El empleo rebota a la espera de la segunda ola de la Covid-19

Si algo sabemos de la actual crisis del mercado laboral, derivada de la pandemia de laCovid-19, es que tiene bastantes diferencias con las anteriores. Entre otras, podemos destacar la velocidad a la que se ha producido la fase de destrucción de ocupación y el inicio de la recuperación. Otra diferencia importante es la afectación que ha tenido el confinamiento y las medidas tomadas para amortiguar los efectos en trabajadores y empresas (especialmente, los Erte) sobre las definiciones de paro, ocupación y activos. Todo ello nos obliga a ser especialmente cuidadosos al interpretar la información que nos ofrece el tercer trimestre de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada ayer, ya que entre tanto ruido corremos el riesgo de no escuchar los mensajes importantes que nos deja. Para empezar, en una dinámica de crisis y recuperación tan rápida, la mejor manera de medir la afectación de la crisis es usando las variaciones interanuales.

Como puede verse, la lenta desaceleración en el crecimiento de la ocupación que teníamos en 2019 se vio abruptamente truncada por la afectación de la Covid-19 en el mercado laboral. En el segundo trimestre de 2020 se habían destruido casi 1.200.000 puestos de trabajo comparado con los niveles de 2019 (-6,0%). El fin del confinamiento hizo remontar la economía y el mercado laboral, dejando la pérdida de empleos del tercer trimestre en unos 700.000 respecto a 2019 (-3,5%). Por tanto, en términos EPA, en un trimestre se han recuperado unos 500.000 empleos, un 42% de la ocupación perdida. Una recuperación a una velocidad nunca vista, al igual que la caída del segundo trimestre.

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La afectación de la pandemia en el empleo es aún más intensa si medimos la caída y la recuperación en términos de horas efectivamente trabajadas. En este caso, la caída en el segundo trimestre llegó al -27,6%, rebotando en el tercer trimestre hasta el -7,9%.

La diferencia entre medir el efecto en el empleo en horas trabajadas o en ocupados radica en los trabajadores en un expediente de regulación temporal de empleo (Erte), ya que éstos se consideran ocupados en la EPA pero no han trabajado, o lo han hecho a jornada parcial, por lo que suman menos horas. Esto significa que, con una caída del 27,9% en las horas trabajadas del segundo trimestre, los Erte consiguieron que el efecto en pérdida de personas ocupadas fuese de tan sólo un 6%. Por otro lado, también significa que, en cuanto al trabajo efectivo, aún queda más por recuperar (un 7,9% frente a un 3,5% en personas ocupadas).

El paro ha seguido una evolución muy diferente. Durante el tercer trimestre, se ha intensificado su crecimiento y ya computa 508.000 desempleados más que en 2019 (+15,8%).

Parece contradictorio que la ocupación mejore su situación y el paro, en cambio, empeore, pero resulta fácil de explicar si se tienen en cuenta algunos aspectos metodológicos. Para que una persona sin trabajo compute como parada tiene que buscar activamente trabajo (presentarse a ofertas, entregar currículos…), cosa que durante el segundo trimestre, en pleno confinamiento estricto y con la economía del país congelada, era prácticamente imposible. De esta forma, muchos de los nuevos parados de la crisis quedaron en la inactividad durante el segundo trimestre y no han aflorado hasta éste último, cuando al recuperar la movilidad se ha podido volver a hacer busca activa de trabajo. Así que no es tanto que durante el tercer trimestre haya empeorado el paro, sino que en el segundo trimestre estaba subestimado.

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La tasa de desempleo se situó en el 16,3% el tercer trimestre, 3,4 puntos más que en 2019 y un nivel que no se daba desde 2017. Sin embargo, esta tasa no considera las situaciones excepcionales que hemos comentado (Ertes y búsqueda activa de empleo). Mediciones alternativas del paro que incorporan los inactivos que quieren trabajar y los trabajadores en expediente temporal, como la que realiza periódicamente Florentino Felgueroso, elevarían la tasa de paro hasta el 23,7%.

En resumen, los grandes números de la EPA nos muestran un tercer trimestre de recuperación del empleo, probablemente mejor de lo esperado. La tasa de paro se mantiene en niveles inferiores a los que se observaban en anteriores crisis con caídas similares del PIB, incluso tomando mediciones alternativas de ésta. Pese a este buen trimestre, queda más de la mitad del empleo perdido por recuperar. Así que la gran incógnita es si el vigor que ha mostrado la recuperación durante el tercer trimestre se va a mantener a medio plazo. Y las señales en ese sentido no son muy halagüeñas.

Hay que tener en cuenta que la EPA debe interpretarse como un dato de media trimestral y, por tanto, perdemos de vista la tendencia del empleo durante el trimestre. Pero la estadística de afiliación a la Seguridad Social, de frecuencia mensual, indica que la recuperación de la ocupación y de la activación de los Erte se estaba debilitando en el mes de septiembre (como ya comentamos en un análisis anterior). No en vano, buena parte de los empleos y expedientes temporales que quedan por recuperar se concentran en actividades muy castigadas por las normas de distanciamiento social con motivo de la Covid-19, situación que no se espera que cambie hasta bien entrado 2021.

A ello hay que sumar la situación actual de la pandemia y las posibles medidas de restricción de la movilidad que puedan adoptarse, que podrían hacer aumentar el número de trabajadores en Este e, incluso, producir una nueva fase de destrucción de ocupación. Esto es especialmente peligroso en España, ya que es uno de los países con menos teletrabajo y con un alto porcentaje de trabajos que necesitan de contacto social.

Fuente: extraído de ‘Wage inequality and poverty effects of lockdown and social distancing in Europe’, de Juan C. Palomino, Juan G. Rodríguez y Raquel Sebastián.

En Cataluña, por ejemplo, a finales de septiembre quedaban 147.000 trabajadores con expediente temporal de empleo; pero sólo en una semana de cierre en la restauración, como medida para intentar frenar el aumento de contagios, 41.000 trabajadores han entrado en un Arte. Una buena prueba de que la evolución del mercado laboral en los próximos meses estará ligada a evolución de la pandemia y las medidas sanitarias que deban tomarse.

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