De momento lo que se rompe es Unió

Cada vez está más claro que el proceso soberanista va a acabar rompiendo a los que hasta ahora han sido los principales partidos del sistema político catalán. El PSC ha sufrido dolorosas escisiones y ha quedado muy debilitado,  ICV ha salvado los muebles evitando plantear el tema abiertamente y también muy oportunamente posicionándose en otra dimensión a remolque de Podemos.  Y ahora, tras muchos amagos, parece que definitivamente le ha tocado el turno a Convergencia i Unió.

Después de la consulta interna celebrada por el partido demócrata-cristiano el pasado domingo en la que se optó, con escaso margen de votos, por dar un apoyo condicionado al proceso, la crisis se ha precipitado. Unió niega el apoyo incondicional  a la independencia que se establece en la hoja de ruta del Presidente Mas por lo que parece claro que a la Federación le queda poca vida.  Así se ha evidenciado en la respuesta de CDC dando un ultimátum a Unió,  bajo la forma de un plazo de tres días para avalar el proyecto del presidente,  algo que  a todas luces resulta incompatible con el mandato recibido.   

La réplica de Unió no se ha hecho esperar y ante la evidente incompatibilidad con su socio y acallando las voces que tradicionalmente la han acusado de cobarde ha decidido abandonar el gobierno pero mantiene su apoyo parlamentario y no rompe, por el momento, la Federación.  La salida del gobierno y así lo ha decidido por mayoría el Comité de Gobierno de Unió, afecta a todos los cargos del partido y no solo a sus Consellers y esta circunstancia se extiende a muchos de los miembros destacados del sector soberanista que ya han avanzado su intención de apoyar a Mas y de no abandonar el gobierno.  Esta posición, que supone desobedecer el mandato del Comité de Gobierno y que a la larga podría desembocar en su expulsión, es congruente con los planteamientos ideológicos que vienen defendiendo.  Pero también por congruencia esta decisión debería llevar aparejada su salida del partido para evitarle el mal trago, si persisten en su desobediencia,  de tener que expulsarlos por incumplimiento de sus compromisos estatutarios .   

El  sector soberanista ya ha hecho oír su voz en un inédito ejercicio  de democracia interna y ha perdido.  Por la mínima, sí, pero ha perdido. Es lo que tiene el sistema mayoritario. Pero ahora en vez de aceptarlo y optar por la salida o por la lealtad trata de ganar tiempo y reclamando la celebración de un congreso extraordinario   

Llegados a este punto parece claro que estamos ante una tragedia griega en varios actos.  Primero se ha roto el  gobierno. Segundo se romperá Unió.  Y  por último se romperá la Federación.

Autoría

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.