El potencial de las energías renovables para Asturias y su industria

Asturias es una región en la que el peso del sector energético ha sido muy relevante, especialmente por lo que se refiere al consumo del carbón extraído de sus minas que ha proporcionado desde hace más de un siglo desarrollo económico, riqueza y empleo, especialmente en comarcas de marcado carácter rural.

Mientras a nivel europeo o estatal la principal fuente de energía primaria es el petróleo, en Asturias ha predominado el carbón como consecuencia de la disponibilidad local del recurso, la elevada tasa de generación termoeléctrica y de la aplicación siderúrgica del coque.

Los sectores energéticos e industrial, que contribuyen con un 22,52% del Valor Añadido Bruto y emplean a más de 48.000 personas en Asturias, se han desarrollado con una enorme sinergia, de modo que la producción energética se ha adaptado a las necesidades de la industria asturiana muy intensiva en el consumo de electricidad (Arcelor Mittal, Asturiana del Zinc y Alcoa concentran la mitad del consumo eléctrico regional).

[Con la colaboración de Red Eléctrica de España]

Asturias ha sido la última comunidad autónoma en recuperar su nivel de PIB previo a la crisis, demográficamente lleva ocho años consecutivos perdiendo población y una cuarta parte de sus habitantes tiene más de 65 años. Soporta, asimismo, un importante desequilibrio territorial interno, ya que su área central, un 20 % de su superficie, acumula el 80% de la población, así como gran parte de los servicios, los equipamientos y la actividad económica e industrial.

En este contexto, la transición energética que se tiene que producir inexorablemente a nivel mundial por razones climáticas, tecnológicas y económicas, supone un gran reto pero, a la vez, una gran oportunidad para la industria y economía asturianas.

El punto de partida no es malo. En 2018, el sector renovable habría empleado a unas 5.400 personas de forma directa en el Principado de Asturias. Por tecnología, se estiman unos 1.800 empleos en fotovoltaica, 1.400 en eólica (900 en eólica offshore), 1.200 en biomasa, 200 en biogás, 400 en solar termoeléctrica y 300 en energía solar térmica.

Las energías renovables representan aproximadamente el 30% de la potencia eléctrica instalada y en torno al 20% en el mix de generación eléctrica, con una importante aportación de las energías hidroeléctrica y eólica terrestre. La biomasa contribuye en más de un 40% de la energía primaria. Además, en Asturias se localiza la mayor red de calor urbana de energía geotérmica de España.

Entre las oportunidades de desarrollo local en renovables destaca la de lanzar un plan de re-potenciación de la eólica terrestre, promover la generación distribuida y autoconsumo fotovoltaico (o en hibridación), especialmente en los consumidores industriales, también el uso de biomasa térmica en el ámbito rural, el aprovechamiento de la biomasa y el biogás en la industria agroalimentaria, así como la biomasa forestal residual, además de ampliar las redes de calor urbanas en función de la geotermia. En energías marinas, la maduración de la tecnología eólica offshore en los próximos años permitirá desarrollos eólicos apropiados a las características de la plataforma continental de la costa española.

En todo caso, parece evidente que Asturias pasará de ser una región excedentaria en la generación de electricidad a ser una zona (ligeramente) deficitaria. El mayor potencial para el crecimiento de su sector renovable se dará en virtud de su capacidad industrial para proveer bienes y servicios al mercado español y global en el horizonte 2030. Y desde esta perspectiva, tampoco está mal posicionada. En la actualidad, el sector asturiano de renovables opera en toda la cadena de suministro con una fuerte actividad internacional en grandes proyectos

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Un ejemplo de su dimensión industrial es el caso de la energía marina, un sector con un alto componente tecnológico con mucha inversión en investigación, desarrollo e innovación que genera un empleo muy cualificado en la región. Hoy en día, sin albergar ningún parque eólico offshore, existen entre 40-60 empresas asturianas que participan de este negocio, fabrican componentes y suministran servicios para plantas en otras partes de Europa (como aceros marinos, fundaciones, estructuras, componentes y buques de servicio para la operación y mantenimiento de los parques marinos). Esta actividad está ligada estrechamente a la capacidad e infraestructura local de la industria siderúrgica y metalúrgica, de los astilleros y de los puertos de Avilés y Gijón.

Otro ejemplo muy ilustrativo de la dimensión industrial del sector es cómo, en la región española con menor irradiación solar por superficie, se tiene capacidad para construir una planta solar termoeléctrica por completo y se albergan algunos de los mayores y mejores centros productivos de estructuras solares fotovoltaicas, tanto en sus procesos de fabricación como de tratamiento. Algunos de los mayores parques solares del mundo están hechos con metal asturiano.

Para maximizar las oportunidades de crecimiento de la industria renovable, es estratégico elaborar un plan asturiano que establezca la contribución de esta Comunidad al Plan Nacional Integrado de Energía y Clima con un estudio ad hoc sobre creación de empleo local. También es trascendental asegurar la celebración de subastas específicas por áreas geográficas y por tecnologías, priorizando las cuencas mineras, que no pueden competir en recurso renovable. 

La transición energética implicará, al mismo tiempo, una transformación económica, social y cultural a gran escala que requerirá una actividad educativa de fondo para la sensibilización e información a la ciudadanía, pero también una formación específica para los responsables de la toma de decisiones y la cualificación y re-capacitación de la fuerza trabajadora para su empleabilidad en el sector de las energías renovables.

El interés en el mercado nacional de renovables es indiscutible. España ha recuperado el atractivo para las inversiones extranjeras. Las políticas climáticas y los costes competitivos de las tecnologías limpias auguran un mercado global muy dinámico en la próxima década. Para dejar la mayor parte de los beneficios de la transición energética en las sociedades más afectadas por esas transformaciones, las administraciones públicas tendrán que articular coordinadamente políticas industriales y de cohesión territorial eficaces para que las renovables crezcan allí donde hacen más falta.

(Para más información se puede consultar el informe ‘El potencial de las energías renovables y su industria asociada en Asturias’, publicado por ISTAS con el apoyo de la Fundación Europea del Clima)

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