La importancia del ‘Rust Belt’ en las elecciones

Florida, Arizona, Carolina del Norte, Michigan, Pensilvania, Minnesota y Wisconsin. Son quizá los siete estados más relevantes, por tamaño, representatividad y grado de disputa de los votos, a la hora de inclinar la victoria de las elecciones presidenciales del próximo 3 de noviembre. Entre ellos, se juegan 111 de los 270 votos electorales necesarios para ganar la Presidencia, en un sistema electoral en el que el ganador de cada Estado se lleva todos los votos. Los que se juegan en cada uno son: Florida, 29; Arizona (11); Carolina del Norte (15); Michigan (16); Pensilvania (20) Minnesota (10) y Wisconsin (10).

Los tres primeros –en los que Donald Trump ganó con cierto margen en 2016– permanecen abiertos, según las encuestas, aunque con una pequeñísima ventaja para Joe Biden. Los cuatro siguientes forman parte del llamado ‘Rust Belt’, o cinturón industrial, y en ellos la ventaja de Biden es mayor. Los estados de esta zona, entre ellos estos cuatro, fueron decisivos para la victoria del actual presidente hace cuatro años. Y lo fueron, en gran parte, porque fue allí donde caló hondo el discurso de protección del trabajador industrial norteamericano frente a una China que robaba sus empleos.

Según la simulación de FiveThirtyEight, ganar en Florida, Arizona y Carolina del Norte es, para Trump, casi condición necesaria para repetir Presidencia. Pero, además, debe hacerlo en todos los estados en que lidera en este momento y en, al menos, dos de los cuatro de los citados del Rust Belt, además de en Ohio. O, lo que es lo mismo, si quiere llegar a La Casa Blanca, Biden debe ganar en esos cuatro estados del cinturón industrial, particularmente en Michigan; y no perder en ninguno de los que claramente va por delante.

Lo anterior muestra la importancia, en particular, del resultado electoral de los estados industriales americanos. Pero, en términos económicos, ¿qué ha sucedido allí en estos cuatro años? ¿Han sido las consecuencias de la pandemia particularmente graves? ¿Puede ello influir en que el voto que Trump atrajo en 2016, gracias a su discurso de defensa del trabajador americano, cambie de opción, beneficiando a Biden?

El Rust Belt es la zona industrial por excelencia de Estados Unidos que ha ido perdiendo actividad, dinamismo y población a medida que la producción industrial más tradicional ha ido deslocalizándose a otras zonas del mundo. Acero y automoción han sido, históricamente, dos de los sectores claves. Y, aunque algunas zonas de estos estados han sido capaces de atraer nuevas industrias y actividades, muchas han ido perdiendo trabajadores y población en los últimos 30 años. Era, por tanto, terreno abonado para el discurso del ‘America First’ que llevó a Trump a la victoria.

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Los siguientes gráficos recogen cómo se ha comportado la tasa de desempleo en los estados industriales citados en varios momentos; en concreto, durante la Presidencia de Trump y durante la pandemia.

Lo primero que se observa (Gráfico 1) es que, efectivamente, durante la Presidencia del Trump y hasta la pandemia, la tasa de paro mejoró en los cinco estados industriales analizados (Michigan, Ohio, Pensilvania, Wisconsin y Minnesota). Pero esta mejora es menor que otros (por ejemplo, Florida o Carolina del Norte) y también menor que la media del país. Es decir, las políticas de Trump, al menos en lo que podemos inferir de la tasa de paro, habían, sí, mejorado la situación de estos estados, pero sin que su situación convergiera hacia la media del país.

Dicho de otra forma, en un momento –justo antes de la pandemia– en el que la tasa de paro de los Estados Unidos había alcanzado su mínimo de los últimos 90 años, la de estos estados seguía por encima de sus propios mínimos históricos; casi todos ellos, de finales de los 90 o principios de los 2000.

La crisis económica derivada de la pandemia tuvo un efecto particularmente intenso en alguno de ellos. Como se observa en el Gráfico 2, en Michigan, por ejemplo, la tasa de paro aumentó en más de 20 puntos, 13,5 en Ohio y 11,5 en Pensilvania, todos ellos por encima de los 11,2 que aumentó en el conjunto del país. Además, estos incrementos fueron particularmente acusados en ciudades como Detroit (20 puntos) o Cleveland (16).

La reapertura empezó a tener sus efectos a partir de mayo y ello llevó a reducciones de las históricamente altas tasas de paro. Como es lógico, las correcciones han sido mayores allí donde mayores fueron los aumentos. Sin embargo, las tasas de paro en estos estados continúan todas en niveles superiores a los que existían antes de la pandemia y también por encima, más de vez y media, a los que se registraban cuando Trump llegó al poder a finales de 2016. También es cierto que su nivel de desempleo no se ha recuperado peor que el de la media del país: es decir, en general, durante la pandemia, no han perdido posiciones relativas.

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En conjunto, en puertas de las elecciones la situación de los estados industriales, en los que Trump ganó prometiendo dinamismo económico y empleo frente a la amenaza exterior, es que éstos no están mejor que hace cuatro años. Pero ello es debido a la incidencia de la pandemia. Y, sin embargo, con o sin pandemia, lo que los datos reflejan es que, durante los últimos cuatro años, no se ha producido convergencia hacia la media del país.

Éstos son los datos. La decisión del voto dependerá, en parte, de cuál de los dos candidatos sea percibido como el más fuerte para recuperar empleos y hacer despegar la economía.

Pero esto sólo es una parte. La pandemia no sólo se ha llevado por delante empleos, sino que ha tenido una incidencia sanitaria muy intensa en algunos de los estados y ciudades de esta zona industrial de Estados Unidos. Y ello también está en el ánimo de los votantes, y así lo reflejan las encuestas. Si bien Trump todavía es percibido por muchos como el más fuerte desde el punto de vista económico, también es cierto que se le reprocha su gestión de la pandemia por haber minimizado sus efectos. Y esto, junto con el conflicto racial, con manifestaciones especialmente virulentas en esta zona, también influirá de forma importante en el voto.

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