Corea reunificada y la armonía regional

La armonía es un concepto filosófico fundamental en la cultura coreana. Desde la gastronomía hasta el arte, pasando por las relaciones sociales o la política están de alguna forma impregnadas por esta idea. Armonía como concepto que en un primer momento pareciera no tener cabida en la actualidad, ni en las incansables y frenéticas calles de Seúl, ni en los recónditos e inaccesibles callejones de Pyongyang. No obstante, cuando se analiza la Península de Corea desde un prisma más amplio vemos como un inexplicable equilibrio mantiene por más de 60 años ya la coexistencia de los dos Estados. Uno juche y otro liberal, dos modelos políticos y sociales antagónicos que conservan la esperanza de algún día reunificar la península bajo su signo. Esa extraña armonía se extiende además a su conflictiva vecindad, siendo ambos países a la vez puntas de lanza y actores fundamentales en el equilibrio de poder entre China y EEUU.

Ni las hambrunas en Corea del Norte, ni las reformas y apertura de China, ni los cambios de gobierno tanto en Pyongyang como en Seúl han roto ese curioso equilibrio. Sin embargo, son muchos los factores que amenazan con, tarde o temprano, desequilibrar la balanza provocando la desestabilización y posterior caída del régimen norcoreano o el advenimiento de una guerra abierta. Sea como fuere, parece claro que cualquier cambio o ruptura de esa armonía abriría un proceso que debería terminar en una reunificación de la península. Ambos regímenes anhelan una Corea unida y aspiran, desde planteamientos opuestos, a una futura reunificación.

Por ese motivo, en el presente artículo y con motivo de las últimas disputas políticas en torno al escudo antimisiles THAAD, queremos analizar los posibles escenarios en relación al posicionamiento internacional de una hipotética Corea reunificada. La reciente decisión del gobierno surcoreano de establecer el escudo antimisiles THAAD ha ocasionado una fuerte disputa con el gobierno de Pekín y ha abierto el debate en Corea del Sur en relación al papel de su país en el escenario internacional. Partiendo de los posicionamientos actuales de los principales partidos coreanos desgranaremos los diferentes roles que una Corea reunificada podría tener en la creciente competencia entre China y EEUU.

Escenario A: Pro-EEUU: La alianza continúa

Desde la división de la península en dos estados EEUU se ha mantenido como el principal aliado de Corea del Sur, así como el mayor garante de su seguridad frente a las continuas amenazas de guerra de Pyongyang. La presencia de tropas americanas a lo largo del país, las maniobras militares conjuntas o proyectos como el mencionado THAAD, son algunos ejemplos del papel fundamental de EEUU en el conflicto. Dicha alianza cuenta además con un importante respaldo en la población civil. Según una encuesta de BBC World Service Poll en 2014 un 58% de los surcoreanos veía en EEUU una influencia positiva frente a un 28% que opinaba lo contrario, lo que hace de Corea del Sur una de los países más pro-americanos.

Voces influyentes:

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Partido Saenuri/Partido de las Nuevas Fronteras. Nombre en coreano: 새누리당 Saenuri Dang. Líder: Park Geun-hye. Asientos en la Asamblea Nacional: 129/300

El actual partido en el gobierno y principal partido conservador en Corea del Sur es también el mayor defensor de la continuidad de una alianza que cumple ya 63 años. Como ejemplo, hace precisamente 3 años, en un acto en conmemoración del 60 aniversario de la “relación forjada en sangre” entre ambos países, Obama y Park adoptaron una declaración conjunta que aseguraba que: «Basándose en los últimos sesenta años de estabilidad en la península coreana, continuamos reforzando y ajustando nuestra Alianza para servir como eje de paz y estabilidad en la región de Asia-Pacífico y para satisfacer los retos de seguridad del siglo XXI«.  El polémico acuerdo de instalación del THAAD, el cual ha afectado directamente a unas relaciones con China que hasta entonces se consideraban poco menos que una “luna de miel” entre Park y Xi, constata la prioridad de la alianza norteamericana sobre cualquier otra.

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Posibles consecuencias:

Pero una cosa es la actual alianza entre Corea del Sur y Estados Unidos y otra bien distinta tras una hipotética reunificación con Corea del Norte. Aún dando por hecho que esa reunificación implicase una caída del régimen norcoreano la situación podría alterar las ventajas e inconvenientes para el nuevo estado.

Por un lado el mantenimiento de una alianza con EEUU implicaría poder reducir considerablemente el gasto militar que hoy día suponen importantes porcentajes del gasto tanto para el Norte como para el Sur. El nuevo estado contaría además con una importante fuerza militar, que podría además conservar el armamento nuclear del Norte. Independientemente de si mantuviese o no su capacidad nuclear, una Corea reunificada aliada de EEUU y con sus tropas en la frontera con China afectaría negativamente a su relación con Pekín y podría alentar aún más la escalada armamentista en la zona.

Escenario B: Pro-China: La vuelta a los lazos históricos

Históricamente China ha sido la principal aliada de Corea del Norte y probablemente también lo sería en caso de que Pyongyang pudiese liderar la reunificación. Aunque éste escenario parece improbable a día de hoy, como veremos a continuación, no es descabellado pensar que también desde el sur se dé preferencia a esta opción ante una Corea unida.

Voces influyentes:

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Partido Minjoo/Partido Demócrata Juntos. Nombre en coreano: 더불어민주당 Deobureo minjudang. Líder: Choo Mi-ae. Asientos en la Asamblea Nacional: 121/300

El Partido Minjoo es un partido de ideología progresista o socio-liberal y el principal partido de la oposición en Corea del Sur. Recientemente, con motivo de la crisis política ocasionada en torno al THAAD, está encabezando una corriente crítica con dicha decisión y liderando un acercamiento a las autoridades chinas.

