupo fundamental es la comunidad latina, que da apoyo al tío Sanders de forma mayoritaria, como se ha demostrado en Nevada.

Además de ser una coalición amplia, el apoyo a Sanders es denso: la campaña se ha concentrado en la organización desde abajo, en vez de invertir su capital en propaganda mediática, como está haciendo Michael Bloomberg. Este modelo tiene ventajas económicas, puesto que su campaña cuenta con un capital económico casi ilimitado recaudado a través de pequeñas donaciones.

En resumen, Sanders ganará las primarias porque no tiene un rival claro dada la fragmentación de su oposición en el ala moderada del Partido Demócrata, y porque ha construido una base joven, multirracial, comprometida y movilizada con su proyecto de izquierdas

Vamos con la segunda cuestión: ¿por qué Sanders ganará las presidenciales frente a Trump en noviembre? Gracias a Bloomberg. La entrada en las primarias demócratas del multimillonario estadounidense y ex alcalde de Nueva York es lo mejor que podía pasarle a la campaña de Sanders. Bloomberg, (ex)amigo de Trump al que se le conocen muchos comentarios y acciones clasistas, machistas y racistas, ilustra todo aquello contra lo que Sanders lucha. Trump y Bloomberg son el 1%, y Sanders se posiciona como el representante del 99%. Su eslogan, Not Me, Us (No yo, nosotros), encapsula muy bien la campaña inclusiva y plural de Sanders, y no puede estar mejor representado que en una batalla política contra dos conocidos millonarios.

Algunos dirán que Sanders está demasiado a la izquierda para ganar (a pesar de que su equivalente político sería la socialdemocracia escandinava). La relación entre socialismo y Estados Unidos ha sido históricamente muy contenciosa. Sin embargo, el extremismo de Trump facilita las cosas a Sanders. Recientemente, un candidato republicano en las primarias de 2020 (Joe Walsh, en una entrevista en CNN) resumió perfectamente la situación: “Prefiero tener un socialista en la Casa Blanca que un dictador”. Por tanto, Sanders también recibirá mucho voto anti-Trump, además de la expansión del electorado que en principio logrará gracias a la movilización de grupos sociales que ha menudo no votan como jóvenes, afroamericanos y latinos.

A pesar de un sistema presidencial que prioriza el colegio electoral sobre el voto popular y muy favorable a los republicanos (de ahí que Clinton perdiera frente a Trump), Sanders también tiene opciones de dañar electoralmente al actual presidente. Su apoyo dentro de la comunidad latina puede cuestionar la dominación republicana de los estados de Texas y Arizona y ganar Florida, y su apoyo dentro de la clase trabajadora del Mid-West puede traducirse en ganar estados como Iowa, Michigan, Ohio o Wisconsin, todos ellos ganados por Trump en 2016 frente a Clinton y claves para lograr el colegio electoral. Sanders competirá en los 50 estados, algo que Clinton renunció a hacer.

Se avecina un cambio de paradigma de cara a las elecciones presidenciales estadounidenses: Sanders arrasará en las primarias demócratas y vencerá a Trump en noviembre, en gran medida gracias a la expansión del electorado a través del voto joven, al apoyo de una coalición diversa y multirracial (con un rol particular para la comunidad latina, muy influyente en estados clave como Texas y Florida), y del voto anti-Trump. En noviembre, será un referéndum entre Bernie frente a los multimillonarios representados por Trump, una arena política muy favorable para el senador de Vermont. ¡Bienvenido, míster Sanders!

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