¿Ha desplegado el Banco de Inglaterra el ‘helicóptero monetario’?

La obra cumbre de la literatura germana, Fausto, ha sido utilizada en multitud de ocasiones para explicar e ilustrar fenómenos en Ciencias Políticas, Psicología, Filosofía y hasta en Economía. En un discurso de 2012, J. Weidmann, el gobernador del Deutsche Bundesbank –el banco central de Alemani– utilizó el escrito de Wolfgang von Goethe para ilustrar los riesgos de emplear a la autoridad monetaria para financiar el gasto del Gobierno. En la segunda parte del libro, publicada en 1832, el personaje de Mefistófeles (también llamado Mefisto en el folclore alemán), un adlátere del diablo, procura persuadir al emperador para que cambie el oro por papel moneda y lo utilice para financiar los dispendios del Gobierno, así como para saldar sus obligaciones.

La financiación directa y perpetua (a fondo perdido) de los gastos del Estado por parte del banco central es una de las formas de instrumentar el llamado ‘helicóptero monetario’. Esta idea fue expuesta por primera vez por el filósofo y economista escocés del siglo XVIII David Hume, cuando analizaba los efectos de que «un hada» doblara mágicamente la cantidad de dinero que tenía todo el mundo en sus bolsillos. Pero fuera del contexto de la teoría cuantitativa del dinero, el término helicóptero monetario fue acuñado en 1969 por el premio Nobel de economía Milton Friedman. El economista estadounidense ejemplificó este concepto con el lanzamiento al público de billetes desde un helicóptero. De manera formal, hace referencia a la entrega, por parte de la autoridad monetaria correspondiente, de una determinada cuantía dineraria directamente a cada individuo de la nación sin contraprestación alguna.

Ya fuera entregando directamente a los ciudadanos el dinero o financiando el gasto público, el helicóptero monetario se ha utilizado repetidamente a lo largo de la historia: desde Solón en la Atenas de la Grecia clásica y el emperador Augusto en la génesis del Imperio Romano, pasando por la dinastía Ming en China, la colonia de Pensilvania en la segunda década del siglo XVIII, la Unión y los Estados Confederados en plena guerra de Secesión estadounidense, la Alemania del primer tercio del siglo XX, Japón, Canadá y Nueva Zelanda en los años 30, algunos países de América Latina durante la segunda mitad del siglo XX, hasta Zimbabue y Venezuela en pleno siglo XXI.

La pandemia mundial ocasionada por el virus Sars-CoV-2 va a provocar una de las contracciones económicas más abruptas desde la Gran Depresión. La paralización de la economía, junto a la destrucción masiva de empleo, ha requerido de medidas extraordinarias. Los bancos centrales y los gobiernos de casi todos los países del globo se han embarcado en la puesta en marcha de políticas monetarias y fiscales expansivas sin precedentes. En Reino Unido, por ejemplo, el 9 de abril, el Ejecutivo y el Banco de Inglaterra anunciaron conjuntamente la ampliación temporal y sin límites de la Ways and Means Facility (W&M). Es una línea de crédito sin límite, con fecha de devolución a finales de este año, que el Banco de Inglaterra ha puesto directamente a disposición del Estado para financiar su gasto público.

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La primera vez que se utilizó fue el año de la creación del Banco de Inglaterra, 1694, con el fin de conceder un préstamo de 1,2 millones de libras al Gobierno para financiar la Guerra de los Nueve Años con Francia. Desde entonces, se ha empleado en distintas ocasiones, siendo la última de ellas en 2010 (véase el gráfico 1).

Tras el anuncio del uso de la W&M Facility, varios economistas y medios de comunicación han calificado esta propuesta como una “impresión de billetes” o un helicóptero monetario. Sin embargo, esto no se aproxima a la realidad. Esta línea de crédito no entra dentro del conjunto de medidas mediante las que se puede implementar la herramienta del helicóptero monetario.

Gráfico 1.- Estado de la ‘Ways and Means Facility’ del Gobierno de Reino Unido (en miles de millones de libras esterlinas)

Fuente: Jackson (2013).


Como se ha expuesto, el helicóptero monetario es un instrumento de política monetaria a través del cual un banco central financia de forma directa al sector real (Estado, hogares y empresas) mediante un aumento perpetuo de los agregados monetarios. Para entender bien esta herramienta, deben analizarse los dos principales elementos de la definición: un aumento perpetuo del agregado monetario (I) y financiado de forma directa (II) por el banco central.

