Jóvenes, internet y democracia en España

En España, entre las pasadas elecciones generales del 28 de abril y las recientes del 10 de noviembre, 1.383.967 jóvenes acudieron por primera vez a las urnas para elegir a sus representantes y sumarse a los ocho millones de votantes menores de 35 años que componen el voto joven. Herederos de las consecuencias de la crisis económica y testigos de la rápida transformación del sistema político español, la actual generación de jóvenes, que aproximadamente representa el 22% del electorado, ha experimentado un particular proceso de socialización, marcado esencialmente por la extrema convulsión política, los profundos cambios sociales y el imparable avance tecnológico, teniendo en conjunto significativas implicaciones sobre la forma que tienen de concebir la sociedad y la manera de participar en ella.

En un contexto como el planteado, el reciente estudio realizado por la agencia de investigación 40dB a petición de la Fundación Felipe González y la Fundación Europea de Estudios Progresistas (Feps), y con el apoyo financiero del Parlamento Europeo y la Fundación Bancaria la Caixa, trata de arrojar luz sobre esta relación entre los jóvenes, internet y la democracia.

Desencantados, críticos y desafectos son los rasgos que el estudio nos presenta de la juventud española en relación con la política, la cual es percibida como lejana, confusa y poco sensibilizada con los jóvenes y su futuro. Al mismo tiempo, la clase política es descrita como egoísta e interesada, sin diferenciar entre vieja y nueva, entendiendo que estos últimos acaban adoptando las mismas lógicas y formas que los primeros cuando acceden las instituciones. Un 6,5% de los jóvenes no se siente identificado con ningún partido político y únicamente en 3,3% está satisfecho con el funcionamiento de la democracia en nuestro país.

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No por ello se trata de una generación distanciada de los asuntos políticos o poco concienciada, siendo la democracia entendida entre ellos como el mejor sistema político posible a pesar de sus defectos. Además, aun cuando existen claras carencias materiales entre la juventud como consecuencia de la precariedad laboral y vital, destacan por su alto compromiso con los valores ‘post-materiales’ como la igualdad de género, la protección de la privacidad ‘online’, la lucha contra el cambio climático o la reducción de las desigualdades sociales y la pobreza, siendo éstos los temas que ocupan la centralidad de sus preocupaciones.

Por otro lado, el estudio presentado nos muestra una juventud altamente movilizada y activista a pesar de ser el colectivo tradicionalmente más tendente a la abstención en los procesos electorales. Únicamente el 28% de los jóvenes declara no haber participado en ninguna actividad política en los últimos 12 meses, desempeñando internet un papel fundamental en la ampliación de los canales de participación disponibles.

La dimensión digital es también imprescindible en la búsqueda de información. El 50,3% de los menores de 35 años se informa políticamente al menos una vez a la semana, de los cuales el 82,7% lo hace alguna vez a través de medios online. A pesar de ser una generación nativa en lo digital, el 59,9% declara desconfiar mucho o bastante de las noticias que reciben a través de canales no tradicionales como pueden ser las redes sociales; no estando exentos de esta desconfianza los medios tradicionales.

En este sentido, el fenómeno de la desinformación se presenta como una de las explicaciones a este aumento de la desconfianza hacia la información: tres cuartas partes de los jóvenes así lo consideran, al mismo tiempo que el 61,4% piensa que el ámbito en el que se encuentran más noticias falsas es el de la política.

Partiendo de estos denominadores comunes y aplicando técnicas de análisis de clúster, pueden identificarse cuatro perfiles de jóvenes en función de su grado de interés por la política y sus actitudes hacia la democracia representativa, trazando de esta forma el denominado mapa de la desafección juvenil. Los segmentos detectados serían los jóvenes pro-sistema, los jóvenes utópicos, los jóvenes moderados y los jóvenes alejados de la política.

El primer grupo constituye el 22,8% de los jóvenes. Son acomodados, informados, interesados y activistas. A diferencia del resto de perfiles, presentan un menor grado de desapego con el sistema, a pesar de ser críticos con su funcionamiento. Además, tienen una percepción positiva de internet como fuente de información, una menor preocupación por la presencia de noticias falsas y un mayor grado de confianza en su capacidad para detectarlas, siendo más vulnerables a ellas como consecuencia de esta autoconfianza. En términos partidistas, estos jóvenes son los más frecuentes entre el electorado de Vox.

Representando el 22,9% de los menores de 35 años, el segundo grupo identificado son los denominados utópicos. Con un alto capital cultural, son jóvenes que creen en una implicación política diaria y por medios no sólo convencionales. Son más cautelosos que el resto de grupos con la información que reciben, y por tanto, más preocupados con la desinformación Pese a ser muy críticos con el funcionamiento de la democracia, los partidos políticos y los poderes económicos, creen en el sistema democrático y demandan mayores mecanismos de participación directa. Se trata de un tipo de joven que abunda entre los votantes de Unidas Podemos.

En tercer lugar se identifica a los moderados, los cuales representan el 36,5% del conjunto de jóvenes. La política no está entre sus principales prioridades, se informan de forma ocasional y no destacan por ser especialmente activistas. Se trata de un tipo de joven esencialmente digital y materialista que desconfía poco de la información que recibe y muestra especial preocupación por la precariedad laboral. Es el colectivo de jóvenes más presente entre el electorado de Ciudadanos y del PSOE.

Finalmente, el estudio identifica a los jóvenes alejados de la política, que suman el 17,8% de los menores de 35 años. Son jóvenes más desfavorecidos en términos socioeconómicos y muestran un mayor pesimismo respecto al futuro, al mismo tiempo que se sienten olvidados y defraudados por la política. No se informan ni participan políticamente, ni tampoco se sienten políticamente competentes. Este perfil de joven es el más presente entre los abstencionistas.

El estudio de 40dB combina técnicas de investigación cuantitativas y cualitativas, mediante encuesta y comunidades en línea, tratando de arrojar luz sobre una generación truncada en expectativas y socializada en un entorno de gran inestabilidad e incertidumbre. La juventud, como etapa de crecimiento y desarrollo personal, constituye en términos políticos una fase fundamental en la articulación de actitudes, valores y opiniones relativas a los asuntos públicos. Conocerla equivale a entender las lógicas sociales que depararán las sociedades del futuro; escucharla implica anticipar los grandes retos que afrontará la política del mañana.

Este artículo forma parte del proyecto Genera. Foro Intergeneracional de la Fundación Felipe González


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