El gran potencial de las ciudades para el autoconsumo energético

El cambio climático es uno de los mayores problemas nunca afrontados, pero el hecho de ponerle una solución que no afecte al nivel de confort de las personas es uno de los mayores retos a los que nunca se ha enfrentado la humanidad. Un indicador capaz de transmitir la magnitud del problema de forma muy visual es el ‘Overshoot Day’, que indica el día del año en el que la Tierra ha consumido más recursos de los que es capaz de regenerar en ese mismo año. Desde 2010, este indicador se sitúa en los primeros seis días de agosto, lo que implica que en poco más de medio año la humanidad ha acabado con los recursos anuales. Financieramente, es la quiebra absoluta. Se estima que, para este año, ese día se habrá situado en el 22 de agosto, alrededor de 20 días más tarde de lo habitual debido a la Covid-19.

Si hablamos de países, la gran mayoría de los de la UE ni siquiera pasa de mayo. En cuanto a las ciudades, se quedan en febrero. En el caso concreto de la ciudad de València, el ‘Overshoot Day’ es el 20 de enero, e incluso se puede adelantar esa fecha al 2 del mismo mes si no contamos con su área metropolitana, de acuerdo con un estudio realizado por la Cátedra de Transición Energética Urbana de la UPV.

Las ciudades tienen gran parte de la responsabilidad en los impactos humanos sobre el medio ambiente. Albergan al 75% de la población mundial y abarcan sólo el 2% de la superficie terrestre, y se estima que para 2050 la población aumente hasta el 80%, según la Comisión Europea. Esto las hace responsables del 67% del consumo energético global, según la IEA. Las ciudades, por tanto, tienen gran parte de la culpa, pero también pueden representar gran parte de la solución. Para empezar, casi el 75% del parque de viviendas europeo es ineficiente, con un 35% de los edificios por encima de los 50 años y una tasa de rehabilitación energética por debajo del 1,2%, según los cálculos de la Comisión Europea.

[Con la colaboración de Red Eléctrica de España]

Las ciudades sí deben ser el motor del cambio si queremos optar por un modelo de transición energética que, de verdad, sea una solución a corto y largo plazos para el cambio climático. Y han de serlo ya. Una de las principales actuaciones a día de hoy, y con mayor potencial económico, es la generación de energía fotovoltaica en las cubiertas de los edificios. esto es así gracias al abaratamiento de los costes de esta tecnología, del 90% en la última década, y también a la posibilidad de compensación de los excedentes gracias a los cambios legislativos en esta materia. Un estudio a gran escala de la Comisión Europea indica que los tejados de la UE son capaces de generar 680 TWh de energía solar, lo que equivale al 24,4% del consumo eléctrico actual.

La empresa valenciana Impact-E ha analizado el potencial fotovoltaico de su capital con un modelo que permite tener en cuenta las sombras proyectadas por los elementos de alrededor, el área útil real de cubierta y realizar la casación con la demanda estimada del edificio para obtener los valores de energía compensada y excedente. Además, el modelo incluye un análisis económico de la instalación. Los resultados muestran que el 18% de la electricidad consumida por los edificios puede ser autoconsumida con instalaciones en los tejados. El periodo de retorno se sitúa entre 5,8-20 años, con un valor medio de 11,6 años (sin tener en cuenta ayudas ni bonificaciones), lo que permite ver el gran potencial que tienen económicamente estas instalaciones. A nivel medioambiental, el periodo de retorno medio es de tan sólo 2,3 años. Es decir, en ese plazo, el promedio de las instalaciones ya habrían ahorrado más emisiones que las que costó fabricarlas y montarlas, ayudando en gran medida a la descarbonización.

[Escuche el ‘podcast’ de ‘Green Deal. La oportunidad de Europa’: ¿Cuáles son los incentivos económicos del Green Deal?]

También hay que destacar que, gracias a los resultados económicos y el marco legislativo actual, puede surgir la posibilidad de nuevos modelos de negocio, como la formación de cooperativas de energía en torno al autoconsumo, pero también el alquiler de tejados para producción de energía fotovoltaica que puede interesar a las grandes compañías del sector.

Figura 1.- Periodo de retorno de la muestra de edificios analizada

Fuente: Impact-E.

Sin embargo, los objetivos de la UE marcan una reducción de emisiones del 90% en el sector residencial para 2050 y del 40% para 2030, lo que hace absolutamente necesaria la implementación de otras medidas aparte de la generación distribuida en tejados para alcanzar dichos objetivos. La instalación de energía solar fotovoltaica por sí sola no será suficiente para acometer la transición energética, pero se trata, sin duda, de un pilar fundamental para el proceso de descarbonización.

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