En los sistemas monetario-financieros actuales, toda la financiación de los bancos comerciales o del banco central dirigida al sector real comporta un aumento de los agregados monetarios en forma de depósitos bancarios. Dependiendo de cómo se haya instrumentado esa financiación, ese aumento puede ser temporal o permanente (I). El Banco Central Europeo (BCE) monitoriza mensualmente el crecimiento de estos agregados monetarios e identifica dos principales contrapartidas o fuentes de ese crecimiento: los préstamos al sector privado (hipotecas y créditos a empresas) y las compras de deuda pública, ambos financiados directamente por los bancos comerciales. Al ser estas contrapartidas instrumentos de deuda, el incremento de los agregados es temporal, ya que la posterior devolución de esos pasivos financieros implica la destrucción de los agregados monetarios inicialmente creados. Sin embargo, la financiación de los bancos comerciales y del banco central al sector real también puede instrumentarse de forma permanente, mediante adquisiciones de bonos perpetuos, compras de acciones, transferencias, donaciones, líneas de crédito a perpetuidad o préstamos condonados, entre otros.

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Por otro lado, cuando el banco central fija una política monetaria dirigida a incentivar el incremento de la financiación al sector real, puede materializarla bien de forma directa o indirecta (II). En el segundo escenario, el banco central inyecta liquidez a los bancos comerciales a través de préstamos (TLTRO) o compras de deuda pública (PSPP y PEPP, monetización indirecta), para que éstos financien al sector real. En el escenario directo, el banco central financia directamente al sector real mediante, por ejemplo, el actual programa del BCE de compras de deuda privada (CSPP). En la eurozona, el artículo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea prohíbe la financiación directa del banco central a los gobiernos (monetary financing).

Por lo tanto, podemos concluir que la ‘W&M Facility’ del Banco de Inglaterra no entra dentro de la categoría de instrumentos de política monetaria del ‘helicóptero monetario’. Esto se debe a que, si bien cumple la segunda condición de ser directamente financiado por el banco central, no cumple la primera condición de perpetuidad, al estar diseñado como un instrumento de deuda con un plazo máximo de devolución a cierre de 2020; generando, por tanto, un aumento temporal, no perpetuo, de los agregados monetarios.

Algunos instrumentos de financiación perpetua y directa del banco central que sí entrarían dentro de la categoría del helicóptero monetario podrían ser la compra de bonos del Estado perpetuos con cupón cero, las donaciones a sociedades, la compra de acciones de empresas y la trasferencia de dinero a los hogares. Algunos economistas, como J. Galí o A. Turner, defienden la ventaja de financiar directamente déficits del Gobierno mediante compras de bonos perpetuos (monetary-financed deficit) frente a la actual financiación mediante deuda con vencimiento (debt-financed deficit), debido a que el ahorro en gastos financieros en los Presupuestos estatales genera un impulso adicional de la demanda agregada.

En párrafos anteriores, se ha definido la W&M Facility como una línea de crédito sin límite, con fecha de devolución a finales de año, que el Banco de Inglaterra pone directamente a disposición del Gobierno para financiar su gasto público. Ahora bien, ¿cómo afecta a los balances agregados de los cuatro sectores de la economía (Banco de Inglaterra, bancos comerciales, Ejecutivo y sector real)?

Una vez que el Banco de Inglaterra autoriza esta línea de crédito, vinculada a la cuenta corriente que el Estado tiene en esta entidad, ya no es necesario que el Gobierno del Reino Unido reciba fondos de los impuestos o de la deuda pública emitida para poder acometer gasto público. En el momento en el que decide trasferir determinada cantidad de dinero al sector real acometiendo gasto público, se genera un derecho de cobro en el banco central y una posición acreedora en el Gobierno por esa cantidad. Al mismo tiempo, los balances de los bancos comerciales y del sector real aumentan por la nueva cantidad transferida en forma de depósitos bancarios. Todo este proceso incrementa temporalmente (no de forma perpetua) la cantidad de depósitos bancarios en la economía, ya que estos asientos contables generados se revertirán a finales de 2020, momento en el que el Estado devolverá, previsiblemente, la cantidad dispuesta de la línea de crédito del Banco de Inglaterra (W&M Facility).

En conclusión, el Banco de Inglaterra no está utilizando el helicóptero monetario para financiar el gasto público; al menos de momento. No obstante, no debe descartarse que los bancos centrales recurran en el futuro a instrumentos o medidas nuevas de política monetaria poco convencional, habida cuenta de que nos encontramos en un contexto de crisis económica sin precedentes.

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