El riesgo de retroceso democrático en América Latina durante la pandemia

En los últimos tres meses la pandemia del COVID-19 se ha extendido por el mundo luego de su origen en China. Los profesionales de la salud se han enfocado en evitar el contagio masivo y mitigar la enfermedad; los economistas se han concentrado en el masivo impacto de la pandemia en los indicadores macroeconómicos y el desempleo; otros profesionales de las ciencias sociales han alertado acerca del tremendo impacto de la pandemia en los indicadores sociales, en particular la expansión de la pobreza en países en desarrollo—incluyendo América Latina.

Desde la perspectiva de la ciencia política, la pandemia ha permitido evaluar las respuestas de diferentes líderes y distintos tipos de gobierno alrededor del mundo. Se ha analizado, por ejemplo, si los sistemas federales tienen más dificultad que los sistemas unitarios para imponer medidas de contención de la pandemia. También si los países con mayor capacidad estatal tienen más éxito en el combate a la pandemia. Uno de los temas más recurrentes ha sido la comparación de respuestas al COVID-19 de países con regímenes autoritarios o híbridos vs. aquellos con regímenes democráticos. Los científicos políticos han alertado también acerca del peligro de mayor corrupción y autocratización en ciertos países, así como del peligro de fortalecimiento de líderes o movimientos populistas.  

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Poco se ha escrito sin embargo acerca del impacto político de la pandemia en perspectiva comparativa global o regional, en gran parte por la falta de indicadores políticos que permitan hacer tal comparación. Es por ello que el nuevo Índice de riesgo de retroceso democrático durante la pandemia recientemente presentado por el proyecto V-Democracy es relevante. Dicho índice tiene “el objetivo de dar seguimiento a las respuestas de distintos países a la pandemia del COVID-19 como ilustración de las varias medidas de emergencia y su ejecución, midiendo cómo esas decisiones afectan las perspectivas del régimen político y la democracia, en el corto y el largo plazo.”  Esta nueva medida identifica países que están en bajo, mediano o alto riesgo de retroceso democrático durante la pandemia, utilizando tres colores en el mapa publicado por V-Democracy: en verde los países de bajo riesgo, en naranja los países de mediano riesgo, y en rojo los países con alto riesgo de retroceso democrático. 

La metodología utilizada para construir este Índice de retroceso democrático durante la pandemia es compleja. Destacan los siguientes componentes: si la libertad de expresión se ha visto restringida por las medidas tomadas por el gobierno durante la pandemia, si el poder del Ejecutivo se ha expandido sin supervisión, si se han impuesto límites al poder legislativo y al poder judicial, si se han derogado derechos ciudadanos no derogables, si se han adoptado medidas discriminatorias contra ciertos grupos, si se han impuesto las medidas de emergencia en forma arbitraria o con abuso de poder, y si se han puesto restricciones a los procesos electorales (es importante anotar que el aplazamiento de elecciones per se no se considera una medida negativa dadas las circunstancias).

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En el caso de América Latina los resultados son interesantes. Cinco países son calificados como países de bajo riesgo: Chile, Ecuador, Guatemala, México, y Uruguay. Siete países se ubican en la categoría de mediano riesgo: Argentina, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Honduras, Nicaragua, y Panamá. Finalmente, seis países son catalogados como países en alto riesgo de retroceso democrático a causa de la pandemia: Bolivia, Brasil, El Salvador, Paraguay, Perú y Venezuela. Como se observa en el Gráfico 1, los países con bajo riesgo de retroceso democrático durante la pandemia, no son necesariamente los más democráticos de la región, pero el riesgo de retroceso es menor dadas las medidas adoptadas para mitigar los efectos de la pandemia. En el Gráfico 1 se clasifica a los países según el Índice de democracia liberal de V-Democracy. Según este Índice, Costa Rica es el país con mayor nivel de democracia liberal de la región latinoamericana, y Venezuela y Nicaragua los países con el menor grado de democracia liberal. La escala del Índice de democracia liberal va de 0 a 1 punto. Los colores de las barras identifican qué países tienen bajo, mediano o alto riesgo de retroceso democrático durante la pandemia. Cuba es considerado un país autocrático, por lo que no es calificado. No existe información para el caso de Haití.

