En cuestión el sistema de calidad de las universidades españolas

En las últimas décadas, las universidades españolas han transformado radicalmente su forma de enseñar, y uno de los elementos clave que han contribuido a ello ha sido la introducción de mecanismos institucionales para el aseguramiento de la calidad. Sin embargo, la forma en la que se han establecido estos mecanismos no ha estado exenta de polémica, ya que existe una intensa discusión sobre cómo debe evolucionar el aseguramiento de la calidad en España en los próximos años.

A continuación, presentamos los principales resultados de una investigación sobre las percepciones de expertos en el aseguramiento de la calidad de una amplia muestra de universidades españolas. Estos resultados indican la necesidad de introducir reformas profundas en la forma en la que se garantiza la calidad de la educación universitaria, y muestran algunas de las principales deficiencias del sistema actual. Sin menoscabar los avances conseguidos hasta el momento, parece existir un amplio consenso sobre la necesidad de repensar una serie de procesos clave de aseguramiento de la calidad que se encuentran actualmente muy asentados.

Repasando brevemente su evolución, cabe señalar que, desde mediados de los años 90, empezaron a definirse unos estándares mínimos de calidad en las instituciones de educación superior en la mayoría de los países europeos. En el caso español, en 1994 se lanzó el primer Plan Nacional de Evaluación de Universidades (PNE), de carácter voluntario. Años después, en 2002, se estableció la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca), y en los años subsiguientes, se crearon agencias similares en la mayoría de comunidades autónomas (aunque en algunos lugares como Cataluña ya se habían establecido antes).

En general, estos primeros planes nacionales, de carácter voluntario, fueron recibidos con entusiasmo por las universidades. Sin embargo, la implementación de un sistema obligatorio en 2007 (particularmente, con respecto a la acreditación de profesores y programas) vino acompañada de resistencias por parte de la comunidad universitaria, que se quejaban del aumento de la carga burocrática e, incluso, de la ineficacia de los procesos en marcha.

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No obstante, el modelo de aseguramiento de la calidad, cuyas directrices generales venían del Sistema Europeo de Educación Superior, fue percibido en buena medida como inevitable y se fue instaurando de manera paulatina. En paralelo, la introducción progresiva de estos procedimientos fue transformando internamente las universidades, que crearon nuevas estructuras administrativas para ocuparse de estas funciones, con el objetivo de construir esta cultura de calidad desde dentro. A estas estructuras se les ha denominado, de manera general, Unidades Técnicas de Calidad (UTCs).

Una visión de los responsables de las funciones de aseguramiento de calidad

En las discusiones sobre los beneficios y los costes relacionados con la introducción de estos procesos ha faltado la opinión de los responsables de las funciones de aseguramiento de calidad. Esto es importante pues, desde su experiencia directa, estos expertos pueden aportar una valiosa perspectiva sobre el funcionamiento de los ciclos de ese aseguramiento. Además, son ellos quienes sirven como nexo entre las comunidades universitarias y las agencias de calidad a nivel nacional y regional.

Por ello, presentamos aquí los resultados de una encuesta reciente llevada a cabo con las personas que lideran los sistemas internos de calidad: los directores y directoras de las UTC de las universidades españolas. Nuestro estudio ha obtenido una alta tasa de respuesta, con casi un 60% de todas las universidades españolas (en concreto, respondieron 51 de un total de 81).

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La encuesta pretende responder principalmente a las siguientes preguntas: ¿Cómo valoran los responsables de estas unidades los diferentes sistemas de acreditación existentes?, ¿cómo ha impactado la introducción de mecanismos de aseguramiento de la calidad en la estructura interna de las universidades?, y ¿cuál consideran que es el modelo de aseguramiento de la calidad más adecuado para el caso español?

Un sistema universitario con sistemas de calidad centralizados

Actualmente, las UTCs son una realidad consolidada en el panorama universitario español. Como muestran los resultados de la encuesta, la mayoría de las unidades tiene una antigüedad de entre unos 10 y 20 años, y algunas de ellas se crearon hace más de dos décadas. Los resultados sugieren que existe cierto isomorfismo institucional en este tipo de estructuras, ya que el modelo de UTC predominante en España es centralizado, mientras que los modelos descentralizados son mucho menos frecuentes. Por ejemplo, nuestro estudio señala que en el 88% de los casos analizados existe una única unidad de calidad, mientras que en el 12% restante existe un reparto de funciones entre varias unidades.

