La calidad del aire en Madrid en tiempos del coronavirus

España ha sido uno de los países más afectados por la crisis del coronavirus. Desde el estallido de la pandemia en el país a principios de marzo, las autoridades han adoptado diferentes medidas para contener el virus, poniendo el país en cuarentena. Las políticas de distanciamiento social han resultado en una caída sin precedentes del transporte, la actividad industrial y la producción de energía, tres de las principales fuentes de emisiones contaminantes.

En este artículo, se analiza el impacto de las medidas de distanciamiento social en los niveles de contaminación atmosférica de Madrid. 

Existen varios motivos para escoger Madrid como foco de estudio. En primer lugar, porque la región madrileña ha sido el epicentro de la Covid-19 en el país y la primera en tomar medidas para frenar la expansión del virus, incluso antes de que el Gobierno central decretara el estado de alarma el pasado 14 de marzo. En segundo lugar, porque, al igual que en otras grandes áreas urbanas en Europa, reducir los elevados niveles de contaminación atmosférica sigue siendo una asignatura pendiente en Madrid.

Para el análisis, se emplean los datos históricos de calidad del aire durante el periodo 2010–2020, disponibles en el portal de datos abiertos del Ayuntamiento de Madrid. Los niveles de contaminación en esta ciudad son registrados por 24 estaciones de medición situados en diferentes puntos de la ciudad. Se han eliminado de la muestra las estaciones suburbanas de El Pardo y la Casa de Campo, ya que estas estaciones se han visto menos influidas por las medidas de distanciamiento social, al encontrarse a las afueras de la ciudad, donde los niveles de contaminación son generalmente inferiores (la información sobre las estaciones y los datos que registran puede ser consultada aquí).

[Con la colaboración de Red Eléctrica de España]

Me centraré principalmente en los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2) durante los meses de marzo y abril. El NO2 es considerado uno de los agentes contaminantes más perjudiciales para la salud humana y el medioambiente, y cuya exposición elevada se asocia con un amplio catálogo de infecciones respiratorias. En zonas urbanas, se calcula que más del 75% del NO2 presente en el aire proviene de la quema de combustible por el tráfico rodado.

1.- Tendencias de emisiones en marzo y abril 2020

Antes de centrarnos en las emisiones de NO2, es interesante estudiar cómo han evolucionado los diferentes agentes contaminantes desde que empezó la crisis del coronavirus.

El gráfico muestra la evolución de las sustancias contaminantes en los meses de marzo y abril.

La línea horizontal negra indica los límites de concentración fijados por la normativa europea. El periodo sobre el que se fija el límite puede variar, ya que los impactos observados en la salud asociados con los diversos contaminantes ocurren durante diferentes tiempos de exposición. Para el caso del NO2, se ha usado el mismo límite que el aplicable para el NO2. Más información aquí.

Salvo el caso del ozono (O3) y las partículas en suspensión de menos de 2,5 micras (PM2,5), se puede observar un patrón similar en todas las series temporales (lo que sugiere correlaciones significativas entre los diferentes agentes contaminantes), con dos picos (el primero, en torno al 11 de marzo, y un segundo, de menor intensidad, alrededor del 18 de marzo), tras los cuales las emisiones se mantienen estables a muy baja intensidad durante todo el mes de abril. Como veremos en el siguiente apartado, los dos picos señalados coinciden con la puesta en marcha de las medidas de distanciamiento social impulsadas por el Gobierno de la Comunidad de Madrid y el central, respectivamente.

Aunque parece existir una clara relación entre las medidas contra el coronavirus y las caídas de emisiones, conviene mencionar que los factores meteorológicos también han podido contribuir a una mayor reducción de los niveles de contaminación. El inicio del mes de marzo estuvo marcado por la borrasca ‘Karine’, que dejó fuertes vientos y lluvias generalizadas, mientras que la inestabilidad atmosférica ha sido la tónica durante la segunda mitad del mes.

(No obstante, según el informeEfectos de la crisis de la COVID-19 en la calidad del aire urbano en España, publicado por Ecologistas en Acción el 2 de abril, en los marzo del periodo 2013-2018 se produjeron precipitaciones más abundantes que en el mismo mes de 2020, sin que la rebaja de la contaminación se aproximara a la observada este año).

