¿Es Macron responsable de debilitar la división izquierda/derecha?

A veces se oye decir a los nostálgicos del tiempo en que el sistema político se organizaba alrededor de la separación derechas-izquierdas que la irrupción intempestiva de Emmanuel Macron en 2017 es responsable del desafortunado debilitamiento de esta separación, pero que se trata de un fenómeno coyuntural pues para ellos el sistema partidista debe ser necesariamente bipolar para funcionar correctamente.

Esta visión es errónea desde tres puntos de vista:

  • El fenómeno Macron no es la causa, sino el síntoma y, a la vez, la consecuencia de la obsolescencia de la separación derecha/izquierda.
  • Esta división, que estructuraba las relaciones entre los diferentes partidos políticos desde los anos 1970s, no volverá a encontrar en un futuro previsible su capacidad de organizar el funcionamiento del sistema político.
  • No se puede descartar que la descomposición/recomposición actual del sistema partidista, producida por los re-alineamientos electorales, no pueda desembocar en una bipolarizacion distinta de la de derecha/izquierda.

1. El periodo que precedió la elección de Emmanuel Macron ha mostrado que los dos grandes partidos de gobierno padecian, con intensidad variable, tensiones internas y dificultades crecientes para dominar su propio bando. El mandato quinquenal de Hollande vio la autodestrucción del Partido Socialista (PS) como partido de gobierno. Las primarias presidenciales del PS de 2017 y sus consecuencias confirmaron que las dos izquierdas que  componían dicho partido de gobierno eran, efectivamente, irreconciliables.

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A la derecha, las primarias presidenciales de los Republicains mostraron de la misma forma que los partidarios de Alain Juppe y de Nicolas Sarkozy representarían en adelante dos derechas muy diferentes. Pero sobre todo, a partir de las elecciones europeas de 2014, el Front National había conseguido sobrepasar al partido nacido del gaullismo.

Incluso antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2017, la posición dominante de los dos grandes partidos que se alternaban en el poder desde 1981 estaba claramente amenazada. Tanto la izquierda como la derecha la unidad parecía, pues, difícil de reconstruir.

Es verdad que, para los Republicains, la victoria de Francois Fillon en la segunda vuelta de las primarias de 2016 podría haber permitido, si hubiese ganado las elecciones, obtener un consenso interno. Pero a estas tendencias profundas que amenazaban la unidad del partido hay que anadir el accidente industrial del ‘caso Fillon’, que comprometió la posibilidad de que el candidato obtuviese más votos que el Front National en la primera vuelta y, en consecuencia, la de mantener la unidad del partido. Unos meses antes, Macron había anunciado su candidatura a las elecciones presidenciales y fundado su partido.

La primera vuelta de esos comicios (ver cuadro más abajo) ha confirmado la tendencia. El resultado del candidato socialista pasó entre 2012 y 2017 del 28,6% al 6,4%, marcando el final del PS como partido dominante de izquierdas mientras que Jean-Luc Mélenchon, el candidato de la France Insoumise (llamada Front de Gauche en 2012) subía del 11,1% al 19,6%.

El resultado del candidato UMP/Les Repubicains bajó del 27,2% al 20%, mientras que el de la candidata del Front National progresaba del 17,9% al 21,3%. Estos resultados confirmaban el final de la dominación de los Republicains a la derecha.

Los dos partidos de gobierno no estuvieron presentes en la segunda vuelta de la elección presidencial. Si se observa la evolución del voto entre las primeras vueltas de 2012 y de 2017, se puede ver que la nueva configuración de las candidaturas (por la presencia de Emmanuel Macron) y la crisis de los dos partidos de gobierno han permitido que se expresen electoralmente las tendencias centrífugas latentes en el seno del electorado de ambos partidos. La encuesta electoral del Cevipof/Ipsos de 2017 mide la amplitud de los cambios electorales individuales entre los dos comicios.

