Caída histórica de emisiones por el coronavirus

El pasado 7 de diciembre, en vísperas del quinto aniversario del Acuerdo de París, se publicó un estudio sobre emisiones adelantadas de gases de efecto invernadero en España en 2020, elaborado por el Observatorio de la Transición Energética y la Acción Climática (Otea) y el Basque Centre for Climate Change (BC3), que estima una caída histórica anual de las mismas (de aproximadamente un 15%) con respecto a las de 2019 (Figura 1).

Gracias a la metodología desarrollada en este estudio se puede calcular, por primera vez, la evolución de las emisiones mes a mes con un grado de precisión razonable y sólo con dos meses de retraso (Figura 2). El trabajo supone, por tanto, un gran avance en la monitorización de las emisiones de gases de efecto invernadero, ya que los datos de las fuentes oficiales suelen publicarse de forma provisional siete meses después y pueden demorarse hasta dos años para el cierre definitivo de los inventarios.

La herramienta permite también estimar valores, mediante métodos estadísticos, para aquellos meses de los que no se dispone todavía de información. De hecho, para el cálculo de las emisiones de 2020 se han utilizado datos mensuales de distintas fuentes hasta el mes de septiembre, y proyectado los valores para los meses restantes (de octubre a diciembre). Por otro lado, esta herramienta no sólo es útil en el contexto actual de la pandemia, sino que también permitirá hacer un seguimiento mucho más ágil y rápido de los efectos de las políticas climáticas.

[Con la colaboración de Red Eléctrica de España]

La caída que han experimentado este año las emisiones en nuestro país está estrechamente relacionada con las medidas que han implementado las distintas administraciones para contener la propagación del virus y evitar el colapso del sistema sanitario, medidas que han tenido un efecto sin precedentes en nuestros hábitos y patrones de consumo. Las restricciones de movilidad y el distanciamiento social son las que más han repercutido en el descenso en el consumo de los distintos productos energéticos. Durante los meses de confinamiento estricto (marzo, abril y mayo), el consumo de carburantes para la automoción se desplomó, de hecho, un 42,5% con respecto al mismo periodo del año anterior, y el de queroseno para la aviación se redujo de media en un 77%

Ello ha provocado que más de la mitad de la reducción de las emisiones esperada para este año haya sido por el menor consumo de productos petrolíferos, factor que habría contribuido a recortarlas en 25 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (MtCO2eq). Por otro lado, al reducirse la producción industrial y el consumo de electricidad por la menor actividad y el cierre de actividades no esenciales, los consumos respectivos de gas y carbón también han caído, lo que ha contribuido a reducir conjuntamente las emisiones un 40% (o en 11 MtCO2eq y siete MtCO2eq, respectivamente). Otros factores, como la reducción en las emisiones no energéticas, han contribuido al 10% de la reducción restante.

Otro resultado interesante del estudio es que, aunque las emisiones se hayan reducido este año principalmente por el efecto de las medidas para controlar la pandemia, en un hipotético escenario sin Covid-19 se habría producido también un recorte de alrededor del 4%, debido fundamentalmente a la menor actividad de las centrales térmicas de carbón durante los meses de enero y febrero.

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Finalmente, aunque las emisiones puedan haberse reducido de manera puntual este año en España, y muy probablemente en el resto del mundo, este efecto es por el momento sólo coyuntural: las concentraciones de CO2 en la atmósfera siguen aumentando. Necesitamos, por lo tanto, esfuerzos sostenidos en el tiempo para alcanzar los compromisos adquiridos en 2015 con el Acuerdo de París y contener los incrementos globales de temperatura en niveles aceptables. Los fondos de la UE para la recuperación económica pueden ser una oportunidad histórica no sólo para superar la crisis económica causada por la pandemia, sino también para aprovechar el desarrollo tecnológico de las soluciones climáticas y dar respuestas a las demandas de la sociedad actual y de las generaciones futuras.

(Además de los autores de este texto, han participado en el estudio de emisiones adelantadas de GEI en España 2020 Dirk-Jan van de Ven, Manuel Tomás, Jorge Moreno, Eva Alonso-Epelde, Karl León e Iñaki Arto).

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