Descifrar qué partidos nos representan mejor en tiempos convulsos

El 28 de abril de 2019 se celebrarán las decimocuartas elecciones generales tras la reinstauración de la democracia (decimoterceras con la actual Constitución). Prometen ser muy reñidas, mantener la emoción hasta el final e involucrar a muchos protagonistas en una serie de contiendas simultáneas e interrelacionadas:

  • La batalla por la Moncloa, que dependerá, fundamentalmente, de los apoyos totales de los bloques de izquierda y derecha; pero que, en cualquier caso, parece que, en línea con la práctica de los últimos 30 años, volverá a dar lugar a un Ejecutivo del PSOE o del PP, siendo quizá el elemento más novedoso que tal vez se trate de un Gobierno de coalición;
  • La batalla por la izquierda, en la que Podemos y PSOE medirán de nuevo sus fuerzas tras los intentos fallidos de sorpasso en 2015 y 2016 (los apoyos a ambos partidos en cada posición ideológica han evolucionado a favor del PSOE desde la moción de censura);
  • La batalla por la izquierda de la izquierda, entre Podemos y sus confluencias díscolas, como En Marea en Galicia o Compromís en la Comunidad Valenciana;
  • La batalla por la derecha, entre PP, Ciudadanos y Vox, en la que, por una parte, se podrá calibrar cuál es el potencial de los de Abascal y, de ahí, cuál es el alcance en España de la crisis de la derecha moderada. Por otra parte, Cs y PP competirán por el liderazgo en la derecha (a medida que nos acercamos a las elecciones, parece que lo más probable es que la distancia de los populares respecto a los ciudadanos se reduzca notablemente, pero queda casi descartado que los naranjas puedan conseguir un eventual sorpasso;
  • La batalla por el voto populista, o radical, entre Podemos y Vox, como opciones alternativas para liderar el voto crítico con las élites;
  • La batalla por Cataluña, en la que, por una parte, constitucionalistas y procesistas tendrán ocasión de medir sus fuerzas en Cataluña; por otra parte, veremos si Ciudadanos logra mantenerse como el partido más votado o si el partido independentista más votado le arrebata el primer puesto; y, finalmente, asistiremos a un nuevo episodio de la competición entre ERC y el PDeCAT por el liderazgo del procesismo; ¿se cumplirán por fin esta vez los insistentes oráculos que, elección tras elección, vaticinan infructuosamente el sorpasso de ERC a la sigla de turno que reúne a los ex convergentes?

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Los protagonistas más destacados de estas contiendas pertenecen todos a la nueva política (Sánchez nació en 1972, Abascal en 1976, Iglesias en 1978, Rivera en 1979 y Casado en 1981), y o bien están al mando de partidos asimismo nuevos (al menos, en tanto que electoralmente importantes en el ámbito nacional) o han accedido hace no demasiado al liderazgo de sus partidos.

Los discursos también se han renovado, y algunas formaciones han modificado sensiblemente su posición. Así, por ejemplo, Ciudadanos se ha posicionado más a la derecha en el último año. Dados los cambios en los partidos, sus líderes, sus discursos y sus posiciones, es natural que todas las estimaciones sugieran que la volatilidad será elevada. Las predicciones también auguran que el número efectivo de partidos repuntará nuevamente; quizá, tanto como para alcanzar niveles no vistos desde 1936.

La impresión general es que estos cambios no serán flor de una sola temporada; dicho de otra forma, la fragmentación del sistema de partidos perdurará en el futuro y las elecciones de 2019 están abriendo el camino hacia un nuevo ciclo electoral con partidos electoralmente viables en la práctica totalidad del espectro ideológico, incluso cerca de los extremos; ya se deba esto último a factores contextuales como la influencia del desafío ‘procesista’, ya porque constituya una respuesta normal a una sociedad asimismo heterogénea).

Desde el punto de vista del votante, las elecciones del 28-A reúnen todos los ingredientes para dificultar nuestra comprensión de las distintas opciones de voto: hay más partidos relevantes, los partidos existentes han cambiado de líderes o han alterado significativamente su posicionamiento ideológico, los programas electorales han llegado muy tarde, y parece que el papel de los debates televisivos va a ser limitado.

Todas estas características se dan cita, sin duda, en la derecha, ya que se presentan tres partidos en todas las circunscripciones: el PP de toda la vida, Ciudadanos y Vox.

