Los pilares de una Comisión Europea geopolítica

El 7 de octubre, Josep Borrell superó la sesión de control de la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo para así iniciar el proceso de sucesión de la italiana Federica Mogherini. Su llegada al cargo del Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad será en un momento crítico para la Unión Europea. La política exterior de la UE estará marcada por la continuación de una serie de objetivos internos que permitan avanzar en materia de defensa europea y consolidar el rol del Servicio de Acción Exterior (Eeas) como coordinador de la acción de los diferentes ministerios nacionales de Asuntos Exteriores. Al mismo tiempo, se tratará de progresar en una serie de bloques temáticos y cooperaciones regionales. Con el objetivo de compensar la ralentización de la integración en temas sociales y económicos, la cartera de Exteriores será uno de los pilares clave de la nueva Comisión de Ursula von der Leyen, bajo el lema oficial de Una Europa más fuerte en el mundo.

A nivel interno, el principal pilar será continuar la supra-nacionalización de la política exterior europea, concentrando más poder en las instituciones comunitarias y menos en manos de los estados individuales, siguiendo la línea del Tratado de Lisboa de 2007. Es decir, será un objetivo fundamental cambiar el sistema de decisión actual, por el cual ciertas decisiones clave de política exterior (por ejemplo, las sanciones a estados terceros) tienen que adoptarse en el Consejo de Ministros de la UE a través del principio de unanimidad (cualquier Estado puede vetar una decisión). Se pretende sustituir el modelo de votación por un sistema de mayoría cualificada que ya es común para otras áreas. Con ello se pretende impulsar la versatilidad y capacidad geopolítica de la UE en un contexto de polarización global entre las grandes potencias.

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Uno de los pilares básicos de la geopolítica es ampliar la llamada esfera de influencia. Con la materialización del ‘Brexit’, la UE buscará un contrapeso en su política de ampliación. Desde el punto de vista de seguridad y estabilidad en Europa, ésta será de gran relevancia con respecto a los países occidentales de los Balcanes. Después de la exitosa integración de Croacia en 2013, la de países como Montenegro, con quien las negociaciones formales comenzaron en 2012, ha tropezado con la falta de voluntad política en algunos países miembros para acelerar la ampliación.

Aún más problemático ha resultado el proceso para países como Albania y Macedonia del Norte; ambos han cumplido con los requisitos para comenzar las negociaciones de acceso según la opinión de la Comisión Europea, pero varios países, especialmente Francia, han acabado vetándolas en la reciente cumbre del Consejo Europeo. Existe, pues, una fuerte división entre los objetivos del funcionariado europeo, que pide una rápida integración de los Balcanes, y los de los diferentes estados miembros.

Otro país de especial relevancia será Bosnia y Herzegovina, donde diplomáticos como el austriaco Johann Sattler, recientemente nombrado jefe de la Delegación Europea en Sarajevo, tendrán un rol esencial para que la UE amplíe su capacidad geopolítica en la región con respecto a Rusia o Turquía. Además, para Borrell serán especialmente sensibles las negociaciones con Kosovo, cuya relación con España ha sido difícil debido a su proceso de autodeterminación.

La geopolítica del siglo XXI no se limita a cuestiones de influencia geográfica. En la nueva política de poder entre las grandes potencias se ha aceptado la noción de la indivisibilidad de la seguridad. Es decir, todas las facetas son de valor estratégico: los medios de comunicación, la dominación del relato político, el desarrollo económico, financiero y tecnológico, las ventajas comerciales, la superioridad digital y la influencia cultural se entienden como elementos cruciales en la maximización del poder y la seguridad de las grandes potencias. Sirva de ejemplo el ‘Concepto de Política Exterior’ publicado por la Federación Rusa en 2013, que inició una nueva agenda geopolítica en ese país centrada en la seguridad híbrida, fomentando los ataques cibernéticos y las campañas de desinformación como instrumentos de la política de poder.

La noción de la indivisibilidad de la seguridad también ha trasformado la necesidad de una mayor cooperación entre los diferentes órganos de la Unión Europea que tienen proyección hacia el exterior. Durante el mandato de Borrell, será crucial continuar con dicha integración bajo una misión común de todas las instituciones europeas con relevancia en la política exterior, especialmente la agrupación de direcciones generales (DGs) de la Comisión, informalmente denominadas Relex (Relaciones Exteriores) y que incluyen: la cooperación internacional y ayuda al desarrollo (DG Devco), los instrumentos de política exterior (FPI), la política europea de vecindad (DG Near) y las políticas de ayuda humanitaria (DG Echo). Incluso carteras como el comercio internacional (DG Trade) serán fundamentales en el apoyo del multilateralismo ante el declive del bloque de Occidente y la polarización política entre la UE, EE.UU., China y Rusia.

También tendrá un rol importante la DG Trade en el objetivo de imponer un impuesto sobre el carbono a las importaciones hacia la UE, tal y como han anunciado los comisarios propuestos Phil Hogan, Frans Timmermans y Kadri Simson.

En especial, ha ganado relevancia estratégica la DG Devco, cuyo peso seguirá aumentando bajo la política exterior de Von der Leyen. Sumando las iniciativas nacionales y comunitarias, la UE es el mayor donante de ayuda al desarrollo en el mundo. La indivisibilidad de la seguridad ha tomado fuerza en la cooperación internacional de la UE a través de una creciente narrativa política que habla del desarrollo internacional, la acción humanitaria y la política de migración como aspectos de seguridad.

En este sentido, una de las figuras clave del mandato de Borrell será su colega finlandesa Jutta Urpilainen, comisaria propuesta de Cooperación Internacional. Será la encargada de garantizar que los objetivos de desarrollo sostenible marcados por la ONU sean coherentes con el interés exterior de la Unión Europea. Instrumentos como la Alianza África-Europa para impulsar inversiones y trabajos sostenibles, que inició la Comisión de Juncker, servirán para la promoción de la igualdad de género, la educación, las políticas medioambientales, la reducción de la pobreza, el apoyo a la cooperación público-privada y una política que trata de fomentar el apoyo a la sociedad civil. Con el objetivo de incrementar la Ayuda Oficial para el Desarrollo (ODA, en sus siglas en inglés) al 0,7% del Producto Nacional Bruto de los estados miembros de la UE, DG Devco se asemejará cada vez más a un brazo financiero de la acción exterior en el marco de una agenda política integrada.

La indivisibilidad de la seguridad no será solo una cuestión pública, sino también del sector privado. La implementación del Plan Europeo de Inversión Externa pretende que los recursos privados en países en vías de desarrollo se liguen directamente a la promoción de los objetivos políticos de la Comisión. De este modo, desde todos los ángulos, la prioridad esencial de Von der Leyen, Borrell y Urpilainen será apoyar la consolidación de una visión común y coherente en la acción exterior europea que ponga las bases para que Europa sea un jugador central en el mundo.

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