Los votantes latinos, muy presentes

En las elecciones estadounidenses, Florida fue uno de los primeros estados en cerrar las urnas y en reportar los resultados la noche del 3 de noviembre.  

Para Donald Trump, ganar Florida era esencial. Para Joe Biden, aunque no era fundamental, lograrlo le abriría un camino fácil hacia la Casa Blanca. Pero una victoria simple no estaba en las cartas del ex vicepresidente y candidato demócrata. Su oponente ha triunfado en este Estado, y los comentaristas se preguntan qué ha pasado con el voto latino.

Los electores latinos normalmente apoyan al Partido Demócrata y mucha gente había contado con ellos para cambiar Florida y otros estados del rojo –el color republicano– al azul –el demócrata. En 2016, el 79% de los votantes latinos prefería a la candidata Hillary Clinton. Las encuestas a pie de urna confirmaron esta tendencia: el 66% había votado por ella. Y dado que estos sondeos tienden a subestimar el voto de esta procedencia, porque normalmente no ofrecen opciones bilingües, entraba dentro de lo posible que el apoyo de este colectivo a Clinton fuera mucho más alto, cercano al 79% estimado.

Los demócratas disfrutan de la lealtad de los latinos no sólo por su posicionamiento progresista respecto a la inmigración, sino porque el partido impulsa políticas públicas que aumentan los sueldos de los trabajadores, facilitan el acceso al seguro de salud y promueven explícitamente la diversidad multicultural dentro de la propia formación y en el país. En todo Estados Unidos, y en comparación con los caucásicos, los latinos tienen menos ingresos, un acceso limitado al sistema de salud y padecen una discriminación generalizada.

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De esta forma, en 2020 los latinos han seguido votando demócrata, a pesar de que Biden les ha prestado mucha menos atención en comparación con sus predecesores en elecciones pasadas. Una encuesta de Latino Decisions realizada la víspera de los comicios mostraba un patrón claro: los latinos tenían la intención de votar por Biden en mucha mayor medida que por Trump, en una proporción de 70%-27%.

Había diferencias importantes en función de otros elementos de identidad como la clase social y el género. Entre los votantes latinos con ingresos anuales superiores a los 80.000 dólares, solamente el 66% declaró su intención de apoyar a Biden, cantidad que subía hasta el 73% para los de menos de 50.000 dólares. Éste último es el mismo porcentaje de las latinas que se pronunciaron a favor de votar por el candidato demócrata, frente al 67% de los hombres; una brecha de género de seis puntos.

En estos términos, los latinos se parecen a los demás votantes: la clase social y el género dan forma al voto. Las mujeres, especialmente, son un grupo con tendencia fuerte y estable a votar demócrata. Sin embargo, en ninguna división del voto latino por clase, género, educación universitaria o lenguaje preferido el apoyo por Trump supera el 35%.

La noche electoral no fue diferente. En todos los estados salvo en Florida, alrededor del 70% de los latinos depositó su papeleta por Biden. En los estados competitivos –esenciales para éste tras la pérdida de Florida–, el voto latino a favor del rival de Trump ha sido del 69% en Pennsylvania, el 76% en Michigan, el 77% en Wisconsin y el 71% en Arizona. Y en el momento de escribir este análisis, Biden había ganado, o era muy probable que lo hiciera, en todos ellos.

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La victoria de Biden en Arizona ha sido especialmente notable, porque el Estado cambia del rojo al azul: lo ganó Trump en 2016, pero Biden ha salido victorioso en 2020. Ha sido clave la movilización masiva para motivar el voto dentro de las comunidades latinas. Muchos de sus residentes en Arizona –y en otros estados del suroeste– son jóvenes y de la primera generación de inmigrantes, grupos cuya tasa de participación es aún más baja. Persuadirles para abandonen la abstención no es tarea fácil: es ir casa por casa, preguntando a la gente si está registrada, si tiene los documentos necesarios para hacerlo, si conoce cómo y adónde ir a votar; y cuando respondan negativamente, darles los recursos para realizar todos los trámites necesarios. Este trabajo lo lideran las latinas, porque las mujeres conforman una parte significativa de los militantes del Partido Demócrata.

Pues bien, lo lograron. En Arizona votaron por primera vez más de 110.000 latinos. En Texas, un Estado tradicionalmente republicano, lo hicieron 500.000; y aunque ganó Trump, ha habido cambios importantes en las ciudades. Por ejemplo, en la zona metropolitana de Houston los demócratas han mejorado su margen de victoria del 54% del voto en 2016 al 56% cuatro años después.

Lo mismo pasó en Florida, donde 360.000 latinos han acudido por primera vez a las urnas. Y han favorecido a Biden (un 59%, frente al 38%). Es verdad que este margen es más estrecho si lo comparamos con los de otros estados competitivos, pero también que Biden ha ganado el voto latino en Florida. Entonces, ¿cuál es el porqué de la narrativa de que lo ha perdido?

La razón tiene que ver con la concentración, en ese Estado, de latinos de origen cubano y venezolano. Son grupos más afines al Partido Republicano, dado su posicionamiento en contra de los regímenes de los hermanos Castro, en Cuba, y de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en Venezuela. De hecho, en la encuesta de ‘Latino Decisions’, el único grupo de de esta procedencia que apoya mayoritariamente a Trump (el 52%) es el cubano. Además, en las últimas semanas se han detectado campañas coordinadas de información falsa sobre Biden –por ejemplo, sosteniendo que iba a instaurar el socialismo en Estados Unidos– dirigidas específicamente a los latinos floridenses.

Sin embargo, todavía no hay evidencia clara de que el voto cubano o el venezolano hicieran la diferencia en este Estado. Es verdad que solamente el 53% de la zona metropolitana de Miami-Dade –donde residen muchos latinos de esos grupos nacionales– votó por Biden, en comparación con el 64% que apostó en 2016 por Clinton. Sin embargo, en otras ciudades –como Orlando, Tampa, y Jacksonville, todas ellas con poblaciones latinas crecientes–, el Partido Demócrata ha incrementado el número de papeletas en comparación con las elecciones anteriores, incluso convirtiendo la zona de Jacksonville en ‘azul’. Como en Texas, los latinos están cambiando poco a poco los comicios.

Mientras no haya una narrativa singular sobre el voto latino en las elecciones estadounidenses, un patrón claro es que siguen claramente favoreciendo al Partido Demócrata, con mayorías decisivas en muchos estados competitivos. En la competencia para la Presidencia de este año, y con la posible excepción de Florida, los latinos han dado un paso al frente y pueden contribuir a la (probable) victoria de Biden.

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