Resultado de las elecciones presidenciales de 2012 y de 2017 e  Intenciones de voto presidencial en febrero de 2019 (Ifop)

En 2017, a la izquierda el electorado de Hollande se repartía de esta forma: 15% para Hamon, 46% para Macron y 26% para Mélenchon. A la derecha, sólo 57% de los electores de Sarkozy de 2012 votaron por François Fillon, un 16,8% por Macron y un 15,7% por Le Pen. Aunque la amplitud sea diferente, es patente la fragmentación de los electorados de los dos grandes partidos de 2012. El resultado de Macron no es un accidente, sino la traducción del re-alineamiento en curso.

2. La lectura de las intenciones de voto (IdV) para la próxima elección presidencial, medida por Ifop en febrero de este ano, confirma que continúa ese re-alineamiento observado en 2017. A la izquierda, el candidato socialista obtendría 3% de las IdV, Macron el 30% (+6,2%) y Mélenchon el 12% (-7,6%). Los electores de Hamon en 2017 se reparten en 2019 de la siguiente manera: Faure (PS) 23%, Hamon 43%, Macron 11%, Jadot (EELV, el partido ecologista) y Melenchon 5%. Se trata, pues, de una verdadera desintegración del electorado socialista.

Si el hundimiento del PS se produjo durante las elecciones presidenciales de 2017, el de los Republicains se producirá, al parecer, en las próximas elecciones presidenciales. Es decir, se producirá de forma perfectamente simétrica la marginalización de los dos grandes electorados del pasado. Mientras que Wauquiez obtendría un 8% (es decir, 11,9 puntos menos que Fillon), Le Pen obtendría el 27% (+5,7 puntos).

Entre 2017 y 2019, parece que la fuga del electorado de los Republicains hacia Macron y Le Pen continúa: solamente 34% de los electores de Fillon escogerían a Wauquiez, mientras el 40% escogería a Macron y el 12% a Le Pen. Así pues, entre 2012 y 2019 los electorados de los dos antiguos partidos de gobierno pasarían, conjuntamente, del 55,8% en total al 11%.

En estas condiciones, el restablecimiento de la separación izquierda/derecha parece extremadamente improbable, sobre todo si se tiene en cuenta que Mélenchon y Le Pen, que superan de lejos a los dos antiguos partidos de gobierno, han rechazado claramente esa disyuntiva de bloques, y que la parte del electorado que escoge a los candidatos de los partidos que se posicionan aún respecto a esa separación representa hoy en día, a lo sumo, una carta parte del total. Los que reprochan a Macron que haya roto el sistema que les proporcionaba buenos resultados están equivocados al convertirlo en responsable de este colapso.

3. Todavía es pronto para saber si el sistema partidista en vías de refundacion se orientara hacia una bipolarización nueva cuyos dos polos serian la Republique en Marche y el Rassemblement Nacional. (la nueva denominación del Front National)  Pero algunos elementos del sondeo marcan esta tendencia. No sólo los dos finalistas de 2017 tienen bastantes probabilidades de volver a disputar la final de las próximas elecciones presidenciales, sino que además sus resultados sumados pasarían en la primera vuelta del 45,1% en 2017 al 57% si las elecciones se celebraran mañana.

No es imposible, pues, que se refunde un bipartidismo imperfecto y que no se estructure sobre la división derecha/izquierda. Los que piensan que el buen funcionamiento de nuestro sistema político exige la existencia de un sistema de partidos bipolarizado deberían, ante tal perspectiva, intentar adaptarse a la nueva configuración en lugar de pretender resucitar la antigua. Nuestras instituciones (que viven en un sistema en el que las elecciones presidenciales son las más importantes, con una segunda vuelta a la que sólo pueden presentarse los dos candidatos que encabezan la primera) no parecen gravemente amenazadas a pesar de la crisis actual. Continúan enmarcando el funcionamiento de nuestro sistema político.

La crisis política que sacude actualmente este sistema no es tanto una crisis de las instituciones como de los partidos políticos. Las soluciones se deben buscar en su renovación y no en una reforma profunda de la constitución de la V República, aunque ésta pueda necesitar algunos cambios.

Este análisis salió originalmente publicado en Telos/Traducido por Isabel Serrano Missika.

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