Medios de comunicación, redes sociales y derecha radical

Una de las cuestiones más complejas que los sistemas democráticos deben afrontar es el modo en el que los medios de comunicación se relacionan con el radicalismo, ya que se pone en tela de juicio el grado de tolerancia que las sociedades deben desarrollar cuando llegan ideas tan intolerantes como las de la derecha radical. Se cuestionan, además, los límites de la libertad de expresión, que, en una democracia, se debe garantizar a los individuos. Las redes sociales, en parte, han servido para superar este dilema, ya que se han configurado como una herramienta clave para la propagación de las ideas políticas radicales, y un espacio en el que el discurso no está conformado de manera meritocrática, sino democrática y cualquiera, independientemente de sus credenciales, puede utilizarlas para expresar su opinión e, incluso, actuar como periodista, ensayista, agitador político, etc.

Más allá de las consideraciones normativas y las contradicciones en las que podamos caer cuando analizamos la relación entre medios de comunicación y derecha radical, la literatura especializada intenta contestar preguntas más profundas sobre el efecto neto de los medios de comunicación en los resultados políticos. El trabajo de Ellinas (2018) aborda los puntos más importantes que la extensa literatura sobre esta compleja y multidimensional relación ha tratado en las últimas décadas. Los esfuerzos se han centrado, naturalmente, en los efectos de los medios en los votantes y, aunque los procesos individuales desencadenados por los contenidos de medios de comunicación varían, la literatura concuerda en que son importantes. Como intermediarios a la hora de transmitir los mensajes de los partidos a los votantes, los medios pueden influir en sus preferencias para favorecer a la derecha radical, ya que pueden i) establecer la agenda política y enmarcar los temas ii) alterar los patrones de participación política iii) influir en la competición interpartidista.

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Los medios de comunicación ayudan a prosperar a la derecha radical cuando prestan atención a los temas que más tarde van a articular la postura de estos partidos, que se define por su resistencia general hacia el multiculturalismo y la inmigración junto con la convicción de proteger la identidad y la cultura nacional. Así, cuando los medios cubren asuntos como la inmigración y al crimen, favorecen el voto a la derecha radical. En este sentido, es relevante, no solo cuanto se ha tratado, sino cómo se han reportado las noticias relacionadas con la inmigración, ya que la forma en la que los medios enmarcan la inmigración puede ayudar a legitimar las posturas xenófobas de los partidos de derecha radical, que tratan de construir su capital electoral generando miedo económico y cultural hacia los extranjeros. La reciente cobertura mediática de la crisis de refugiados, por ejemplo, no se ha construido desde cero ni en un vacío contextual.

Por otro lado, los medios también pueden considerarse responsables de generar cinismo público y desconfianza política cuando enmarcan la política contemporánea. Los medios pueden ayudar a crear un ambiente que conduzca al auge del radicalismo, como habría pasado en Francia, donde los medios han tenido un papel crucial en el éxito electoral del Frente Nacional (hoy Rassemblement National), al describir un clima político vago e incierto, enfatizando la impotencia y el desapego de la política.

Además, los patrones de consumo de medios de comunicación van a afectar a algunos resultados políticos importantes como la participación política. Un efecto indirecto de las agendas mediáticas y el enmarcamiento que generan los medios es el potencial que tiene para afectar a los activistas. La medida en que cubren los asuntos políticos y el modo en que lo hacen puede afectar a la estructura de incentivos que los activistas afrontan a la hora de movilizarse, pues la cobertura mediática de la acción colectiva afecta a la disponibilidad de las “oportunidades discursivas”. Esto significa que las decisiones editoriales sobre la cobertura mediática y el enmarcamiento del activismo político pueden expandir o prevenir más movilización cuando proporcionan información a los activistas y los movimientos sobre las reacciones de los agentes institucionales y sociales. En este sentido, la magnitud y naturaleza de la oportunidad discursiva va a señalar los potenciales beneficios o costes de llevar a cabo la acción política. Es posible que la cobertura mediática de las manifestaciones lideradas por PEGIDA en Dresde haya contribuido a la propagación del activismo anti-musulman en Alemania e incluso otros países de Europa.