Donde sí encontramos diferencias sustanciales es en la dependencia orgánica de estas unidades. Por un lado, un 51% de las unidades depende de un vice-rectorado, y un 11% está directamente bajo la supervisión del rectorado. Por otro lado, un 12% depende de manera directa de la gerencia de la universidad, la cual suele ser la unidad responsable de la organización de los servicios administrativos y económicos.

Preferencia por sistemas de acreditación macro o generalistas

Aunque el modelo predominante en España está basado en la acreditación de programas específicos, únicamente un 6% de las personas encuestadas se muestran partidarias de este sistema de acreditación. Los resultados muestran una tendencia a preferir sistemas de acreditación más macro o generalistas, basados en la acreditación de universidades. Ello muestra un rechazo por el modelo actual, aunque no existe una clara preferencia por uno alternativo determinado. Por ejemplo, el 38% de los encuestados prefiere un sistema basado en la acreditación de las universidades y un 29% uno basado en la acreditación de centros, mientras que un 27% opta por una combinación de las opciones anteriores (ver Figura 1).

Si desagregamos el análisis por universidades según la antigüedad de su sistema de calidad, no encontramos grandes diferencias. Sin embargo, como muestra la Figura 1, la preferencia por una acreditación basada en instituciones es más clara en universidades que tienen funciones de aseguramiento de la calidad dispersas en varias unidades.

Evaluación de los estándares formales de calidad y su implementación

Los datos obtenidos muestran diferentes percepciones con respecto a aspectos más concretos como la calidad de los estándares y los plazos establecidos en la legislación, así como la carga de trabajo que se deriva de los mismos. Por un lado, existe una relativa buena consideración de los estándares de calidad establecidos: más de un 82% considera que los son muy buenos, buenos o normales. Asimismo, los plazos relativos a los procesos de evaluación/acreditación también están bien valorados por más un 65% de las personas encuestadas.

Sin embargo, los resultados también indican una percepción negativa sobre la carga de trabajo vinculada a los procesos de calidad. Más concretamente, y aunque la percepción sobre la legislación en esta materia varía mucho en España, se puede destacar una valoración negativa con respecto a la carga de trabajo que generan estos procesos, considerada como mala o muy mala por un 67% (Figura 2).

Los resultados indican que existen buenos estándares en términos formales, lo cual también se refleja en la alta valoración que obtienen los estándares establecidos en programas como Verifica, Monitor y Acredita (ver Figura 3).

La calidad mejora las relaciones entre unidades, aunque refuerza el papel de modelos más jerárquicos

Los expertos consideran que el sistema actual de aseguramiento de la calidad ha tenido un impacto positivo en la comunicación interna en las universidades. En general, se observa una tendencia a considerar que la introducción de estos procesos ha mejorado las relaciones entre diferentes unidades y los diversos actores implicados. Por ejemplo, tal como señala la Figura 4, un 77% de los expertos encuestados considera que la circulación de la información entre todos los actores ha mejorado algo/mucho; en especial, las relaciones entre las unidades de calidad, las facultades y el rectorado de cada universidad (casi un 80%). Este resultado refuerza la idea de que los sistemas de calidad en España tienden a favorecer más interacción dentro de las universidades, donde sus propias autoridades tienen un papel predominante en la coordinación de estos nuevos sistemas.

Conclusiones y perspectivas de futuro

Los resultados obtenidos muestran algunas tendencias. En primer lugar, se percibe una clara consolidación del proceso del aseguramiento de la calidad en las universidades. En segundo lugar, se observa también una cierta convergencia en los modelos de estructuras: predominio de la centralización de las funciones de la calidad. En tercer lugar, existe una abrumadora preferencia por un sistema basado en la acreditación de instituciones. El momento actual, en el que la pandemia ha puesto en jaque a las universidades y las está obligando a transformarse a marchas forzadas, la reducción de la carga burocrática se presenta como más importante que nunca.

(Esta encuesta se llevó a cabo en el marco del Proyecto UniRegov, financiado por el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital (Mineco). Los datos se recabaron entre febrero y julio de 2019)

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