El trabajo del hogar y las implicaciones de género

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Fuente: Estudios sobre migraciones internacionales nº. 14. OIT

La feminización del servicio domestico continúa siendo abrumadora. La participación del hombre en el sector laboral del cuidado es prácticamente testimonial y son las mujeres, buena parte de ellas migrantes, quienes asumen estas labores en un marco laboral precarizado, con bajos salarios y en la mayoría de casos sin ningún tipo de protección laboral. El trabajo doméstico asalariado realizado por las mujeres continúa ubicándose en la escalas mas baja de la valoración socio-laboral. La actual legislación laboral, Real Decreto 1630/2011, si bien incorporó el trabajo doméstico al régimen general de la Seguridad Social, lo hizo  bajo un régimen especial. La especialidad o excepcionalidad supone, entre otros, el no reconocimiento del derecho a la prestación por desempleo, la exclusión del trabajo doméstico del Fondo de Garantía Salarial, unas posibilidades muy limitadas de inspecciones laborales y el derecho de la empleadora a desistir del contrato laboral sin ninguna causa que lo justifique.

Otro dato que llama la atención es el significativo número de mujeres migrantes. Si bien en algunos casos los procesos migratorios facilita la superación de los esquemas de opresión y dominación hacia las mujeres, la otra cara de la moneda también nos dice que la incorporación de la mujer al mercado laboral internacional ha contribuido a reforzar las estructuras del patriarcado y los estereotipos de género. La desproporcionada presencia de mujeres migrantes en sectores infravalorados socialmente o desprovistos de protección, como son los servicios del hogar demuestra que bajo los movimientos migratorios se ha globalizado el papel de la mujer vinculado al cuidado y la reproducción. La migración en muy pocos casos ha supuesto un instrumento de empoderamiento para las mujeres, por el contrario la realidad nos indica que son las mujeres migrantes quienes llegan a ocupar los espacios de cuidado que quedan descubiertos tras la integración de la mujer española, y en general occidental, al mercado laboral. Esta ecuación incorpora una lógica de remplazo entre mujeres de las labores de cuidado que no altera las bases del patriarcado y  perpetúa a la mujer como la responsable del cuidado.

 

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