2.- Emisiones de NO2 y el efecto ‘último minuto’

Al igual que muchos de los otros contaminantes, el NO2 sufrió fuertes caídas durante el mes de marzo. El gráfico siguiente aporta una visión más detallada de la evolución de los niveles de NO2 durante el mes de marzo y abril.

El promedio de emisiones en este mes fue de 24,2 microgramos por metro cúbico (µg/m3). Sin embargo, se comparamos la media antes y después de la declaración del estado de alarma, se observa una caída drástica del 51% (33,6 µg/m3 en la primera quincena y 16,4 µg/m3 en la segunda). Los niveles de NO2 cayeron aún más durante el mes de abril, donde el promedio de emisiones fue de 12,8 µg/m3.

Una de las características más interesantes del gráfico es la existencia de dos picos que preceden a la entrada en vigor de los paquetes de medidas adoptados por las autoridades gubernamentales para hacer frente a la expansión del virus. Una hipótesis es que la gente optó por usar transporte privado en lugar del público por razones de seguridad (el riesgo de contagio aumenta en lugares concurridos como el metro o el autobús), resultando en un aumento de las emisiones provenientes del tráfico rodado.

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Sin embargo, una hipótesis alternativa para explicar estos picos es mediante lo que podríamos denominar el efecto ‘último minuto’. El concepto se explica por sí solo: en cuanto las autoridades anunciaron medidas que resultarían en una mayor limitación de la libertad de circulación, la gente se apresuró a coger el coche para cubrir últimas necesidades (hacer compras, cambiarse de casa, abandonar la ciudad) antes de que fuera demasiado tarde. Para evaluar la plausibilidad de esta hipótesis, sería interesante estudiar la evolución de las emisiones en otras localidades en el lapso entre el anuncio de medidas contra el coronavirus y la puesta en marcha de las mismas.

3.- Caída de emisiones comparada con los niveles históricos

Una forma eficaz de valorar la caída de emisiones como consecuencia de las medidas contra el coronavirus es comparar los datos de marzo y abril de 2020 con la media histórica en los mismos meses en los 10 últimos años.

El siguiente gráfico muestra la media histórica de emisiones de NO2 en Madrid en el periodo 2010-2019 (línea azul) y la media semanal de emisiones en lo que va de 2020 (línea roja). Se observa que las emisiones siguen un patrón estacional, con mayores niveles de NO2 en invierno y otoño, como resultado del mayor uso de los sistemas de calefacción durante estos meses.

Si comparamos las emisiones en abril, la media mensual histórica se sitúa en 32,6 µg/m3, mientras que en abril de este año es 12,8 µg/m3, lo que supone una reducción histórica superior al 60%. La mayor reducción se produjo en la tercera semana del mes, donde la diferencia llegó hasta el 65,5%.

Si comparamos los niveles de emisiones del mes pasado con el resto de meses de la serie histórica, abril de 2020 ha sido el mes más limpio en la última década, superando con de forma notable al segundo mes más limpio, mayo de 2019, que registró un promedio de emisiones de 25,5 µg/m3, lo que supone una diferencia del 45,3%. Por otra parte, marzo de 2020 ha el tercer mes más limpio.

4.- Conclusión

El presente análisis demuestra que las medidas de distanciamiento social impulsadas por las autoridades han tenido un efecto enorme en los niveles de contaminación atmosférica en Madrid, una ciudad que lleva años registrando datos de calidad de aire muy pobres y que el año pasado fue denunciada por la Comisión Europea por incumplir sistemáticamente los límites de NO2 fijados por la normativa comunitaria. La Directiva 2008/50/CE, relativa a la calidad del aire, fija el límite de emisiones para grandes ciudades en una media anual de 40 µg/m3, en línea con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Aunque las medidas para frenar el coronavirus hayan contribuido a mejorar los indicadores de calidad del aire, las consecuencias sociales y económicas de estas medidas están siendo enormes. Si bien frenar economías y poner ciudades en cuarentena no es una solución viable a largo plazo para atajar este problema, la crisis del coronavirus nos ofrece una oportunidad inédita para estudiar la influencia de la actividad humana en la contaminación atmosférica. En este sentido, analizar el impacto que han tenido las medidas contra el coronavirus en los diferentes sectores de la economía no sólo es crucial para cuantificar la contribución de cada sector en los niveles de contaminación, sino también para identificar medidas (por ejemplo, la implementación del teletrabajo) que permitan reducir la contaminación sin tener que comprometer necesariamente la actividad económica.

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