Consideremos un votante de la provincia de Ávila, en la que, según las encuestas, PP y PSOE tienen garantizado un escaño, pero el tercero estaría abierto y podrían obtenerlo PP, C’s o Vox. ¿Cuál de estos partidos te queda más cerca si piensas votar a la derecha? Esta pregunta es especialmente difícil de responder porque no es evidente ni la posición de Ciudadanos (que, si bien ha dado un giro a la derecha, lo ha aderezado con gestos centristas) ni la del PP (al que Pablo Casado le ha imprimido su propio viraje a la derecha cuando, hace relativamente poco, tomó las riendas del partido) y ni siquiera la de Vox (que pese a sus posiciones en principio extremas, es un recién llegado a la competición electoral, al menos en el selecto grupo de partidos con expectativas de obtener un grupo parlamentario). Por si fuera poco, sea por decisiones de las televisiones o de la Junta Electoral, parece que no tendremos ocasión de escuchar debates de primer nivel en los que participe esta última formación.

La situación no es mucho más sencilla en la competición que se librará en el seno de la izquierda y, en algunos casos, puede incluso ser más compleja.

Por ejemplo, en Galicia, Podemos y En Marea se presentan por separado, lo que dificulta especialmente tu decisión si tradicionalmente votas a la izquierda: ¿cuán diferentes son las propuestas de estos dos antiguos socios?; ¿y cuánto se alejan las de cada uno de ellos de las del PSOE? Además, la presentación de Podemos y En Marea en listas separadas se concretó muy poco antes de las elecciones, lo que dificulta aún más la obtención de la información necesaria para conocer las diferencias programáticas entre los antiguos socios.

Ante esta situación, han surgido distintas iniciativas que facilitan las decisiones de los ciudadanos. Una de ellas es un mercado de predicciones electorales, programado por Alberto López Ortega y Oliver Strijbis; dos más son el comparador de programas electorales de RTVE y un comparador de los programas electorales de los cinco partidos que parece que sacarán más votos, creado por el equipo de Newtral; y, finalmente, una plataforma en la que puedes comparar tu posición con la de los partidos que compiten en tu circunscripción.

El resto del artículo está dedicado a esta última, que ha sido creada por un equipo de más de 40 investigadores de distintas universidades españolas (UAM, UC3M, UCM, UPF, UPO, UPV, USAL y USC) y extranjeras (Kings College y LSE). Está co-dirigido por Fernando Méndez (Universidad de Zúrich e Instituto Tecnológico Universidad de Chipre), Javier Ramos (Universidad Complutense de Madrid y Universidad de la República de Uruguay) y Andrés Santana (Universidad Autónoma de Madrid), y la plataforma creada (gratuita) te permitirá saber qué partido tiene ideas más parecidas a las tuyas.

La plataforma se denomina Horizonte2019 y no sólo te permite ver qué partido es el más cercano a tus ideas, sino que además te ofrece la posibilidad de ver cuánto difiere la posición de cada uno respecto a la tuya en distintas cuestiones económicas, sociales, territoriales, y de valores.

Como se pueden ver las posiciones de los partidos, se pueden comprobar muchas cosas: ¿qué posición tiene Podemos en cuestiones territoriales o Vox en el eje económico?; ¿cuál tiene cada partido en relación con la ley de violencia de género, y cuánto se distancia de la tuya?; ¿qué defienden los partidos en relación con los impuestos a los combustibles fósiles y a la energía nuclear?; ¿creen que negociar con los independentistas debilita al Estado?; ¿qué posición tienen los partidos en relación con la inmigración ilegal?

La aplicación (http://bit.ly/2UugqRB) ha intentado tener en cuenta los principales partidos que se presentan en las diferentes comunidades autónomas, con lo que un votante de las Islas Canarias podrá obtener información, por ejemplo, sobre cuánto difieren las posiciones de Coalición Canaria, Nueva Canaria, Podemos, PSOE, C’s, PP y Vox en el eje territorial, mientras que un votante en Cataluña podrá comparar las posiciones en el eje económico de PDeCAT, ERC y En Comú, entre otros partidos. O, volviendo a un ejemplo anterior, un gallego podrá comparar su posición con las de Podemos y En Marea por separado, y apreciar también dónde se sitúan el PSOE y los otros partidos.

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