La exitosa gira europea de Alberto Fernández

Esta semana pasada el presidente de Argentina, Alberto Fernández, realizó su primera gira internacional desde que asumió el cargo, tras su visita a Israel a finales de enero. El objetivo del viaje fue conseguir apoyo europeo para la reestructuración de la deuda que el país tiene con el Fondo Monetario Internacional (FMI), clave para evitar la cesación de pagos y poder sostener las cuentas fiscales.

De esta forma, y al contrario que las giras realizadas por su antecesor, Mauricio Macri, la agenda diplomática de Fernández no tuvo las relaciones comerciales, la cooperación técnica o la apertura de mercados como asuntos prioritarios, sino que el eje estuvo en la necesidad de lograr una renegociación favorable de la deuda con el FMI. Según el Gobierno argentino, el país tiene la voluntad de pagar, pero carece de las capacidades para hacerlo bajo las condiciones actuales.

Los encuentros de la gira

El primer destino de la comitiva argentina fue Roma. En la Ciudad Eterna, Fernández se entrevistó con el Papa Francisco, así como con el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, y el presidente, Sergio Mattarella. Estos últimos se comprometieron a apoyar al país en sus negociaciones sobre la deuda externa.

De allí Fernández viajó a Berlín, donde abrió su agenda con un desayuno de trabajo con los representantes de las empresas que integran el Comité de América Latina de Empresas Alemanas (LADW), todas ellas con filiales en Argentina. Además, mantuvo un encuentro con los máximos responsables de Volkswagen y Siemens, y con la canciller alemana, Angela Merkel, quien también declaró su apoyo a la Argentina.

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Madrid sería el tercer destino del viaje. Allí, el primer mandatario argentino se volvió a reunir con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Recordemos que, a principios de septiembre de 2019, tras haber ganado las primarias, Fernández, por entonces candidato del Frente de Todos, se reunió con Sánchez en el Palacio de La Moncloa. Este encuentro formó parte de una estrategia diplomática del entonces candidato para acercarse a referentes del progresismo, como el mexicano Andrés Manuel López Obrador o el mismo presidente español, frente al brasileño Jair Bolsonaro.

En esta oportunidad, Fernández se reunió con Sánchez y el Rey Felipe VI de Borbón. Si bien la Embajada de Argentina en España le había preparado un listado de empresas españolas con operaciones en el país que habían mostrado sus intenciones de reunirse durante su estancia, la brevedad de su visita hizo imposible que los encuentros se produjeran, como sí había sucedido en septiembre pasado.

En Madrid, Fernández logró que Sánchez manifestara su apoyo a la estrategia de negociación de Argentina ante el FMI, consistente en una postergación de los vencimientos (capital e intereses) hasta finales de 2023. En el encuentro, el presidente español confirmó su respaldo al mandatario argentino, al considerar que es preciso lograr que el país honre la deuda sin profundizar su crisis económica y social.

Francia marcó el último punto en la gira europea del presidente argentino. Su agenda en París comenzó con un desayuno con una treintena de directivos de empresas francesas con presencia en el país, que no perdieron la oportunidad para manifestarle al primer mandatario su preocupación por las restricciones que había impuesto el Ejecutivo a las operaciones con moneda extranjera, lo que les impide girar utilidades. Fernández respondió destacando que las medidas tienen carácter de emergencia frente a la crisis económica.

Tras su encuentro con empresarios, mantuvo una reunión bilateral con el presidente francés en el Palacio del Eliseo. Allí, Emmanuel Macron declaró que «Francia lo acompañará y se movilizará con el FMI para ayudar a Argentina en el camino del crecimiento y de una deuda sostenible». El apoyo expreso del mandatario francés selló el éxito de la gira de Fernández por Europa, donde cosechó el favor de Roma, Berlín, Madrid y París.

Para cerrar su viaje, brindó una clase magistral a alumnos del Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po). Previamente, el mandatario había mantenido una reunión con el economista Thomas Piketty, autor de El Capital del Siglo XXI y conocido mundialmente por sus estudios sobre la desigualdad y cómo ésta atenta contra el desarrollo.

La desigualdad fue uno de los temas centrales abordados por Fernández durante su clase magistral en Sciences Po, junto con la renegociación de la deuda, la herencia dejada por Macri y el plan económico que el nuevo Gobierno ha puesto en marcha. Además, el presidente anunció que enviará al Congreso una ley que termine con la penalización del aborto en Argentina; apenas cinco días después de haberse reunido con el Papa Francisco. La reapertura de la discusión generó una rápida reacción en la Iglesia, que al día siguiente convocó a una misa bajo el lema Sí a las mujeres, sí a la vida, el próximo 8 de marzo en la Basílica de Luján.

Las razones del Gobierno para ir a Europa

La razón por la que el gobierno argentino eligió Europa como primer destino se encuentra, paradójicamente, en el FMI. En el Directorio de esta institución Estados Unidos tiene mayoría, lo que hace necesario el respaldo de Alemania, Francia, Italia y España, es decir, los cuatro países de esta gira, para servir de contrapeso a la Casa Blanca. Entre los cuatro países europeos suman el 15% de los votos del Directorio, mientras que Estados Unidos tiene el 17% y un fuerte poder de veto.

No obstante el apoyo europeo, el país clave seguirá siendo Estados Unidos. Para conducir las relaciones bilaterales con ese país, Fernández ha nombrado a un experimentado diplomático, y amigo personal, como embajador en Washington: Jorge Argüello. Éste ya había desempeñado el cargo, y el presidente le ha dado poderes especiales al colocarle a cargo de la coordinación de las representaciones argentinas ante Naciones Unidas, el FMI, la Organización de Estados Americanos y el Banco Mundial. Además, Argüello será sherpa del G-20 de este año, organizado por Arabia Saudí, otro de los países que nombra a su propio director en el Directorio del FMI.

Conclusiones de la visita

El resultado de la gira puede considerarse exitoso, dado que el Gobierno ha obtenido el apoyo de Roma, Madrid, París y Berlín. Aunque también hubo reclamaciones de empresarios alemanes y franceses, consiguió lo que fue a buscar: certezas en un mundo imprevisible.

Fernández está intentando enviar al mundo mensajes de mesura y apertura al diálogo, especialmente con los principales países de Occidente en términos económicos y geopolíticos. El Gobierno peronista (o, mejor dicho, el mismo Alberto Fernández) no desea ser visto como anti-occidental o anti-globalización, como sí fueron percibidas las administraciones de Néstor y, sobre todo, de Cristina Kirchner, su actual vicepresidenta.

Sin embargo, deberá ser un buen equilibrista para no alterar a algunos socios políticos de su coalición. Por eso, vale más que nunca recordar lo que el propio Fernández dijo hace no mucho tiempo: “Vean lo hago, no tanto lo que digo”, una frase muy similar a otra de su antiguo jefe, Néstor Kirchner.

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