Desde el Partido Minjoo se considera que Corea sólo puede sobrevivir si mantiene buenas relaciones con China, de la que se teme que pudiera tomar mayores represalias económicas, o de otro tipo, llevando a Corea del Sur a una profunda crisis. En su intento de potenciar las relaciones con Pekín, algunos miembros del partido, en plena crisis diplomática entre ambos países, han intentado mantener reuniones con miembros del Partido Comunista Chino. Los progresistas, quienes parecen ganar terreno electoral al partido en el gobierno, han conseguido abrir un debate sobre la idoneidad de anteponer la alianza norteamericana frente a Pekín. La controversia generada evidencia la existencia de dos corrientes de opinión divergentes en el país.

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Posibles consecuencias:

Puesto que no sabemos cuándo se podría producir dicho proceso es complicado vaticinar la probabilidad de esta alianza. Lo que parece razonable pensar es que con el paso de los años China incrementará su capacidad de influencia y poderío económico, lo que potenciará también su atractivo como aliado y su amenaza como vecino hostil.

Las consecuencias inmediatas de cambiar de aliado serían la salida de las tropas americanas de la península, un incremento en los intercambios económicos con China y un deterioro de las relaciones con EEUU y con un Japón que encontraría razones fundadas en esta alianza para continuar con su escalada militar. Posiblemente las disputas territoriales sobre las islas Dokdo/Takeshima entrasen en una nueva fase de hostilidades. La región se polarizaría aún más y probablemente el recelo entre China y EEUU se disparase. Aunque quizá el mayor temor para los coreanos sea el de un posible control o dominio chino del país. Según una encuesta llevada a cabo en 2014 el 66,4% de los surcoreanos ven el crecimiento de China como una amenaza militar para su país.

Escenario C: Potencia independiente: En busca del equilibrio

Una hipotética caída del régimen norcoreano supondría una lucha de intereses en la zona entre los EEUU y China. Ante esta situación, Corea podría verse obligada a mantener una posición de neutralidad para evitar el bloqueo del proceso por parte de una de las dos potencias. A día de hoy éste es un planteamiento poco probable, pues Corea del Sur necesita el paraguas militar de EEUU a la vez que su economía depende en gran medida de China -primer socio comercial de Corea del Sur-. Sin embargo, una vez eliminada la amenaza de la guerra entre norte y sur, y dado el potencial económico que supondría un país con 75,8 millones de habitantes y 220.700 km2 por explotar, el nuevo país podría permitirse una autonomía a día de hoy inconcebible. No obstante, como veremos a continuación, incluso hoy día figuras importantes defienden la necesidad de que Corea del Sur sea más neutral e imponga cierta independencia.

Voces influyentes:

Yoon Young-kwan: Ex-Ministro de Asuntos Exteriores en Corea del Sur (2003-2004), académico y profesor en el Departamento de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Seúl. Profesor de “Relaciones Corea del Norte-Corea del Sur”, entre otras asignaturas.

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Este influyente personaje es uno de los principales defensores de que Seúl mantenga una posición de mayor independencia y neutralidad respecto a la creciente competencia entre China y Estados Unidos. Así es como describe la estrategia que Corea del Sur debería seguir en relación a estos dos países: “En primer lugar, no deberíamos involucrarnos en el conflicto de poder entre la principal potencia y la potencia emergente. Deberíamos sacar a la Península de Corea de esta lucha. En segundo lugar, necesitamos establecer unos límites tanto a EEUU como a China. Debemos decir a China que no trate de romper la alianza entre Corea y EEUU, pues es una cuestión de vida o muerte para nosotros dada la amenaza del Norte. Mientras que a EEUU debemos decirles que no involucren a Corea en su estrategia de sitiar a China. Necesitamos hacernos oír ante sus líderes. Necesitamos establecer reglas en ese marco” sentencia Yoon.

Posibles consecuencias:

Como ya hemos comentado anteriormente, una Corea unificada podría permitirse no depender comercialmente de China, ni militarmente de EEUU, lo que le daría más autonomía y le permitiría tener una voz más fuerte en el exterior. Una posición de neutralidad en el ámbito exterior, pese a suponer un hándicap para el giro estratégico de EEUU hacia Asia-Pacífico y la contención de China, no necesariamente debería dañar las relaciones con EEUU. La retirada de sus tropas de Corea, con el ahorro que supondría para sus arcas, podría no ser un mal negocio para EEUU. Si consiguiese retirar el apoyo directo de EEUU, sin suponer este posicionamiento un alineamiento directo con China, la nueva Corea podría mejorar sus relaciones con la mayoría de sus vecinos. La autonomía y potencial de este nuevo país le haría mirar directamente a los ojos de Japón, histórico rival de los coreanos, y aunque el fin de la alianza con EEUU pudiera empeorar las relaciones con los nipones, la mera desaparición de la amenaza nuclear supondría un gran avance.

Conclusiones

En este ejercicio de ficción hemos imaginado una Corea reunificada buscando de nuevo su armonía, el país de “las mañanas tranquilas” volviendo a serlo y repensando su nuevo rol en la región y en el mundo. Porque la región de Asia Oriental con una China tratando de volver a ser el “país del centro”, un Japón queriendo recuperar parte de su milagro económico y su autonomía militar, y dos Coreas en continuo pie de guerra, está llamada a moverse, y con ella el mundo. Quizá la Corea reunificada sea un sueño lejano, o quizá solamente tan lejano como el fin del bloqueo a Cuba, el proceso de paz en Colombia, la desnuclearización de Irán o el fin de la banda terrorista ETA.

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