Galicia sigue confiando la Xunta al PPdeG

Gráfico 1: Resultados elecciones autonómicas (Porcentaje de voto)

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El PP ha logrado su séptima mayoría absoluta en Galicia, la tercera de Feijóo como candidato. Si tuviese que explicarle este resultado en un tweet, mi respuesta sería: porque hay un PPdeG y no un “PPdeG-PP”, y le habría dado la clave. Como aquí tengo algunos caracteres más, sigo. El PP gobierna en Galicia gracias a sus tres grandes fortalezas: la organización del partido en la Comunidad (autónoma respecto a la dirección madrileña, fuerte, y con una enorme capacidad de movilización), el candidato a presidir la Xunta, y la estrategia de competición (ajustada a las preferencias de la mayoría del electorado gallego). Al PPdeG le gusta definirse como “el partido que más se parece a Galicia”. No se ría; lo clavan.

En cambio, sonría cuando vea que esconden sus siglas. No lo precisan. En Galicia el PP se llama PPdeG. El PPdeG se diferencia del PP en cuatro elementos: es más consciente de la importancia de la descentralización política, menos centralista, más partidario de la inversión pública social, y más hábil trabajando su reputación -tiene mejor marca-.

El gran acierto de Feijóo ha sido desechar la idea de “normalizar” el PPdeG. Lo ensayó desde la oposición al gobierno bipartito, conformado por el PSdeG-PSOE y el BNG entre 2005 y 2009, por ejemplo, bloqueando la reforma del Estatuto de Autonomía y rompiendo el consenso en materia de política lingüística. Vio la brecha que esto abría con su mayoría social, y rectificó. Además, como Presidente de la Xunta desde 2009, pese a ser pionero en medidas de austeridad, no cayó en la tentación de hacer un discurso contrario al Estado de bienestar autonómico. Asimismo, el PPdeG de Feijóo evitó enfrentar a la sociedad en torno a temas posicionales. En cambio, centró su estrategia en ser percibido como la opción más creíble y competente en temas transversales, como la buena gestión del dinero público o la estabilidad. Los gráficos 2 y 3 muestran las posiciones moderadas tanto en la dimensión izquierda-derecha como en el eje centro-periferia mantenidas por el PP en Galicia desde 1981.

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La singularidad del PPdeG es el principal factor, pero como es natural no el único relevante en la explicación de por qué esta fuerza política ha gobernado casi ininterrumpidamente en Galicia. Continúo: se lo han puesto fácil.

En primer lugar, no existe el “PSdeG” sino el PSdeG-PSOE: una organización dependiente de Ferraz y de las baronías locales, débil, y en permanente conflicto interno. En segundo lugar, el BNG, en la década de 1990, con el propósito de acercarse a las posiciones mayoritarias del electorado, desarrolló una estrategia de moderación tanto ideológica como territorial (obsérvese en los gráficos 2 y 3), y se convirtió en primera fuerza de la oposición (véase gráfico 1). Sin embargo, desde 2001, la estrategia mudó; regresó a posiciones más extremas. Desde entonces, el frente nacionalista no ha dejado de perder votos y miembros. En las elecciones autonómicas de 2012, fue adelantado por la nueva coalición Alternativa Galega de Esquerdas (AGE), liderada por Anova –escisión del BNG- y su ex portavoz parlamentario, Xosé Manuel Beiras (1). En tercer lugar, En Marea, fenómeno político también propio de Galicia y de interés politológico, está pendiente de consolidación y necesitado de un candidato que pueda ser visto como presidenciable, algo que en cambio sí ha logrado ya el BNG con su nueva líder Ana Pontón. Ésta ha optado por una campaña en positivo, y ha destacado en el único debate electoral a cinco organizado por la televisión pública gallega. La conservación de 6 de los 7 escaños del frente nacionalista fue la única sorpresa de la noche electoral. En cuarto lugar, como también se evidenció, por ejemplo, en el debate entre candidatos, Ciudadanos carece de espacio en el escenario gallego y voluntad o capacidad para entenderlo y construirlo.

(1) En 2013, la asamblea del BNG fijó la independencia de Galicia como objetivo político, cuando el apoyo al reconocimiento del derecho a la independencia en esta Comunidad es del 2,7% (CIS, Barómetro autonómico III, 2012). Tras los comicios de 2009, que pusieron fin al bipartito, dimitió la dirección del BNG y se celebró una asamblea extraordinaria en la que la UPG logró el control de la ejecutiva. Xosé Manuel Beiras fracasó en su intento de hacerse con la organización, tanto en esta asamblea de 2009 como en la ordinaria de enero de 2012. Tras la asamblea de 2012, abandonaron el BNG: Encontro Irmandiño, Esquerda Nacionalista, el Partido Nacionalista Galego-Partido Galeguista y un sector de Máis Galiza. En mayo, de la confluencia de Máis Galiza, Ecogaleguistas, Acción Galega, Partido Nacionalista Galego-Partido Galeguista y la histórica Coalición Galega, se creó Compromiso por Galicia. En julio, impulsada por el Encontro Irmandiño liderado por Beiras, se fundó Anova-Irmandade Nacionalista, donde también se integraron Frente Popular Galega, Movemento pola Base y Nova Esquerda Galega. Anova se presentó a las elecciones de 2012 en la coalición AGE, con Esquerda Unida, y a las de 2016 en En Marea, candidatura a la que se sumó, entre otros, Podemos.

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1 Comentario

  1. Manuel
    Manuel 09-26-2016

    Querida Prima. Muchas Felicidades. Te deseamos lo mejor. Abrazos al resto de la Familia. Unha aperta forte. Manuel Conde Vales

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