Cuando la protesta se hace masiva: el 8-M y las generales


El 8-M se ha convertido en una movilización multitudinaria. De acuerdo a la encuesta que hemos realizado en el marco del proyecto PROTEiCA (Protesta, aprendizaje y cambio político), hasta un 22,5% de las personas entrevistadas, mayores de edad, declara haber participado en la jornada reivindicativa del 8-M de 2019, llegando hasta el 30% entre las mujeres.

El anuncio del anticipo electoral apenas tres semanas antes del 8-M, en un contexto de elevada incertidumbre, plantea la cuestión de su vinculación con las elecciones del 28 de abril. ¿Entrará el 8-M en las urnas? ¿Influirán las cuestiones feministas en el voto de quienes se declaran indecisas/os? El extraordinario número de participantes, la presencia masiva de jóvenes en las calles, la amplia incidencia territorial de la convocatoria y la variedad ideológica en el apoyo al feminismo añaden elementos sustanciales que hacen aún más relevante preguntarse por los participantes y simpatizantes del evento, sus perfiles actitudinales y su intención de voto.

En estas líneas presentamos, de manera preliminar, parte de los resultados de la mencionada encuesta del proyecto PROTEiCA a partir de una sub-muestra de casi 1.000 entrevistas, correspondiente al trabajo de campo telefónico realizado entre el 8 y el 16 de marzo de 2019.

¿Quién participó en el 8-M de 2019? Mujeres, universitarias, jóvenes y de izquierdas (pero no sólo)

El Gráfico 1 muestra el perfil de quienes declararon su participación en el 8-M, así como de los que les habría gustado participar. Como era de esperar, las mujeres participaron en mayor medida que los hombres: un 69% de las personas que se movilizaron. También constatamos que fue una movilización ‘joven’: el grupo mejor representado fue el de las personas de 18 y 24 años, seguido del grupo de 25 a 34.

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Asimismo, la ideología y el nivel educativo muestran una asociación significativa con la probabilidad de haber participado en las protestas: las personas con estudios universitarios y las que se ubican a la izquierda en la escala ideológica participaron en mayor proporción que quienes tienen menos estudios o se sitúan a la derecha (de 6-10 en la escala). No obstante, tal y como muestra el Gráfico 1, las de centro presentan una mayor probabilidad de haber participado que las de derechas. Esta evidencia señala que el 8-M atrajo a un porcentaje sustancial de la ciudadanía más allá del ámbito específico de la izquierda. También refleja la extensión del evento al ámbito rural, con porcentajes de participantes similares en municipios grandes y pequeños.

¿Cómo de feministas son l@s participantes del 8-M de 2019?

El Gráfico 2 muestra los valores medios de las respuestas a distintas preguntas que nos aproximan a la percepción del problema de la desigualdad de género y los sentimientos hacia el movimiento feminista según la participación en el 8-M. La valoración de la relevancia o prioridad de estos problemas es distinta entre participantes y no participantes (incluyendo a quienes les habría gustado asistir). Por ejemplo, un 16,5% de las personas que participaron estaba en desacuerdo con la frase hay otros problemas más importantes que la igualdad entre hombres y mujeres, frente al 5,9% entre las no participantes (o el 10,6% entre las que les hubiera gustado asistir). Asimismo, tan sólo un 7% del total de quienes participaron en el 8-M está en desacuerdo con la frase pese a los avances, en España persisten bastantes situaciones de discriminación de la mujer por el hecho de serlo, porcentaje que sube al 14,5% entre quienes les habría gustado asistir y al 26,4% entre quienes no participaron.

Las personas que se movilizaron y aquéllas a quienes les habría gustado hacerlo coinciden, y se diferencian del resto, en sus valoraciones sobre la necesidad de políticas de género. Por ejemplo, sólo un 18,1% de quienes no participaron está totalmente de acuerdo con la frase ‘una sociedad como la nuestra necesita leyes específicas para conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, frente al 45,8% y 41,3%’, respectivamente, entre las personas que participaron y entre las que les habría gustado participar.

Las diferencias más amplias entre participantes y no participantes las encontramos, sin embargo, en las actitudes hacia el movimiento feminista. En general, el mismo suscita un apoyo elevado entre la opinión pública: un 68% declara sentir simpatía hacia el movimiento feminista, mientras que hasta un 53% se siente, de alguna manera, parte integrante del mismo. Entre quienes participaron en el 8-M, estos porcentajes se elevan hasta el 91% y el 80% respectivamente (frente al 51% y 33% entre quienes no participaron).

¿Cómo se relaciona el 8-M con las elecciones generales del 28-A?

La pregunta del millón. Utilizando conjuntamente la información sobre la intención de voto y la cercanía a partidos, analizamos hasta qué punto la participación en el 8-M de 2019 está asociada a alguna opción de voto.

El Gráfico 3 muestra que la probabilidad de votar o sentirse cercano a Unidas Podemos y al PSOE es mayor entre quienes declaran haber participado en el 8-M (frente a quienes no), y menor cuando mencionan a Vox o al PP. Pero, además, la probabilidad de estar indecisa es mayor entre las personas participantes en el 8-M en comparación con quienes no participaron. Esto puede deberse a que, al menos en estos comicios, las mujeres declaran estar indecisas en mayor medida que los hombres. Por otro lado, si comparamos las personas que no participaron y las que (aunque no) les habría gustado hacerlo, encontramos que estas últimas presentan mayores probabilidades de votar por PSOE y menores de optar por el PP.

Una posible interpretación en clave electoral de esta evidencia, considerando el alto porcentaje de indecisión, sugiere que una mayor presencia en la campaña electoral de las reivindicaciones del 8-M, como la conciliación, la brecha salarial o la violencia de género (en detrimento, quizás, de otras cuestiones como el modelo territorial o el independentismo) beneficiaría, en mayor medida, a los partidos más cercanos a estas causas (UP y PSOE) a la hora de captar el voto indeciso en el último momento.

En cualquier caso, y más allá del 28 de abril, la evidencia aquí presentada refuerza la idea de que el feminismo ha llegado para quedarse y será un elemento cada vez más importante en futuras elecciones.

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