El perfil del votante de Vox

El 2 de diciembre de 2018 se celebraron elecciones en Andalucía, poco tiempo después de que triunfase, a nivel nacional, la moción de censura a del PSOE de Pedro Sánchez al PP de Rajoy. Además de por la tradicional división izquierda-derecha, los comicios andaluces estuvieron marcados por una segunda dimensión de competición política: el eje centro- periferia, que anteriormente sólo había tenido relevancia en algunas zonas de la geografía española y que ahora emergía como un factor clave en todo el territorio.

El principal detonante de esta nueva situación hay que buscarlo en los actos desencadenados el 1 de octubre de 2017: los partidos independentistas al frente del Gobierno catalán declararon unilateralmente la independencia de Cataluña; el Gobierno español aplicó el artículo 155 de la Constitución y suprimió la autonomía catalana durante más de medio año; y varios líderes independentistas fueron encarcelados. Estos acontecimientos propiciaron que aflorasen opciones partidistas capaces de movilizar y ‘alimentar’ el sentimiento de agravio desarrollado por una parte de los ciudadanos (de todos los colores políticos) al constatar que los políticos de una parte del territorio se saltaban las leyes catalanas y españolas. Estamos hablando, principalmente, de Vox, que (re)surgió (pues había nacido en 2013 como una escisión del PP) en esta coyuntura, meses antes de las elecciones andaluzas de diciembre de 2018.

Liderado por Santiago Abascal, que había crecido como político popular al calor del ex presidente José María Aznar en Fase y de la ex presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, Vox fue capaz de llenar, en octubre de 2018, el recinto de Vistalegre con 9.000 personas. Con un discurso de corte populista centrado en la defensa de los valores tradicionales españoles y la unidad territorial, contrario a la inmigración y a la sumisión a los ‘dictados’ de Bruselas, crítico con las elites ‘corruptas’ de siempre e irreverente ante los supuestos ‘excesos’ de la ‘ideología de género’, Vox consiguió capitalizar la atención de los medios; y, mediante una estrategia de comunicación política centrada en las redes, entró en el Parlamento de Andalucía con el 11% de los votos y 22 de los 109 escaños en juego.

[Recibe diariamente los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]

Desde entonces, su entrada en las instituciones ha sido imparable. Frente a los 50.000 de 2016, en las generales de abril de 2019 Vox superó los dos millones y medio de votos, que le valieron 22 de los 350 escaños del Congreso de los Diputados. Fruto de las elecciones autonómicas, europeas y locales de mayo de 2019, este partido consiguió tres de los 54 europarlamentarios españoles; entró en los parlamentos de siete comunidades autónomas (Aragón, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla y León, Madrid y Murcia) que, sumadas a la andaluza y a la valenciana, le deparan un total de 49 parlamentarios autonómicos; y se hizo con 529 concejales distribuidos en numerosos ayuntamientos, incluyendo 12 de las 20 ciudades más pobladas del país: Madrid, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Murcia, Palma de Mallorca, Alicante, Córdoba, Valladolid, Gijón, Granada y Elche.

Vox fue, además, el gran ganador de la repetición de noviembre: sumó un millón más de votos para el Congreso, quedando en tercer lugar y más que doblando su número de escaños, que pasó de 24 a 52; además, y pese a que cosechó menos votos para el Senado que en abril, consiguió entrar por primera vez en la Cámara Alta con dos senadores. En definitiva: los resultados anteriores dejan claro que se rompe la excepcionalidad ibérica, con la incorporación de España, tardía pero decidida, al nutrido club de países con partidos de extrema derecha en sus instituciones.

En vista de esta evolución, es importante conocer cuáles son las bases sociales y las actitudes políticas de los votantes de Vox. La mejor manera de analizar esta cuestión es recurrir a encuestas políticas. En lo que queda de este trabajo, nosotros empleamos el Barómetro de mayo de 2019.

Es habitual escuchar que los partidos populistas de derechas y/o los de extrema derecha se nutren principalmente de personas mayores, varones, con bajo nivel educativo y con valores tradicionales (con lo que cabría sospechar que habrá más casados, católicos, y asistentes habituales a servicios religiosos). La Tabla 2 muestra las características sociodemográficas de los votantes de Vox en comparación con los del resto del electorado, y desvela que el anterior perfil sólo es parcialmente aplicable.

