España Suma, un reto complicado para Vox

La propuesta del PP de crear una alianza electoral con Vox y otras fuerzas con el rótulo de España Suma parece haber generado dudas en el partido ultraderechista. Pese al rechazo tajante de Santiago Abascal a participar en ella, el portavoz de la formación, Iván Espinosa de los Monteros, contempló la posibilidad, aunque luego rectificó.

¿Pero que es España Suma? Esta marca quiere repetir los buenos resultados de Navarra Suma, candidatura conjunta de Unión del Pueblo Navarro [UPN], Ciudadanos y PP en los comicios legislativos, locales y autonómicos de 2019 que hizo de esa comunidad foral el ‘laboratorio’ de la derecha. Con ella, el PP quiere “que sigan convergiendo aquí los votantes que se fueron a Vox, a Ciudadanos y los socialdemócratas enfadados con su partido; la España de los balcones”. Tal oferta es un reto para Vox por razones tácticas y estratégicas.

Razones estratégicas: la necesidad de competir en la derecha

Vox ha rechazado proyectarse como una opción antisistema similar al Reagrupamiento Nacional ‘lepenista’ o la Lega italiana para devenir un partido de protesta socialmente transversal. Tal posicionamiento hubiera implicado -entre otros aspectos- buscar el voto obrero y popular con un discurso proteccionista, ultranacionalista y defensor de un chovinismo del bienestar (plasmado por el lema Los españoles, primero). Tal apuesta es difícil de casar con su política económica neoliberal y, de modo llamativo, hasta ahora Vox no ha hecho incursiones significativas en el voto obrero.

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Ello le sitúa en un espacio político de competencia directa con PP y C’s que comporta una relación compleja con ambas fuerzas: debe alcanzar acuerdos con ellas para crear mayorías allá donde se puede desbancar a la izquierda de las instituciones, pero al hacerlo ha de evitar que su perfil político quede diluido. El resultado de esta situación ha sido que PP, Ciudadanos y Vox han actuado de modo disciplinado en sus acuerdos postelectorales y la derecha no ha perdido el control de ninguna institución en la que eso era posible tras los comicios del 26-M.

Al suscribir los pactos para formar mayorías, Vox ha buscado un alineamiento crítico que le permita un equilibrio entre su rol de partido de protesta y el de Gobierno (de ahí la escenificación de un difícil acuerdo por parte de Vox en la Presidencia de la Comunidad de Murcia, que también se logró). Y es que su electorado quiere que Vox encarne una derecha dura que no comprometa las victorias del bloque de derechas.

¿España Suma realmente suma para Vox?

En tal escenario, España Suma es un brete para Vox también por razones tácticas. Según las encuestas, el voto de la derecha tiende a reagruparse en torno al PP, en detrimento de Vox (y C’s), que no pudo transformar en escaños 700.000 de los votos que recibió el 28-A. Ello penalizó al partido y en los comicios europeos del 26-M: Vox perdió el 48,1% de su apoyo del 28-A (pasó de 2.677.173 a 1.388.681 votos) y el último sondeo del CIS le otorga un 3,3% (frente al 10,1% de las generales).

Por tanto, si Vox acude en solitario a la nueva cita electoral puede perder apoyos relevantes en provincias con pocos escaños en juego, y en sus candidaturas al Senado. Además, ello puede contrariar a una parte sustancial de su electorado que apoya unirse a España Suma (podría ser hasta un 63,6%). Pero si opta por tal alianza, Vox puede ver difuminado su perfil y espacio electorales. En definitiva, decida lo que decida puede perder sufragios.

Una carta por jugar

El partido ultraderechista se halla, así, en una encrucijada difícil ante España Suma. Descartada aparentemente la apertura decidida hacia el voto obrero y el universo sociológico de izquierdas (aunque quizá su crítica al Vaticano es un intento de captar un voto anticlerical popular, marcando distancias del PP), Vox debe competir en el caladero de la derecha. De este modo, como hemos señalado, si se une a España Suma puede difuminar su perfil, y si no lo hace puede sufrir un correctivo en las urnas.

En tal tesitura, la formación cuenta con un activo potencial que aún no pueden captar los sondeos: su capacidad de canalizar la reacción contra el secesionismo cuando se haga pública la sentencia del ‘procés’ a los líderes independentistas y en Cataluña se abra un ciclo de protestas contra ella. El anti-separatismo es el artículo estelar del fondo de comercio de Vox y falta por ver en qué grado liderará una respuesta de afirmación española rentable en votos.

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