Calma, pero el tiempo apremia

Este comienzo de 2016 está siendo uno de los peores para las bolsas. Las caídas son importantes en España, en la mayoría de mercados europeos, en Estados Unidos, en China y en otros mercados. Los que tienen experiencia en los mercados financieros saben que los intentos de explicar cuáles son las causas de las subidas o bajadas suelen ser en vano. Como mucho, se pueden mencionar ciertos datos de contexto que aportan una luz parcial para entender por qué pasa lo que pasa. Pero no hay ninguna manera de saber, precisa y exactamente, por qué las bolsas bajaron ayer y, mucho menos, no hay ninguna base para poder prever qué pasará hoy o mañana.

¿Cuáles son los elementos del contexto que forman una parte del puzle? Los principales son la caída de los precios del petróleo, y de las materias primas en general, dudas importantes sobre el futuro económico de China, y expectativas frustradas de crecimiento en diversas economías. Con todo, como advierte Mohamed A. El-Erian,  experto en mercados financieros, ninguno de estos factores, ni aisladamente ni tomados conjuntamente, pueden explicar la volatilidad y turbulencias actuales.  Estos factores de contexto se superponen, se añaden, a movimientos de fondo.  El principal de ellos es el cambio en el papel de los bancos centrales. Por diversas razones, distintas en cada parte del mundo, cada vez se podrá contar menos con ellos para que absorban la volatilidad de los mercados financieros.

En el caso de los Estados Unidos,  después de darle muchas vueltas, han decidido que hay motivos de peso para dar por terminado el periodo de intervenciones “extraordinarias” en la economía y empezar a subir los tipos de interés. En el caso de la Unión Europea, la situación económica está menos clara y con panoramas bastante distintos según el país. Además, cada país de la UE tiene una agenda y dinámica política propias, lo cual en general dificulta la coordinación efectiva.

¿Qué hacer? Conviene mantener la calma ya que no hay señales de que estemos entrando en un túnel como el de 2008. Además, sobre muchos de los factores de contexto no tenemos la más mínima posibilidad de influencia. En algunos casos, como la corrección en China, lo que está pasando se veía venir y, probablemente, sea una buena noticia. Deberíamos concentrarnos en aquello que depende de nosotros.

Esta época tumultuosa en los mercados financieros llega cuando el timón político aún no ha fijado rumbo: el Gobierno de España no se ha constituido y el Gobierno de la Generalitat se acaba de estrenar con la aparente intención de autoextinguirse en 18 meses. No hay tiempo que perder. Con toda seguridad superaremos estas turbulencias financieras, pero las alarmas que se encienden estos días deberían servir para recordarnos, especialmente a los políticos, que la recuperación sigue siendo débil e incierta, con muchos puntos débiles entre los que sigue sobresaliendo el paro.  Los políticos, nuevos y viejos, pueden distraerse con sus declaraciones y sus gestos, pero alguien tiene que empezar a gobernar.

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