  • Los votantes de Vox son casi ocho años más jóvenes que los del resto de partidos (44,4 frente a 52 años de media).
  • Vox se ajusta bien al perfil masculinizado de los partidos populistas de derechas: hay muchas menos mujeres entre sus votantes que en el resto de partidos (35% frente a 53%) y la probabilidad de que una mujer les vote es mucho menor que la de los hombres (7,1% frente a 13,7%).
  • Si bien es cierto que hay menos votantes de Vox con títulos universitarios (18,2% frente a 25,5%), también hay muchos menos con sólo Primaria (11,2% frente a 21,4%). En realidad, los votantes de Vox tienen un nivel educativo medio, y la probabilidad de votarle es especialmente alta entre quienes se han quedado en Secundaria. Esto les asemeja a los votantes de la Lega en Italia.
  • En cuanto al estado civil, merece la pena destacar la sobre-representación de los solteros e infra-representación de los viudos.
  • Finalmente, aunque hay más católicos entre los que votan a Vox que entre los que lo hacen a otros partidos (77,8% frente a 69,3%), curiosamente no hay diferencias estadísticamente significativas en la asistencia a servicios religiosos y, en todo caso, es menos habitual que vayan semanalmente a la iglesia.

En lo tocante a su posición económica:

  • Sus votantes pertenecen a las clases adineradas (hogares con rentas entre 1.201 y 4.500 euros), pero no a las más adineradas (quienes ganan más de 4.500 euros). Aunque son un grupo muy pequeño, quienes viven en hogares sin ingresos son los más proclives a depositar su papeleta en favor de este partido.
  • Los estudiantes son los más tendentes a votar a Vox; los jubilados y pensionistas, los que menos.
  • Los votantes de Vox consideran que la situación política y económica es ‘mala’.
  • Además, el voto a Vox no está relacionado ni con ser el cabeza de familia ni con trabajar en el sector público.

En cuanto a sus valores, cabe resaltar que son de derechas, se sienten exclusiva o predominantemente españoles, y desean una organización territorial más centralizada o, incluso, sin comunidades autónomas. Esto está en línea con otros trabajos, que ya habían apuntado a la importancia del centralismo, o que han detectado que quienes consideran que el tema catalán es uno de los principales problemas de España son más propensos a votar a Vox6.

Veamos, ahora, cuál es su comportamiento electoral:

  • Los votantes de Vox decidieron su voto en la campaña más tarde que los de otros partidos, pero no el último día.
  • El porcentaje de arrepentidos entre sus votantes es mucho mayor que entre otros partidos (el 22,8% votaría a otro, frente al 4,2% en el resto).
  • A pesar de ello, el partido al que es más probable que voten y el que votarían mañana si hubiera elecciones es Vox, aunque en ambos casos hay ciertas fugas a Ciudadanos y PP, de casi la misma magnitud.

En conclusión, los votantes de Vox son algo más jóvenes y considerablemente más de derechas, y están sobre-representados entre los hombres, de educación secundaria, solteros y católicos; entre las clases moderadamente adineradas, los estudiantes y quienes consideran que la situación económica o política es ‘mala’; entre quienes se sienten más españoles y desean una mayor centralización territorial; y entre quienes decidieron su voto durante las primeras fases de la campaña electoral. Aunque en mayo había muchos más arrepentidos de haber votado a Vox que al resto de partidos, lo que supuso una interrupción en la tendencia al alza del partido en las elecciones concurrentes del 26-M, la opción dominante de la mayoría de ellos seguía siendo Vox y, en todo caso, las fugas se dirigían en su totalidad a Ciudadanos y PP.

El fracaso de las negociaciones para la conformación de Gobierno y la celebración de elecciones generales en noviembre dieron, sin embago, un nuevo aliento a los de Abascal, que se consolidaron como tercera fuerza del país, tanto en votos como en escaños.

Artículo elaborado en colaboración con CC.OO., en el marco del proyecto de formación de dirigentes sindicales de la Escuela de Trabajo

Autoría

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.