Hacia un pacto de estado que fije la transición energética

Con el ánimo de entablar un provechoso diálogo con los diferentes actores que inciden en el sector energético y avanzar juntos en la ineludible transición de nuestro país en este campo, el pasado 19 de junio publicamos un documento en el que recogemos las principales directrices para establecer una política que ponga a la ciudadanía en el centro como agente activo de un nuevo sistema energético basado en el ahorro, la eficiencia y la utilización de fuentes renovables de energía.

Como no podremos cambiar el modelo sin modificar antes la forma en que nos relacionamos con los recursos energéticos, debemos avanzar en la consolidación de una nueva cultura que asuma que se trata de un bien común, escaso y de primera necesidad. Su suministro en formato eléctrico debe garantizarse, recibiendo el tratamiento de servicio público como hacemos con la red de abastecimiento de agua, la red de transportes públicos urbanos, etc. Los ayuntamientos, como administración más próxima a la ciudadanía, desempeñan aquí un papel fundamental para garantizar este servicio público. 

[Con la colaboración de Red Eléctrica de España]

Hemos de corresponsabilizarnos con el uso que hacemos del recurso energético, priorizando siempre su ahorro y, junto a ello, un uso eficiente del mismo. Sólo entonces, el despliegue de fuentes renovables cobra todo su sentido. Con otras palabras, éstas no podrán por sí solas atender una demanda de energía desbocada como la que hemos tenido durante la era fósil que ya está asomándose a su fin. La disponibilidad energética futura será menguante y, por ello, el ahorro y la eficiencia se tornan fundamentales. Tenemos mucho que avanzar todavía en cuanto a la nueva cultura de la energía (y de la movilidad, cabría añadir) que propugnamos, la cual está menos asentada socialmente que la nueva cultura del agua, por ejemplo, que goza de bastantes más años de trayectoria en nuestro país. Urge, por tanto, moderar la demanda de energía y, junto a ello, avanzar en la electrificación de los consumos, que permite un mayor grado de penetración de las fuentes renovables

Reflexionemos también sobre la repercusión territorial que tiene la energía. En efecto, su producción, distribución y utilización se encuentran estrechamente ligadas a la ordenación del territorio, es decir, al modo en que disponemos geográficamente los distintos usos y funciones. Debemos abordar, por tanto, propuestas en el ámbito urbano, rural y de la gestión municipal, encaminadas a extender la referida nueva cultura y poner en pie un nuevo modelo alineado con la transición energética que nuestro país necesita. En este sentido, las ciudades son muy importantes, pues en ellas vive la mayor parte de la población y en ellas se consume la mayor parte de la energía; pero no debemos descuidar en absoluto el medio rural, tan importante en nuestro país y que, sin duda, va a tener un papel enormemente relevante, pues en él van a asentarse multitud de iniciativas de generación de electricidad con fuentes renovables.

El horizonte de economía descarbonizada al que nos dirigimos implica una intensa transformación de nuestra estructura productiva. Nuevos sectores económicos van a tener una importancia creciente, otros tendrán que evolucionar y adaptarse, e incluso otros (los relacionados con los combustibles fósiles) tendrán que abordar su paulatina desaparición, no sin antes asegurar las alternativas necesarias.

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Lo cierto es que los recursos energéticos son importantes generadores de valor y que nuevas oportunidades se abren con la aparición y recuperación de sectores económicos que son claves en la estructura productiva del futuro. La transición energética, además de ineludible en virtud de los compromisos internacionales suscritos y de la situación de emergencia climática en la que ya nos encontramos inmersos, es también una excelente oportunidad para regenerar la economía y crear empleo estable y de calidad. Hablamos de rehabilitación de viviendas, nuevas formas de movilidad sostenible, recuperación del ferrocarril, producción de energía con fuentes renovables, reindustrialización de nuestro país con arreglo a criterios de economía circular, etc. 

La conclusión es clara: la transformación de nuestro modelo productivo es inevitable y va a provocar importantes impactos sobre la economía, el empleo y, en definitiva, el conjunto de la sociedad, por lo que debemos asegurar el máximo consenso. Hemos de anticiparnos a estos impactos y abordar una transición energética que sea justa entre las diferentes generaciones y entre los diferentes territorios, ofreciendo oportunidades y alternativas y no dejando a nadie atrás. Para ello, es esencial un sistema fiscal alineado con los objetivos de la transición energética y consiguiente transformación de nuestro modelo productivo. Un sistema fiscal que grave aquello que se quiere limitar y bonifique aquello otro que se quiere promover, emitiendo señales de precio que modifiquen las pautas de consumo que tenemos y la forma en la que nos relacionamos con la energía. 

El documento que hemos presentado, donde ahondamos en todas estas cuestiones, lo ponemos a disposición de los diferentes agentes sociales, económicos y políticos con la intención de contribuir al debate energético de nuestro país, fieles a nuestra vocación de diálogo que está en el ADN de la Fundación Renovables. Demos pasos juntos y avancemos hacia un pacto de estado de la Energía que garantice estabilidad y certidumbre a largo plazo. La política que fije el nuevo modelo que nuestro país necesita, basado en el ahorro, la eficiencia y las fuentes renovables, en el marco de una economía descarbonizada y con emisiones cero antes de 2050, debe trazarse con visión de Estado y en beneficio del interés general. No debe estar sujeta a las luchas partidistas y los ciclos electorales.

Si para combatir la amenaza terrorista fuimos capaces de suscribir un pacto de Estado, debiéramos ser capaces ahora de alcanzar, análogamente, un otro sobre la energía para hacer frente a la emergencia climática en la que nos encontramos y la transición que debemos protagonizar, sin duda el mayor reto que tenemos ahora mismo por delante como sociedad

Autoría

1 Comentario

  1. Antonio Peláez Toré
    Antonio Peláez Toré 06-26-2019

    Totalmente de acuerdo con lo expuesto en este artículo; es urgente acometer todas las políticas y medidas que mitiguen y abran un nuevo horizonte que nos haga salir de la actual situación de emergencia climática.

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