Legalidad y legitimidad del ‘impeachment’

Este miércoles la Cámara de Representantes, con mayoría demócrata, aprobó iniciar el proceso de impeachment contra Donald Trump. Ahora pasa a la Cámara de Senadores, dominada por los republicanos, lo que hace improbable que prospere. El presidente está acusado de abuso de poder y obstrucción al Congreso. Cuatro analistas convocados por Agenda Pública contestan a las siguientes preguntas:

  • ¿Considera que el ‘impeachment’ es la vía adecuada para destituir a un presidente?
  • ¿Cree que progresará este juicio político contra Trump?
María E. Casullo, profesora en la Universidad Nacional de Río Negro

1.- El impeachment es un medio constitucional y legítimo para remover de sus funciones a la persona que ostenta la Presidencia. Sin embargo, el diseño constitucional norteamericano no pudo prever la polarización partidaria extrema que caracteriza actualmente al Poder Legislativo estadounidense; es decir, que los senadores votarán estrictamente en virtud de su lealtad partidaria.

2.- Es casi imposible que en el Senado se llegue a los dos tercios necesarios para remover al presidente Donald Trump si no se parte el bloque republicano, lo que no sucederá. Por otra parte, al partisanismo extremo se suma la ausencia casi total de cultura de movilización directa y protesta, por lo cual las chances de que el juicio político acabe prosperando son prácticamente nulas.

John Polga-Hecimovich, profesor de Ciencia Política en la U.S. Naval Academy

1.- Un martillo se puede usar para construir o destruir; el juicio político (impeachment) es igual. Su utilidad depende de cómo y cuándo se usa. Además, hay diferentes formas de impeachment: las reglas y los umbrales para destituir un presidente varían según el país. Dada la inflexibilidad del presidencialismo en comparación con el parlamentarismo, el juicio político empleado con discreción (o responsabilidad) puede ser una estupenda herramienta para exigir una rendición de cuentas (accountability) del Ejecutivo. Es preferible recurrir al juicio político, por ejemplo, que a una renuncia forzada o un golpe de estado. A la vez, el uso puramente político o partidario de un juicio político para remover a un opositor puede socavar la democracia. Hay numerosos casos en los que los legisladores o los tribunales aplicaron las leyes de sus países de manera selectiva o interpretaron la Constitución en un intento de eliminar a líderes impopulares.

2.- En el caso de Trump, parece poco probable que el Senado vote a favor de su destitución. El umbral para removerlo requiere una super-mayoría de dos tercios de la Cámara y el presidente goza de una mayoría simple. Hasta ahora, su bancada de los republicanos se ha mantenido unida detrás de él.

Orlando Pérez, decano de la School of Liberal Arts & Sciences de la University of North Texas at Dallas

1.- El impeachment (encausamiento) es el único proceso constitucional para remover a un presidente que haya excedido su autoridad o cometido algún crimen. En los Estados Unidos, la Constitución otorga a la Cámara de Diputados la autoridad para encausarlo por medio de una mayoría simple, y describe las razones en términos de “traición, soborno y altos crímenes y otros delitos”. Por lo general, la definición de estos términos es la prerrogativa de la Cámara de Diputados y, por lo tanto, el proceso es político; en el caso del presidente Trump, por “abuso de autoridad” y “obstrucción del Congreso”.

2.- La probabilidad de que dos tercios del Senado aprueben la remoción del presidente es muy baja, pues el partido del presidente tiene mayoría de 53 senadores y, por el momento, la polarización política garantiza que la mayoría de ellos apoyará a Trump.

Paloma Román Marugán, directora de la Escuela de Gobierno de la UCM

1.- No sé si es la forma adecuada, pero es la única posible en el sistema político de los EE.UU. No hay otra manera de exigir la responsabilidad política a un presidente; la maquinaria constitucional le garantiza el mandato fijo e inamovible, y no puede perder el puesto por voto parlamentario. Por eso, se ha de recurrir a un procedimiento como el impeachment, que corresponde realmente a un proceso de naturaleza penal.

2.- La Cámara de Representantes, que actúa como fiscal, lo ha activado con el voto favorable de una mayoría de diputados democrátas, pero es el Senado el que tiene el papel de juez, y ahí la mayoría republicana es probable que lo frene. En las consideraciones del Partido Republicano parece que van a pesar más la cercanía de las presidenciales de 2020 y los sondeos favorables a Trump como candidato a la reelección que la valoración de los cargos que se le imputan. En definitiva, aunque es un proceso de naturaleza penal, funciona en la realidad como un instrumento político, y a esas razones obedece.

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