Chile no debe detener la reforma política

A continuación se presentan las principales conclusiones de la conversación “La política latinoamericana durante la pandemia: Chile” (11 de junio de 2020), en que participaron Rossana Castiglioni, Pamela Figueroa y Claudia Heiss (de la Red de Politólogas), y organizamos con Daniela Campello. La iniciativa cuenta con el respaldo del Graduate Institute, la Fundación Getulio Vargas, la Red de Politólogas, Agenda Pública y el Observatorio de Reformas Políticas de América Latina.

En octubre de 2019, las protestas sociales se extendieron por las calles de Santiago, Valparaíso y otras ciudades chilenas. Después de varios años de cíclicas protestas sectoriales, esto dio lugar a un movimiento sin precedentes que reclamaba reformas políticas y económicas. Como primera respuesta, el presidente Sebastián Piñera (Partido Renovación Nacional) movilizó a los militares generando el rechazo de muchos sectores del país, incluido el mismo ejército. Pero no funcionó y la protesta no se detuvo, por lo que tras nuevas manifestaciones el gobierno aceptó negociar, llegando a un acuerdo para convocar a un plebiscito sobre el reemplazo constitucional. A pesar de muchas enmiendas, la constitución vigente es la aprobada durante la dictadura de Augusto Pinochet. El 18 de marzo el presidente decretó el Estado de Excepción Constitucional. El plebiscito estaba previsto para abril. Entonces, comenzó la pandemia y se pospuso hasta el 25 de octubre. La extensión de la excepcionalidad y la movilización de los militares para fiscalizar el encierro no han impedido el contagio. Varios factores podrían explicar por qué a pesar de ser uno de los países de la región que más pruebas han realizado y de la dureza del estado de excepcionalidad la cuarentena no ha funcionado para limitar los contagios.

1. La gestión de la crisis sanitaria ha sido irregular

El gobierno definió una estrategia dirigida a aplicar cuarentenas rotativas que no ha funcionado. Las analistas en la conversación consideran que algunas medidas fueron adecuadas, como preparar el sistema de salud mediante la compra de ventiladores y ampliar el número de camas, así como realizar pruebas (muchas más que en otros países de la región). Para la Prof. Castiglioni, fue un buen comienzo, pero el gobierno cometió “dos errores imperdonables”: la ayuda financiera se orientó hacia el trabajo formal, cuando aproximadamente un tercio del mercado laboral funciona en la informalidad, haciendo imposible que estas personas respetaran la cuarentena. Y el segundo error fue “el plan de retorno seguro”, a mediados de abril, que fue apresurado y tuvo un efecto inmediato en el incremento de contagios.

El papel del Colegio Médico ha sido clave en el asesoramiento público, que fue rechazado por primera vez por el gobierno. Posteriormente, el gobierno aceptó hablar con los expertos pero el Ministro de Salud ha sido fuertemente criticado por su falta de empatía y arrogancia.

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2. El discurso del gobierno es confrontativo

Las académicas en la conversación coinciden en que el gobierno ha manejado la pandemia con una actitud de no-diálogo, enfocada en el enfrentamiento con alcaldes y grupos de expertos, en particular con el colegio médico.

Para la Prof. Heiss, “hay una política muy impresionante de no reconocer los errores. El Ministro de Salud ridiculizó la cuarentena y luego dijo que había sido ‘seducido’ por la idea de las cuarentenas rotativas como si se lo hubieran llevado las fuerzas de la naturaleza. Originalmente, el modelo a seguir era el de buscar la inmunidad de rebaño, como en el Reino Unido. El ministro dice que fue seducido, no admite su error, invita al diálogo pero acusa a cualquier crítico de poco menos que un traidor. Toda la presión está sobre las personas acusadas por el gobierno por su falta de responsabilidad sin reconocer las limitaciones del enfoque neoliberal que han promovido. El enfoque es represivo y sin acompañamiento en el cuidado y apoyo económico”.

3. Las políticas económicas son insuficientes o incorrectas

Los partidos de oposición y algunos sectores sociales solicitaron un ingreso de emergencia porque la economía chilena colapsó en pocas semanas. La gente empezó a vivir en una situación muy precaria pero no se ha planificado una ayuda adecuada. La política del gobierno se ha dirigido a la distribución de alimentos, lo que ha generado muchas críticas. La ayuda no llega y la ciudadanía se dirige a los alcaldes que entonces toman la iniciativa y critican al gobierno. La preocupación del gobierno era combinar el cuidado de la economía con el cuidado de la salud, pero el discurso no ha sido muy empático y las medidas económicas se han limitado a los sectores formales. Para la prof. Castiglioni “evitar la pérdida de ingresos a nivel individual debería ser la prioridad, y eso ha sido un fracaso”. La Prof. Heiss señala que el fondo de estabilización del cobre está disponible y podría utilizarse y muchos economistas han indicado que Chile tiene la capacidad para hacerlo, pero no se ha hecho.

4. Hay una crisis de la clase política en su conjunto

Para la Prof. Figueroa, el gobierno ha sido reactivo. El presidente afronta la crisis con escaso apoyo ciudadano pero al tomar las riendas del asunto mejoró su baja popularidad. Luego se invitó a la oposición a dialogar, pero las propuestas no fueron tomadas en cuenta. Las tres expertas coincidieron en destacar que existe una crisis de legitimidad que afecta al conjunto del sistema político. Los alcaldes han ganado protagonismo, incluso los del mismo partido de gobierno.

5. La reforma política es fundamental

La prof. Figueroa sostuvo que el gobierno recibió la pandemia en un contexto de movilización social y un ciclo creciente de protestas. En este proceso que se viene desarrollando desde 2006, se alcanzaron los estallidos sociales de 2019 y el acuerdo de convocar al plebiscito originalmente previsto para abril. Sin embargo, este acuerdo es fuertemente resistido por sectores muy conservadores del gobierno. Algunos sectores buscan ahora no posponer el plebiscito constitucional sino cancelarlo, ignorando la amplia movilización social que impulsó estos procesos.

Sobre el papel de los militares, la Prof. Heiss señala que el gobierno intentó eludir la responsabilidad invocando a los militares, pero es más un problema personal que institucional. No hay riesgo de intervención militar. Es clave que la ciudadanía tenga la certeza de que la emergencia no se va a utilizar para revertir los acuerdos políticos alcanzados. La Prof. Figueroa alerta sobre el momento crucial que atraviesa el país y la relevancia de dar respuestas políticas y económicas a las reivindicaciones ciudadanas.

* Una versión en inglés de este sumario puede consultarse en esta página del Albert Hirschman Centre on Democracy y un resumen del video aquí.

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