La movilidad al trabajo en España es un “agujero negro”

En 2017, en España, se registraron 202 accidentes mortales laborales de tráfico, lo que significa que 1 de cada 3 muertos en accidente de trabajo fue un accidente de tráfico. De ellos, 6 de cada 10 se produjo al ir o volver de casa al trabajo o viceversa (120 fallecidos) y 4 de cada 10 in misión (82 fallecidos). Estas cifras son una muestra del alto coste humano que supone acudir al trabajo, teniendo en cuenta que los desplazamientos laborales son las 2/3 partes de la movilidad en su conjunto. 

A esto hay que añadir más costes como los de congestión que perjudica a las empresas españolas, en alrededor de 850 millones/año, más 100 horas perdidas/año en congestiones, el consumo de energía de origen fósil en los desplazamientos cotidianos, que se traducen en emisiones de GEH, siendo el transporte en España, el sector que mas aporta y que sigue descontrolado.

[Con la colaboración de Red Eléctrica de España]

Para tener un análisis exhaustivo de la situación en la que se encuentra la movilidad actual, sobre los impactos negativos en general y dar las pautas para poder avanzar hacia un nuevo escenario, en la que la movilidad sea segura, limpia, baja en carbono, compartida y activa.

La movilidad al trabajo en España es un “agujero negro” en cuanto a prevención y movilidad se refiere. En primer lugar, porque desplazarse en automóvil privado para ir o volver cada día al trabajo es un factor de riesgo para la salud, ya que los accidentes de tráfico se han convertido en la primera causa de muerte por accidente laboral en España. 

Además, los combustibles de origen fósil representan todavía más del 95% del consumo del sector del transporte por carretera en España, lo que supone un  elevado consumo de energía, la generación de gases de efecto invernadero y consecuencias negativas para la salud. Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, unos  31.000 fallecidos en España son muertes prematuras atribuibles a la contaminación, una factura por importación de combustibles fósiles que raya los 50.000 millones de euros, que nos restan soberanía al estar dependientes de la compra de una energía de la cual no disponemos. 

Añade también, que la mayoría de las administraciones y empresas continúan considerando los desplazamientos al trabajo como una cuestión privada, que cada individuo debe gestionar por su cuenta, pero que viendo las consecuencias que de ello se derivan, necesita ser un tema  abordado con la participación de todos los actores implicados.

Sólo el transporte y la movilidad representan el 42 por ciento del consumo de energía final de nuestra economía y la mayoría de administraciones y empresas continúan considerando los desplazamientos al trabajo como una cuestión privada que cada persona debe resolver por su cuenta.

En España hay más de 5.000 polígonos industriales, ubicados en su mayoría a las afueras de las grandes ciudades y que necesitan en su mayor parte, del vehículo privado para acudir al trabajo. Además, los conductores españoles pierden, en algunas ciudades, más de 100 horas al año en congestiones de tráfico, lo que supone una pérdida significativa de tiempos que afecta tanto a la competitividad de las empresas, como al salario y el bienestar de los trabajadores

Para transformar el modelo actual de movilidad cotidiana es necesario contar con unos instrumentos legales, fiscales, de planificación y gestión innovadores que permitan avanzar hacia un nuevo escenario más eficiente. Actualmente en España hay una falta de gobernanza, de liderazgo en  movilidad, que va más allá de la seguridad vial, y que necesita de la integración de instrumentos de planificación territorial, de transporte y de movilidad, que ayuden a generar planes de transporte al trabajo con el objetivo de impulsar propuestas de actuación que preserven el derecho a una accesibilidad sostenible y segura para todos los trabajadores.

La transición energética en nuestro país exige reducir el consumo, de energía en los desplazamientos relacionados con el trabajo y reduciendo desplazamientos, sin estas premisas la esta transición no será real.

Los actores que tienen responsabilidad (administraciones, empresas, sindicatos) no ponen en marcha Planes de Transporte al Trabajo (PTT) en los que primen medios de transporte  más eficientes.

El primer paso es asumir que tenemos una emergencia climática, una emergencia energética y una emergencia de seguridad vial, para gestionar el cambio se necesita de forma urgente una nueva gobernanza por parte de la administración y el primer paso es gestionar de forma transversal la movilidad y una pieza clave es crear una secretaria de estado de movilidad sostenible y segura.

No podemos seguir perdiendo mas tiempo, la solución es transversalizar la movilidad ahora dispersa entre los diferentes ministerios.

Todos estos datos se pueden encontrar en el libro “La Movilidad al trabajo: un reto pendiente” una coedición de la Dirección General de Tráfico (DGT) y el Instituto para la Diversificación del Ahorro de la Energía (IDAE).

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