La segunda vuelta más competida de la historia de Uruguay

Este 24 de noviembre se celebró la segunda vuelta presidencial en Uruguay, con la participación de 90% del padrón electoral. En este balotaje compitieron el ingeniero Daniel Martínez, por el partido de Gobierno Frente Amplio (FA), y el doctor Luis Lacalle Pou, por el Partido Nacional (PN).

A pesar de que las encuestas preveían un marcado favoritismo de Lacalle Pou, los resultados de la noche electoral muestran una leve ventaja (del 1%) del candidato del PN sobre Martínez. Por primera vez desde 1999, año en que Uruguay inauguró la elección presidencial en régimen de dos vueltas, la Corte Electoral no pudo proclamar al presidente electo la misma noche de la elección, por tratarse de una ventaja exigua que hacía necesario finalizar el proceso de escrutinio.

Mientras Martínez exhortó a su militancia a aguardar al pronunciamiento oficial de la Corte Electoral, Lacalle Pou alentó a sus votantes a esperar el resultado definitivo con “alegría mesurada”. Sin embargo, las tendencias hacen muy improbable que se revierta la ventaja de éste último, lo que le convierte en el presidente virtualmente electo.

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De esta manera, habrá alternancia después de 15 años de Gobierno de izquierda, llevando al Ejecutivo a una coalición multicolor de partidos liderada por el PN e integrada, además, por el Partido Colorado (PC), Cabildo Abierto (CA), Partido Independiente (PI) y Partido de la Gente (PdlG).

El camino hacia el balotaje

El 30 de junio de este año se celebraron las elecciones internas para elegir candidato único por partido. En el caso del FA, el elegido fue Daniel Martínez, de origen socialista y con una importante trayectoria profesional y en la gestión pública durante los gobiernos de su formación. En el PN fue electo Luis Lacalle Pou, hijo del ex presidente Luis Lacalle Herrera y con 20 años de labor parlamentaria. En el caso del PC, el protagonista fue el economista Ernesto Talvi, académico destacado y proveniente del ámbito privado, quien logró vencer en la interna al ex presidente Julio María Sanguinetti.

La principal novedad de esta elección fue la irrupción de la figura del general (R) Manini Ríos para Cabildo Abierto. Este nuevo partido irrumpió en el escenario político con una importante votación y en apenas seis meses se constituyó en la cuarta fuerza política del país. Su principal característica es su posicionamiento hacia la extrema derecha.

El 25 de octubre se celebraron las elecciones legislativas junto con la primera vuelta presidencial. Se eligió a la totalidad de los miembros de la Cámara de Representantes (99) y de la Cámara de Senadores (30), y se definió que sería necesaria una segunda vuelta para elegir al presidente, ya que ningún partido obtuvo la mayoría absoluta.

Los principales temas de la campaña giraron en torno a la seguridad pública, la situación económica y la educación. Con respecto a la primera, el Gobierno no logró reducir los índices crecientes de criminalidad, con fuertes impactos en la opinión pública. Junto con la elección, se ‘plebiscitó’ un proyecto de reforma constitucional conocido como ‘Vivir sin Miedo’, que obtuvo un 46% de respaldo popular. La propuesta incluía: la creación de una Guardia Nacional con integrantes de las Fuerzas Armadas, la pena de reclusión permanente revisable en delitos graves y la posibilidad de realizar allanamientos nocturnos con orden judicial. Si bien no resultó aprobado, suscitó una llamada de atención sobre la necesidad de generar soluciones respecto a la seguridad pública.

En cuanto a la situación económica, los gobiernos del FA tuvieron un período de crecimiento sostenido, acompañado de una importante reducción de la pobreza y la desigualdad, entre otras mejoras en los indicadores sociales. Sin embargo, en los últimos años la desaceleración que impactó negativamente sobre el empleo y las expectativas de la población. Asimismo, las cuentas públicas registran un déficit fiscal que cerrará en 2019 en el 5% del PIB. Por último, los magros resultados educativos, principalmente en educación secundaria, fue otro de los asuntos relevantes de la campaña.

