Ecuador enfrenta la pandemia con un gobierno técnica y políticamente débil

A continuación se presentan las principales conclusiones de la conversación “La política latinoamericana durante la pandemia: Ecuador” (2 de julio de 2020), en que participaron Angélica Abad (Universidad de Cuenca y Red de Politólogas) y Simón Pachano (FLACSO), y organizamos con Daniela Campello. La iniciativa cuenta con el respaldo del Graduate Institute, la Fundación Getulio Vargas, la Red de Politólogas, Agenda Pública y el Observatorio de Reformas Políticas de América Latina.

Las protestas sociales de 2019 fueron especialmente virulentas en Ecuador, hubo niveles de violencia inusitados con la salida del ejército a reprimir. La crisis económica y de deuda ya estaban en escena antes de la pandemia. Además, el gobierno enfrenta la crisis sanitaria en una situación de extrema debilidad política pero también técnica y con las elecciones presidenciales por delante. Al momento de realizar la conversación, el sistema de salud estaba a su capacidad máxima (aunque en la sierra la mortalidad es considerablemente más baja de lo que ha sido en la costa). Las medidas de confinamiento quedaron en manos de los municipios (que avanzan o retroceden según sus criterios y datos). Las políticas comunicacionales han sido incoherentes e inconexas (muchas voces y contradicciones). La llegada de transferencias monetarias directas a la población vulnerable es uno de los pocos elementos que se evalúan positivamente. Los analistas coinciden en observar riesgos de deterioro de la democracia en el país.

1. Un gobierno técnica y políticamente muy débil que traslada responsabilidades al municipio

El primer contagio de Covid 19 se detectó el 29 de febrero, de una persona que venía de España, y la propagación comunitaria estalló en Guayaquil (llegó a hablarse de cadáveres abandonados, debido al desborde las mortuorias y el miedo que se propagó en la población). El 10 de marzo la OMS declaró la pandemia y el país tomó medidas que se mostraron insuficientes. El 16 de marzo se declaró la emergencia con toque de queda de las 2 de la tarde hasta las 5 de la mañana. A partir de mayo se reemplazó por un sistema de semáforos que contempla el nivel de contagio en cada región. La responsabilidad de aplicarlo es de los municipios. Esta fue una decisión del Consejo de Operaciones de Emergencia (COE). Un aspecto negativo es que los municipios tienen capacidades y presiones muy diferentes. Por ejemplo, en la Amazonia no tienen un sistema sanitario que permita gestionar esta crisis.

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“El gobierno ha estado siempre detrás de las noticias”, señaló Angelica Abad. También ha quedado acosado por una estrategia de desinformación que lo ubica constantemente en el lugar de estar desmintiendo informaciones falsas. Los datos oficiales son cuestionados. Hay una multiplicidad de vocerías no coordinadas y a menudo en contradicción que genera incertidumbre. El apoyo al gobierno está en caída, según las encuestas se ubica entre el 15% y el 24 %.

2. Recortes para paliar una economía en crisis

A Ecuador le afectó la caída de los precios del petróleo y ya arrastraba una crisis económica previa a la pandemia, que ahora se ha disparado. Simón Pachano señaló que el acuerdo firmado con el FMI se convirtió prácticamente en el plan económico del gobierno. La economía está dolarizada, lo que genera necesidad de flujos externos. La economía es principalmente importadora y no hay marco legal para la adopción de una nueva moneda, lo que hace muy difícil pensar en adoptar una moneda propia sin una crisis hiperinflacionaria. “Una salida de la dolarización sería suicida para cualquier gobierno. Rafael Correa se lo planteó en su primer gobierno en 2006 y fue imposible”.

Las asignaciones a las universidades estaban condicionadas por el ingreso petrolero y el impuesto a la renta que ahora se han visto reducidos, el primero por la caída del ingreso de petróleo y el segundo por el cambio en ese impuesto, lo que ha implicado un fuerte recorte. En la Universidad de Cuenca el recorte significará el despido de unos 400 docentes de 1200, en una universidad que cuenta con 16 mil estudiantes. Ahí los docentes comenzarán a dictar entre 22 y 24 horas de docencia.

3. Sistema sanitario deficiente

El sistema sanitario es fragmentado, con un sistema público y uno privado, y ninguno de los dos tienen llegada masiva. En este momento las unidades intensivas están todas ocupadas. La mortalidad fue muy alta en Guayaquil y ha tendido a descender en la sierra, lo que se ha explicado por la menor informalidad, mejores viviendas e incluso condiciones climáticas y hábitos de higiene que disminuyen el riesgo de contagio. El sistema sanitario es precario. Se han destapado casos de corrupción.

4. Capacidad instalada para hacer llegar las ayudas sociales con mayor efectividad

Se ha implementado un bono de 60 USD mensuales (temporal) para las personas que lo soliciten acreditando su situación de emergencia. Hay otras medidas vinculadas con el pago de servicios públicos, y otras ayudas. Desde 1999 se creó un bono que ahora se denomina de «desarrollo humano» de poco más de 100 USD que ha permitido tener un conocimiento e identificación de las personas en situación de vulnerabilidad y acelera la llegada del estado. Pero a diferencia de la mayoría de los países (con la excepción de Uruguay) se aplicaron medidas de austeridad. Simón Pachano, sostiene que el gobierno trató de reducir el gasto público que se había inflado durante los gobiernos de Correa con una reducción del 4% del empleo público. Los partidos en su típica estrategia clientelar reparten comida.

5. La democracia sale muy golpeada

En abril el gobierno intentó aprobar leyes por la vía de la emergencia (si no hay consensos o tratamientos se aprueban automáticamente) pero finalmente llegó a un acuerdo con la asamblea legislativa. La Corte también ha estado funcionando. El problema observado por los analistas no es tanto la falta de funcionamiento de las instituciones sino la falta de eficacia de las políticas, la falta de liderazgos, la ausencia de partidos políticos basados en programas y la debilidad de procedimientos de control. En un escenario preelectoral, además, nadie quiere hacerse cargo desde el nivel nacional de poner en marcha políticas que puedan ser impopulares.

Ecuador no ha tenido una fuerte tradición represiva como en otros países de la región, sin embargo comienza a crecer el apoyo a opciones «duras». Pachano tiene miedo al «surgimiento de un Bolsonaro». Los militares se habían mantenido fuera mientras esta vez sostuvieron al gobierno, que de lo contrario habría caído, afirma. Ahora mismo una clave está en cómo se van a dar los procesos electorales para garantizar que se puedan producir de forma adecuada, sostiene Abad.

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