Cambio disruptivo en el sistema eléctrico

El último libro del premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz,‘Capitalismo Progresista’, analiza la evolución “hacia una economía y una democracia del 1%, por el 1% y para el 1%”. La desigualdad es tan profunda que el goteo de reformas ya no es adecuado y se requieren transformaciones drásticas para que la riqueza se redistribuya y la equidad acabe con la deshonestidad que la Gran Recesión de 2008 extendió por el mundo.

El razonamiento de Stiglitz se refiere exclusivamente a la economía. Si lo trasladamos a la política energética, el modelo actual resulta ser de siete empresas, por siete empresas y para siete empresas. Las sucesivas reformas energéticas sólo han servido para proteger, mediante la regulación, un modelo caro y contaminante. Las nuevas tecnologías de generación limpia y de eficiencia energética son imprescindibles para afrontar los desafíos del cambio climático; por lo que hacer más reformas es inútil. Se precisan cambios drásticos en la forma de usar la energía por parte de millones de consumidores.

[Con la colaboración de Red Eléctrica de España]

Stiglitz pone de relieve la importancia del “capital social” vinculado al territorio y al desarrollo local, por lo que las políticas centradas en los municipios y regiones son fundamentales para cambiar la economía y fortalecer la democracia. Si pensamos en el sistema energético, el modelo centralizado en grandes plantas de generación ha de transformarse en otro distribuido, que potencie las pequeñas instalaciones y abierto a la participación de millones de consumidores, entidades locales y pymes para que, de forma individual, compartida o agregando sus consumos actúen directamente en los mercados de electricidad.

La democratización de la energía

Las directivas del ‘paquete de invierno’ establecen la hoja de ruta para la descarbonización de la economía europea en 2050 a través de la generación distribuida, el autoconsumo, la eficiencia energética y las aplicaciones inteligentes, para que cada centro de consumo se convierta en un centro de generación y de gestión de la demanda.

La figura del ‘consumidor activo’ es el nuevo centro del sistema eléctrico y el nuevo poder de mercado que sustituye a los monopolios energéticos. La democratización de la energía, que hace años parecía una propuesta demagógica, es hoy una obligación que establecen las directivas europeas para reducir el consumo, las importaciones energéticas y eliminar las emisiones con energía limpia y barata.

Este cambio disruptivo se justifica por razones ambientales, derivadas del cumplimento del tratado internacional del Acuerdo de París, y por razones económicas, debido a la depreciación y pérdida de rentabilidad de las fuentes de energía tradicionales, origen de graves desequilibrios territoriales y sociales que pueden corregirse a través de la flexibilidad de la generación renovable y la reducción de los costes energéticos.

Éstas con las tres características que definen las directivas del ‘paquete de invierno’

  1. La metodología que da coherencia al conjunto de las directivas. Los objetivos de renovables, eficiencia y emisiones son interdependientes y actúan con una jerarquía en la que la eficiencia energética es el primer objetivo por su efecto de arrastre para conseguir mayores cuotas de renovables y reducción de emisiones. Lo más importante no es el 100% renovables, sino cómo ha de alcanzarse: se propone que sea a través de la generación distribuida y de la gestión de la demanda con participación de los consumidores.
  2. Las directivas establecen nuevos derechos de ciudadanía: el acceso al autoconsumo, a las comunidades de renovables, a los contadores inteligentes, al vehículo eléctrico, al edificio autosuficiente o la participación en los mercados de electricidad. Las directivas son leyes europeas que obligan a todos los poderes públicos, por lo que su cumplimiento debiera preocupar a las administraciones públicas.
  3. El sistema eléctrico ha de incorporar nuevos elementos que no existen en la regulación actual: el cliente activo, las comunidades ciudadanas de energía, el almacenamiento en todas las tensiones, la agregación, el edificio de consumo energético casi nulo, la carga inteligente para el vehículo eléctrico, las funciones de eficiencia de los contadores inteligentes y la gestión, también inteligente, de la demanda.

[Recibe diariamente los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]

Las cinco grandes propuestas de las directivas del ‘paquete de invierno’

  1. Primero, la eficiencia energética. Principio por el que todas las decisiones de planificación, estrategia e inversión en materia de energía, incluidas las de nueva generación renovable, deberán tener en cuenta medidas alternativas de eficiencia energética o de gestión de la demanda.
  2. La descarbonización es reducir las emisiones a cero, mediante la disminución de las necesidades energéticas y garantizando que las necesidades restantes se cubrirán con fuentes de energía sin emisiones de carbono.
  3. El edificio autosuficiente es el objetivo básico de la transición energética. El concepto de edificio de consumo de energía casi nulo se completa con renovables, autoconsumo, aplicaciones inteligentes para la gestión de la demanda por parte del propio consumidor y el punto de recarga del vehículo eléctrico, que se integra en la gestión energética del edificio.
  4. El autoconsumo como despliegue eficiente de las energías renovables. Se apuesta por un modelo orientado hacia pequeñas instalaciones renovables próximas a los centros de consumo, en tejados de edificios, viviendas, pymes, micro-redes, áreas industriales, comerciales o para carga del vehículo eléctrico. La finalidad es aumentar la capacidad de energía flexible del sistema para ganar en eficiencia, reducción de emisiones y abaratamiento del coste de la electricidad.
  5. El consumidor activo como nuevo poder de mercado. Los conceptos de cliente activo, comunidades ciudadanas de energía y agregación forman parte del sistema eléctrico con capacidad de actuar en los mercados, determinar la flexibilidad de la oferta y de la demanda energéticas y abrir la competencia a millones de consumidores.

Los nuevos elementos que se integran en el sistema eléctrico

  • Reglamento 2018/1999, sobre la gobernanza de la Unión de la Energía y la Acción por el Clima: su principio es Primero, la eficiencia energética.
  • Directiva (UE) 2018/2001, de renovables: auto-consumidor y auto-consumidores de estas energías, comunidad de energías renovables, entorno favorable al autoconsumo con almacenamiento, incluido en los códigos de construcción.
  • Directiva (UE) 2018/844, de eficiencia energética de los edificios: edificio de consumo de energía casi nulo como la suma más alta de la eficiencia, del autoconsumo, energías renovables, aplicaciones inteligentes para gestionar la demanda y el punto de recarga para el vehículo eléctrico.
  • Directiva (UE) 2019/944, del mercado interior de la electricidad: cliente activo, comunidad ciudadana de energía, agregación, agregador independiente y contadores inteligentes con funciones de eficiencia energética.

Las directivas europeas son un instrumento para proteger a los consumidores de las empresas que prestan servicios esenciales, como las financieras y energéticas. El ‘paquete de invierno’ está orientado a la protección de los consumidores, para que puedan acceder a los beneficios del autoconsumo y de los contadores inteligentes.

Autoría

Deja un comentario