Más allá del Índice de retroceso democrático de V-Democracy, hay otras medidas cuantitativas que pueden ayudar a obtener una perspectiva comparada. El tipo de liderazgo durante la pandemia, especialmente en países con sistemas presidencialistas como los de América Latina, es clave. Algunas empresas como Ipsos y Mitofsky realizaron entre finales de marzo y principios de abril, encuestas (con muestras pequeñas) que pueden dar una idea acerca de la aprobación de la actuación de cada presidente durante la pandemia. En la Tabla 1 se comparan diversos indicadores en cada país: el Índice de democracia liberal, el Índice de riesgo de retroceso democrático durante la pandemia, el porcentaje de aprobación presidencial, y un indicador de apoyo ciudadano al cierre del Congreso (un riesgo que puede incrementarse cuando líderes con dudosas credenciales democráticas perciben altos niveles de apoyo ciudadano).

Con base en los resultados de la Tabla 1 pueden destacarse algunos puntos. Entre los cinco países con bajo riesgo de retroceso democrático por la pandemia, los niveles de democracia liberal son altos (Uruguay y Chile) o medios (México, Guatemala y Ecuador). El apoyo a la actuación de los presidentes de este grupo de países frente a la pandemia son también relativamente altos, con excepción del Ecuador; destaca el alto nivel de aprobación del presidente de Guatemala, quien también ha sido evaluado positivamente por destacados analistas en comparación con otros mandatarios. El apoyo a un golpe ejecutivo es muy bajo en Uruguay, y bastante bajo en el resto de países de este grupo.


Entre los países con mediano riesgo de retroceso democrático el Índice de democracia liberal es alto en Costa Rica, y medio en Argentina, Panamá y Colombia. Pero en tres países de este grupo, República Dominicana, Honduras y Nicaragua, este índice es bastante bajo, especialmente en el caso de Nicaragua. No se tiene información acerca de la aprobación presidencial en tres de los países centroamericanos en este grupo, aunque una encuesta de la Universidad de Costa Rica indica que el presidente de ese país tiene un 65% de aprobación en abril del año en curso. Los presidentes de Argentina y Colombia tienen una aprobación media, y el presidente de Panamá tiene niveles bajos de aprobación. En cuanto al apoyo a un golpe ejecutivo, en 2019 solamente una cuarta parte de la población en este grupo de países dijo aprobar que el presidente cerrase el Congreso cuando el país enfrenta momentos difíciles.

Finalmente, en el último grupo de seis países con alto riesgo de retroceso democrático por la pandemia se observan casos preocupantes. En el Perú, el Índice de democracia liberal es relativamente alto, al igual que la aprobación de la actuación del presidente durante la pandemia; pero es preocupante que las medidas que se han adoptado para combatir la pandemia coloquen al país entre los países de alto riesgo; ello aunado al alto apoyo a un golpe ejecutivo (59% de los ciudadanos en 2019) puede presagiar futuros problemas para la democracia en ese país. El caso de Brasil es alarmante: si bien el país obtiene un resultado medio en el Índice de democracia liberal, el nivel de aprobación presidencial es extremadamente bajo y los problemas recientes en la política doméstica no auguran estabilidad democrática en el futuro inmediato. El Salvador es también un caso delicado en virtud de las cuestionadas medidas adoptadas por el actual presidente y el alto nivel de aprobación al mismo por parte de la población. Bolivia, por otro lado, enfrenta la pandemia en medio de una reconfiguración total del esquema político; el Índice de democracia liberal es bastante bajo y existe incertidumbre acerca de cuándo podrán realizarse las elecciones presidenciales, sin vislumbrarse quiénes podrían pasar a una segunda vuelta. Finalmente, el caso más preocupante en América Latina es sin duda Venezuela; el país obtiene un resultado sumamente negativo en el Índice de democracia liberal, y los niveles de apoyo al presidente son también extremadamente bajos. Frente a la pandemia el gobierno ha adoptado medidas drásticas de corte autoritario. Pese a que todos los indicadores políticos, económicos y sociales son abismales, no se avizora una salida de corto o mediano plazo a la crisis en ese país, que se ha profundizado aún más por la caída en los precios del petróleo en semanas recientes.

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