La UE modula su relación con China

Las relaciones China-Europa llevan deteriorándose al menos desde 2015. Fue entonces cuando China exigió ser reconocida como “Economía de Mercado» en la Organización Mundial de Comercio (OMC), al entender que 15 años de pertenencia al organismo, eran suficientes para alcanzar tal reconocimiento. Sin embargo, EE.UU. y la UE, no lo entendieron así.  Esto hubiera supuesto una importante restricción a los instrumentos defensivos disponibles contra casos de dumping chino. Finalmente, China acabó por retirar su petición y la UE reformuló los instrumentos de que disponía para que no dependiesen de que un país fuese o no reconocido como “Economía de Mercado.”

Poco después, la empresa china de electrodomésticos, Midea, compró la joya alemana de robótica, Kuka. Hasta ese momento Europa había recibido con brazos abiertos al inversor chino—en particular tras la debacle de la crisis del euro—. A partir de entonces se inició un debate sobre los controles a la inversión de China en Europa. En la UE, el escrutinio de inversión por razones de orden público y seguridad es una responsabilidad estatal. A nivel europeo no había—ni hay—ningún mecanismo de control de inversiones extranjeras tal como es la CFIUS americana (Committee on Foreign Investment in the United States). Alemania reforzó su sistema de escrutinio de inversiones en 2017 y 2018 tras la operación Midea/Kuka.

[Recibe diariamente los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]

La inversión extranjera directa (IED) de China en la UE tocó techo en 2017 y ha bajado desde entonces. El cambio en la receptividad europea a inversores chinos ha jugado un papel en este descenso, así como la importante reducción del superávit comercial de China.

Desde 2014 la UE negocia un tratado bilateral de inversiones con China para garantizar reciprocidad y protección en las inversiones mutuas. Pero la sensación es que el gigante asiático no tiene mucho interés en concluirlo, como se ha visto en la última cumbre China/UE, donde no hubo avances en este sentido.

La UE siempre ha tenido una aproximación muy abierta y laxa con la IED en general, incluyendo aquella china. Sin embargo, no ha habido nunca reciprocidad por parte de China: muchos sectores siguen formalmente cerrados a inversiones de empresas extranjeras y muchos otros requieren legalmente de alianzas con empresas chinas. Estas barreras, comprensibles en países en desarrollo, hoy se toleran cada vez menos en el caso de China. Además, las empresas de la UE afincadas en el país asiático llevan tiempo denunciando agravios comparativos.

El sonado—e inacabado—caso Huawei/5G, el alienante híper-nacionalismo del presidente Xi y el caos comercial americano no han ayudado a encauzar la relación. En marzo 2019, la UE definió a China como un rival sistémico, que viene a complementar  (de manera algo confusa) su anterior estrategia de 2016, donde pretendía acompañarla en su progreso mediante un partenariado estratégico

[Escuche el ‘podcast’ de Agenda Pública: ¿Crisis climática en cuarentena?]

El COVID19 podía haber sido un punto de inflexión para mejorar la relación. No ha sido así. En marzo del 2020, a instancias de la Comisión Europea, España creaba un mecanismo de control de inversiones extranjeras para sectores críticos. El abaratamiento de muchos activos estratégicos ocasionado por el descalabro de las economías europeas, llevó a la Comisión a pedir a los estados miembros un refuerzo en los mecanismos de bloqueo de inversiones para salvaguardar el orden público y la seguridad. La Comisión pedía a todos los países que estuvieran alerta por si se daban compras extranjeras de activos estratégicos que pudieran ser vulnerables. 

Hace unas semanas la Comisión propuso un método de análisis de inversiones extranjeras, con el objetivo de frenar aquellas que se beneficien de subvenciones y ayudas de terceros estados. Analizar las inversiones extranjeras desde un punto de vista de competencia es la única posibilidad que tiene la Comisión para realizar dicho escrutinio. Además, está claramente orientada a escudriñar las inversiones chinas de empresas estatales o que usen financiación de bancos públicos.  

El refuerzo de la defensa de la competencia en inversiones, la salvaguarda de activos críticos y el fortalecimiento de los instrumentos anti dumping son en sí mismos positivos. En cambio, el panorama puede ser más preocupante si combinamos estos avances con el contexto actual y la reciente inercia. Los dos grandes de la UE -Alemania y Francia- llevan un tiempo llamando a relajar las reglas de competencia tras el veto comunitario a la fusión Siemens-Alstom. Desde el motor franco-alemán se ha ido reiterando con fuerza la necesidad de la creación y defensa de “campeones corporativos  europeos” para hacer frente a los gigantes tecnológicos americanos y las enormes empresas públicas chinas. Y frente a la pandemia del COVID, los dos países europeos, han disparado las ayudas públicas a sus empresas nacionales. Alemania suma el 52% de todas las ayudas públicas a empresas dadas por países de la UE, hecho que deja el campo de juego europeo bastante desnivelado a favor de sus empresas. Este panorama es preocupante porque podría señalar el abandono de la UE del principio de la competencia que garantiza el mercado único, que es, a su vez, el núcleo necesario de la Unión. 

Una potente relación comercial con China es deseable. Dicha relación tiene que basarse en la defensa de la competencia en todos sus aspectos y en la reciprocidad, y además permitir a la UE criticar los abusos en China (véase Hong Kong y Xinjiang). Pero sería una triste paradoja que, para proteger a la UE, imitáramos el modelo de capitalismo de estado chino y, con ello, finiquitásemos la Unión.  

Autoría

Patrocinado por:

Deja un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.