Mientras el partido de Gobierno se centró en los logros económicos y sociales y en el impulso a la agenda de derechos, la oposición puso el énfasis en la inseguridad pública y en las ineficiencias del gobierno en el manejo de los recursos públicos.

En cuanto a los resultados, se observa, en primer lugar, una mayor fragmentación del sistema de partidos. Entran nuevos actores en el Parlamento y el FA pierde la mayoría en ambas cámaras, aunque continúa siendo el principal partido del sistema (ver Tabla 1).

Una de las principales novedades de la elección fue la consolidación de CA como la cuarta fuerza del sistema. La emergencia de este nuevo partido tuvo un impacto directo sobre las estrategias de competencia de los contendientes en el balotaje. Por un lado, obligó a Lacalle Pou a incluirlo en la coalición multicolor. Paralelamente, la presencia de un discurso radical de derecha (militarista, en contra de la ideología de género y con una posición anti-derechos’) colocó a la coalición como flanco de críticas desde la izquierda.

La segunda vuelta

La competencia por la Presidencia en el último mes mostró puntos de partida bien disímiles. Por un lado, Lacalle Pou logró articular rápidamente una coalición integrada por cinco partidos que le asegurarían una mayoría legislativa. Por su parte, Martínez se vio obligado a librar una elección cuesta arriba, sin socios partidarios y con minoría en el Parlamento, lo que le llevó a generar una estrategia de comunicación directa con la ciudadanía. De ahí la campaña voto a voto, con fuerte participación de la militancia en la calle y en las redes sociales, y en la que se acusó al candidato opositor de generar una coalición electoral entre “cuatro paredes”, frágil y sin garantías para gobernar.

Debido al carácter bipolar del sistema de partidos uruguayo, a priori era muy difícil pensar que los votantes de los partidos de la coalición, ubicados en su mayoría hacia la derecha del espectro ideológico, pudieran cruzar hacia el bloque de izquierda en el balotaje. Además, los líderes socios de la coalición suscribieron rápidamente un acuerdo inter-partidario e hicieron campaña activa pidiendo el voto por Lacalle Pou. Por todo ello, las posibilidades de Martínez se vieron menguadas.

Sin embargo, los resultados del balotaje demuestran que la paridad fue la nota principal de la elección. Es probable que la mayor dosis de voto extra-partidario que debía conquistar Lacalle Pou, sumado a la heterogeneidad ideológica y programática de sus aliados, hayan restringido su capacidad de captación de preferencias entre los electores de los partidos socios de la coalición, que no necesariamente seguirían las directrices de voto de sus cúpulas partidarias (Ver Gráfico 1).

También pudo haber jugado en contra del candidato del PN la aparición de un vídeo de su socio Manini Ríos, dirigido directamente a las Fuerzas Armadas y en el que argumentaba por qué no había que votar al FA. Este video fue el centro de atención en las redes sociales durante los dos días de veda previos a la elección del domingo.

A modo de conclusión

La virtual elección de Lacalle Pou como presidente de la República confirma algunas presunciones y abre un conjunto de interrogantes. Entre las primeras están el efecto de la preocupación de la ciudadanía por la situación económica y la inseguridad, que repercutieron negativamente sobre la aprobación de la gestión gubernamental. A ello se suma el desgaste natural tras tres períodos consecutivos del FA en la Presidencia. Los resultados de paridad en la segunda vuelta confirman también la capacidad de la organización partidaria del FA y de sus militantes.

Las principales incógnitas para el futuro tienen que ver con la capacidad y el margen de maniobra que tendrá Lacalle Pou para afrontar un panorama económico restrictivo en un marco político de mayor fragmentación. En este escenario, además de la articulación interna de la coalición, no deberá desatender su relación con la oposición. Así lo impone el resultado de extrema paridad que surge del 25 de noviembre.

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