Gibraltar y el ‘Brexit’

Anticipando una salida de la Unión Europea potencialmente perturbadora a finales de octubre, el Gobierno de Gibraltar adelantó la fecha de sus elecciones, que se celebran cada cuatro años. La Administración de Fabián Picardo fue reelegida para un tercer mandato consecutivo. Su partido, el Socialista Laborista de Gibraltar (GSLP, por sus siglas en inglés), ganó con el 53% de los votos y obtuvo 12 escaños, frente los seis obtenidos por los socialdemócratas (GSD), más conservadores, y los cuatro del nuevo y desafiante (y más o menos verde) Together Gibraltar.

El pequeño electorado gibraltareño votó abrumadoramente a favor de quedarse en la UE en el referéndum de 2016 (96% a favor), pero no tuvo ninguna  influencia en Westminster. Así, se enfrentaba al riesgo de la peor versión de salida si no había acuerdo a finales de este mes. Esa preocupación, sin duda, contribuyó al éxito de Picardo. Su partido hizo una fuerte campaña en una plataforma alineada con los demócratas liberales británicos; esto es, por cancelar el Brexit incluso sin celebrar un segundo referéndum.

Antes de la fecha crítica, todos los ciudadanos recibieron del Gobierno un documento detallado llamado Preparándose para un Brexit sin acuerdo (No Deal Brexit) que presentaba un «escenario razonable del peor de los casos» que implicaba dos horas de retraso en la frontera terrestre con España para los cruces peatonales y seis horas de espera para los vehículos comerciales, junto con la interrupción de las cadenas de suministro y en la gestión de residuos. No es de extrañar que en el último fin de semana del mes hubiera una participación alta en una manifestación anti-Brexit que unió a los trabajadores de ambos lados de la línea fronteriza.

Por supuesto, la UE concedió finalmente una prórroga de hasta tres meses cuando el Parlamento del Reino Unido no logró aprobar el acuerdo en el plazo establecido. Así que, por ahora, el renovado Gobierno de Picardo tiene más tiempo para prepararse, aunque la naturaleza del resultado final del Brexit (asumiendo que finalmente se produzca) sigue siendo indeterminada.

[Recibe diariamente los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]

Como Dependencia Británica de Ultramar, Gibraltar está incluida en el registro electoral de Reino Unido a efectos de referendos (a diferencia de las Islas del Canal y la Isla de Man, que han sido dependencias de la Corona desde la Edad Media, y que también son autónomas y están incorporadas en la UE). Anteriormente, estaba clasificada como colonia de la Corona, y en 2019 la Unión Europea reiteró su estatus colonial, pero Londres rechaza el término e insiste en que Gibraltar ya no entra dentro de las competencias del Comité de Descolonización de la ONU. 

Gran Bretaña y España llevan mucho tiempo en desacuerdo sobre la validez actual de la concesión territorial hecha bajo el Artículo X del Tratado de Utrecht de 1713, y en 1969 Francisco Franco llegó a cerrar la frontera de La Línea (Cádiz). Sin embargo, mientras ambos países han sido miembros de la UE, tales divergencias han sido contenidas. Una vez que Reino Unido esté fuera de la Unión, es inevitable que Bruselas tienda a alinearse con Madrid sobre cualquier nuevo desacuerdo con Londres.

Por otra parte, el Gobierno de Gibraltar se ha apresurado a adoptar un Acuerdo de Doble Imposición con Londres y, a través de otros medios, a reforzar su alineación con la normativa financiera y de inversión británicas, a medida que crece la expectativa de nuevas diferencias con Europa.

Las áreas de divergencia actuales incluyen la moneda, los impuestos, la ciudadanía y las condiciones de empleo. Por ejemplo, el tabaco se grava mucho menos en el Peñón que en los estancos españoles, con el resultado de que casi nadie en La Línea compra en negocios españoles. Asimismo, los combustibles de los vehículos son mucho más baratos en Gibraltar, por lo que los conductores españoles cruzan la frontera para llenar sus depósitos.

La libra esterlina es la moneda de la Dependencia de la Corona, que tiene un superávit presupuestario, mientras que los impuestos sobre la renta, las plusvalías y las sucesiones son mucho más bajos que en el Reino Unido, lo que atrae a los ciudadanos británicos a trasladarse. Para ellos, el coste de la vivienda (que refleja la escasez de tierra alrededor del Peñón) puede ser aceptable, pero no para los trabajadores locales. Así que una alta proporción de la fuerza laboral vive en España y trabaja en Gibraltar, donde los alquileres no son asequibles para los trabajadores ordinarios. Esto explica por qué casi no hay desempleo en Gibraltar, en contraste con la muy alta tasa de desempleo en La Línea.

Como resultado, las cifras de ingresos ‘per cápita’ para la Península son excepcional (y engañosamente) altas. Reflejan los altos ingresos de los ciudadanos de Gibraltar jubilados (a veces ausentes), y no incluyen los menores ingresos de los trabajadores españoles que prestan muchos servicios básicos.

Además del turismo, los servicios para jubilados británicos y la base militar, Gibraltar también se especializa en servicios legales corporativos y banca offshore. Los casinos y los juegos de azar tienen una larga historia, pero recientemente el principal sector de crecimiento ha sido el de los juegos electrónicos: la Ley de Juegos de Azar de Gibraltar ha convertido la Dependencia en la principal jurisdicción para las empresas en línea con licencia de este sector y para sus proveedores. El mayor mercado es Reino Unido, con acceso garantizado para Gibraltar después del Brexit, pero la esperanza es que el crecimiento futuro pueda asegurarse en Asia.

En 2019, las empresas de ‘e-gaming’ del Peñón emplean a 3.800 trabajadores y contribuyen en torno al 25% de la economía total, pero se ven obligadas a trasladarse para permanecer en la UE. La segunda empresa más grande acaba de trasladar a la mayor parte de su personal a Malta. En cuanto al sector de los fondos, o bien tendrá que cumplir con la normativa cada vez más rigurosa de la UE, en el marco del restrictivo régimen de la Directiva de gestores de fondos de inversión alternativos (AIFMD, por sus siglas en inglés) de Bruselas, o bien lo más probable es que, mientras se encuentre fuera de Europa, se especialice en los denominados experienced investor funds (fondos de inversión experimentados) que pueden comercializarse fuera de la Unión, y que pueden tener un atractivo adicional en Reino Unido una vez que éste se haya convertido en un país fuera de los límites de las empresas europeas de inversión colectiva en valores mobiliarios (UCITs). Obviamente, estos planes para concentrar los esfuerzos financieros en Gran Bretaña requieren un Gobierno flexible en Westminster, que puede depender del resultado de las inminentes elecciones británicas.

Con la inminencia de los comicios en España, los partidos en pugna se han visto presionados para definir su política sobre Gibraltar. Pedro Sánchez dijo: «Quiero que los trabajadores transfronterizos que viven en La Línea y en el Campo de Gibraltar sepan que haremos todo lo posible para que su vida cotidiana no se vea perturbada». Pablo Casado propuso una zona fiscal especial para el Campo similar a la de Ceuta y Melilla, y el PP pide un veto español en las instituciones europeas sobre todos los asuntos relacionados con el Peñón, mientras que Vox se hace eco de la antigua postura franquista que exigía que Gibraltar se convirtiera en español.

Las elecciones de Gibraltar pueden haber dado lugar a otros cuatro años de continuismo en la elaboración de políticas sobre el Peñón, pero las elecciones en España en noviembre y en el Reino Unido en diciembre pueden resultar más inquietantes para esta vulnerable Dependencia en el Extranjero.

Autoría

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.