Las Comunidades Autónomas en el contexto europeo

Se acercan las elecciones autonómicas y municipales, en un año en el que además las elecciones Andaluzas y las Catalanas –fuera del ciclo- hacen que sólo dos gobiernos de comunidades autónomas –País Vasco y Galicia- queden fuera del momento que puede reordenar el escenario político del país. Los partidos afilan sus estrategias y entrenan a sus candidatos, y el electorado y la opinión pública se encuentran ante un escenario altamente volátil y en el que muchos esperan sorpresas.

Renovar los gobiernos municipales y de las comunidades autónomas debería ser un buen momento para pensar en las cuestiones de fondo, en aquellos aspectos de largo plazo que constituyen el substrato sobre el que se ofrece la contienda política. Es un buen momento para plantearse aspectos relacionados con el crecimiento económico, la cohesión social, la competitividad o la sostenibilidad. Más allá de las anécdotas de unos u otros, o de los momentos mediáticos, la democracia está para decidir quien presenta el mejor equipo y el mejor proyecto para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.

Antes de que se inicien las campañas, sería positivo que los ciudadanos y ciudadanas pudieran reflexionar mínimamente sobre los retos estratégicos que tienen las comunidades autónomas y municipios en España, y cómo se pueden afrontar. Más allá de slogans, el debate sobre las propuestas políticas debe ser alimentado con el debate sobre las propuestas de políticas públicas (politics and policies, como dirían algunos amigos politólogos). Aquí presentamos algunas claves que pueden servir para alimentar esa reflexión, situando las comunidades autónomas en su contexto europeo, con el objetivo de recuperar un debate sobre alternativas para hacer frente a los retos que compartimos.

El mejor instrumento del que disponemos para analizar las situación de las comunidades autónomas en relación con su contexto europeo es el informe periódico sobre Cohesión Económica y Social, elaborado por la Dirección General de Política Regional de la Unión Europea. Este informe, que se elabora cada dos años, ofrece una interesante panorámica sobre la situación y evolución de las regiones europeas, y nos puede permitir fijar aquellos aspectos donde la actuación de las políticas públicas es más relevante. Examinaremos algunos aspectos que deben llamar la atención de la ciudadanía y de los poderes públicos en los próximos años:

  • Seis regiones españolas están por encima de la media europea en materia de renta per cápita: País Vasco, Madrid (estas dos, con un PIB per cápita por encima del 125% de la media de la UE), Rioja, Navarra, Aragón, Cataluña y Baleares. El resto se sitúa por debajo de la media, y, en el caso de Extremadura y Andalucía, por debajo del 75% de la media de la Unión. Compartimos con Grecia dos record en materia de desempleo, con todas las comunidades autónomas por encima del 18% y con el mayor nivel de destrucción de empleo desde el inicio de la crisis, con un crecimiento del desempleo de más del 10%. El único país de la Unión Europea donde todas las regiones han creado empleo durante la crisis ha sido Alemania. Aparte de los lander alemanes sólo otras cinco regiones han creado empleo durante la crisis. Las previsiones de crecimiento a largo plazo hasta el año 2030 no son muy optimistas para las comunidades autónomas: siete comunidades autónomas tienen un crecimiento previsible del PIB regional por encima del 1% (Madrid, País Vasco, Rioja, Murcia, Aragón, Cataluña y Baleares), mientras que el resto crecerán por debajo de esa cifra y una de ellas (Castilla-La Mancha) tiene una previsión de crecimiento negativo.
  • España es uno de los países más descentralizados de la Unión Europea y uno donde las regiones gestionan más nivel de presupuesto, pero con una fuerte tendencia recentralizadora. En España, el 40% del gasto público total es gestionado por entes subnacionales –comunidades autónomas y municipios-, muy por encima de la media de la Unión Europea (28%) y sólo superado por Dinamarca (44%). Además, gestionan el 60% de la inversión pública total, cifra que representa un descenso en relación con la ofrecida en el año 2000 (70%). Entre 2009 y 2013, España ostenta el dudoso honor de ser el país sonde la inversión pública subnacional sufrió el mayor descenso, con cerca de un 25%. Entre 2009 y 2013, las transferencias netas entre la Administración Central y las Comunidades Autónomas se redujeron en un 63%. El resultado es que las Comunidades Autonomas y municipios son las administraciones subnacionales de la Unión Europea que mantienen el mayor nivel de déficit público, con más del 1% en 2013.
  • Sólo dos comunidades autónomas españolas invierten más en I+D que el promedio de la Unión Europea. Navarra y País Vasco son las únicas comunidades que invierten en I+D por encima de la media de la Unión Europea (2% del PIB regional). Andalucía, Valencia, Cataluña, Cantabria, Rioja, Castilla-León y Madrid invierten entre el 1% y el 2% y el resto invierte por debajo del 1% del PIB. Ninguna Comunidad Autónoma está por encima del objetivo nacional fijado para el año 2020 en materia del I+D. El resultado de esta falta de inversión en I+D es que España no tiene ninguna comunidad autónoma caracterizada como “líder en materia de innovación”, y sólo País Vasco y Navarra entrarían en la segunda categoría (“seguidores de innovación”). El resto de las comunidades autónomas españolas son calificadas como “Innovadoras moderadas”, al mismo nivel que el Sur de Italia, Grecia y República Checa. La buena noticia es que salvo en el caso de Valencia y Murcia, las comunidades autónomas españolas forman parte del grupo de regiones europeas en las que más está creciendo la innovación regional, con un crecimiento de hasta el 15% entre 2008 y 2014.
  • En materia de educación y formación, las comunidades autónomas están muy polarizadas. España mantiene cinco regiones con más del 36% de la población adulta con educación superior (Madrid, Asturias, Cantabria, País Vasco y Navarra), pero al mismo tiempo todas las comunidades salvo dos (Madrid y País Vasco) tienen un alto porcentaje de la población adulta con bajo nivel educativo (por encima del 36% en todos los casos y por encima del 28% en Madrid y País Vasco). En este dudoso mérito sólo nos equiparamos con un departamento de Francia, con Irlanda del Norte, Portugal, Italia y Grecia. En Alemania, ningún lander tiene más del 25% de la población adulta con bajo nivel educativo. Y en Polonia, ninguna región tiene más del 20% de la población adulta en esa circunstancia. La formación continua no parece mejorar esos datos: Todas las comunidades autónomas están por debajo del objetivo de la Estrategia Europa 2020 sobre formación continua, esto es, que un 15% de la población adulta participe en actividades de formación y educación. En España, la mayoría de las regiones sitúan ese porcentaje entre el 10% y el 15%, y cuatro comunidades (Baleares, Andalucía, Asturias y Cataluña) se sitúan por debajo del 10%. Los desequilibrios territoriales son evidentes: de acuerdo con el informe PISA para las Comunidades Autónomas, las diferencias entre las Comunidades Autónomás con mejor desempeño y las que peor desempeño obtienen son mayores que las diferencias entre Corea del Sur y España tomados como país.
  • El resultado de esta combinación es que, de acuerdo con el Índice de Competitividad Regional, España sólo tiene dos comunidades autónomas con un grado de competitividad por encima de la media de la Unión Europea: Madrid y País Vasco. El resto de las regiones se sitúan ligeramente por debajo de la media y incluso más alejadas (Extremadura, Castilla la Mancha, Andalucía y Baleares son las menos competitivas).
  • En materia ambiental, los resultados para España no son muy alentadores. España ostenta el record de provincias con una mayor vulnerabilidad potencial frente al cambio climático. La ribera mediterránea (Desde Huelva hasta Girona) muestran un alto impacto negativo, provincias a las que se suman Madrid, Zaragoza, Coruña, León, Lugo, el Principado de Asturias y la Rioja. En la otra cara de la moneda, es el país con mayor idoneidad para el uso de sistemas fotovoltaicos, donde, salvando la cornisa cantábrica –Principado de Asturias, Cantabria y País Vasco- todas las comunidades autónomas tienen un potencial moderado o alto.
  • En desarrollo humano y calidad social, España y sus regiones muestran profundos desequilibrios. De acuerdo con el Índice de Desarrollo Humano de la Unión Europea, tres comunidades autónomas se sitúan entre las de mayor desarrollo humano de la Unión Europea (Navarra, País Vasco y Madrid), y otras tres se sitúan por encima de la media de la UE (Cantabria, Aragón y Castilla León). El resto de las comunidades autónomas se sitúan por debajo de la media de la UE. Este indicador se ha deteriorado entre 2008 y 2012 en todas las comunidades autónomas, y en el caso de ocho de ellas (Asturias, Extremadura, Andalucía, Castilla La Mancha, Murcia, Valencia, Aragón y Cataluña) el deterioro del indicador ha sido equivalente al sufrido por Irlanda o Grecia. En materia de pobreza, medida a través del índice de pobreza multidimensional, las regiones con un menor grado de pobreza multidimensional son País Vasco, Rioja, Navarra y Aragón –con niveles similares a los de los países nórdicos- y las que tienen un mayor grado de pobreza son Canarias y Andalucía con un grado similar a la media europea. Sin embargo, tomando en cuenta el indicador de porcentaje de personas en riesgo de pobreza o exclusión social, sólo la Comunidad Foral de Navarra se encuentra con un porcentaje menor del 15%. Entre el 15% y el 30% se encuentran el resto de las comunidades autónomas, estando por encima del 30% Extremadura, Andalucía y Castilla La Mancha.
  • Para terminar este repaso, sorprende la situación en la que se encuentra la calidad de gobierno, medida de acuerdo con el Índice Europeo de Calidad de Gobierno. España se sitúa en la media de calidad de gobierno regional de la Unión Europea, con la mayoría de las comunidades autónomas ligeramente por encima de la media, cuatro de ellas en la media –Andalucía, Castilla-La Mancha, Valencia y Cataluña- y sólo una claramente por debajo de la media –Galicia-, pero todavía muy lejos de los índices de otras regiones. En términos generales, la calidad de los gobiernos regionales de España está por debajo de los de Francia, Alemania o los países nórdicos, pero muy por encima de Italia, Grecia o los países del Este.

En conclusión: los cambios o continuidades de gobiernos municipales y autonómicos que se plantearán durante 2015 no se darán en el vacío, sino en una sociedad con numerosos frentes abiertos y con un franco deterioro en los últimos años en materia de desarrollo humano y social. Votar es un ejercicio libre en el que los factores emocionales, racionales e irracionales se mezclan en combinaciones que sólo los expertos en marketing político son capaces de desentrañar. Pero si se hace campaña en poesía, se gobierna en prosa. Y el día después de las elecciones, quien gane y forme gobierno tendrá que hacer frente a estos retos de manera honesta, competente y eficaz. Esperemos que sea así.

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