Los efectos más obvios de los medios de comunicación son en la competición interpartidista, y el acceso variable a los mismos – y, por tanto, la capacidad de llegar a los votantes – puede considerarse clave a la hora de explicar las diferentes fortunas de los partidos de derecha radical. Los partidos establecidos tienen garantizado el acceso a los medios y puede usar su posición privilegiada en el sistema político para limitar los recursos comunicativos de sus competidores, ya que su estatus de “cartel” les permite definir los parámetros de acceso a los medios alterando las reglas de la cobertura a los partidos nuevos o pequeños. En este sentido, los análisis de como el control que tuvo Berlusconi sobre los medios facilitó la transformación de la derecha italiana proporciona algunas claves del efecto transformador que los medios pueden tener en la competición partidista.

Por tanto, la cartelización de la política se traduce en una asimetría en la distribución de los recursos comunicativos que penaliza a los partidos nuevos o pequeños. Para los outsiders políticos este vacío comunicativo es muy importante porque tienden a no tener una infraestructura organizativa ni recursos financieros para diseminar sus mensajes. Las redes sociales han servido como herramienta indispensable para los partidos de derecha radical, ya que les han permitido superar el bloqueo de los medios tradicionales e interactuar directamente con las audiencias, proporcionado un terreno idóneo para la propagación de ideas no sujetas a los efectos ideales de la intermediación mediática como son, por ejemplo, la comprobación de los hechos, la contextualización o el análisis por parte de expertos.

Sin embargo, aun con las redes sociales disponibles para la propagación de los mensajes, los partidos de derecha radical siguen necesitando a los medios ya que estos garantizan o niegan la validación, impulso y legitimación de los nuevos jugadores. Primero, la cobertura mediática proporciona a los outsiders políticos la imagen de ser importantes. También pueden proporcionar “momentum”, señalando no solo su importancia sino también su creciente influencia política. Por ejemplo, la manera en que los medios conservadores, especialmente Fox News, cubrían las manifestaciones del Tea Party, ilustran como los medios de comunicación pueden dar impulso a un movimiento incipiente. Fox actuó como un amplificador del activismo y la retórica del Tea Party, dando cobertura a sus manifestaciones predominantemente locales y generando la impresión de crecimiento rápido y expansión. Algo similar pasó con Donald Trump: la sobrexposición mediática en las primeras etapas de la campaña republicana, aun cuando las encuestas le auguraban malos resultados, beneficiaron su candidatura. También, los outsiders pueden adquirir legitimidad a través de la presencia en los medios, lo que es especialmente importante para la derecha radical europea, ya que la visibilidad mediática puede acabar con el estigma del extremismo que estos partidos portan y ayudarlos a parecer actores políticos respetables.

Los recursos comunicativos son más útiles para los actores de derecha radical cuando existen oportunidades en el entorno político que puedan ayudarlos a mejorar su estatus político. Esto es, que las estrategias y capacidad de los actores sistémicos para lidiar con los desafíos políticos (como flujos de migrantes o crisis económicas) pueden causar divisiones entre los actores sistémicos que permitan abrir el espacio político para la entrada de nuevos contendientes en el juego político. Estos errores estratégicos ocurren, por ejemplo, cuando los actores sistémicos toman posiciones duras pero insostenibles. Cambiar de posición después de ayudar a radicalizar la competición política ayuda a crear el espacio para los partidos desafiantes, que tendrán más facilidades para capitalizar la oportunidad política si tienen a su disposición recursos comunicativos. Además, los efectos de los medios son más importantes para la irrupción electoral de los partidos radicales que para su persistencia, ya que, una vez que se ha abierto el espacio para los nuevos partidos de derecha radical y han irrumpido en las arenas institucionalizadas, es necesario que establezcan organizaciones fuertes para no depender en exceso de los medios para comunicar sus mensajes para los votantes y activistas. Lo contrario les hace vulnerables y, cuando los medios de comunicación no están a su disposición, pueden desaparecer como sucedió con Nueva Democracia en Suecia, un partido inducido por los medios que no fue capaz de construir la infraestructura organizativa necesaria para retener sus logros y rápidamente perdieron influencia política. Al contrario, el partido griego Amanecer Dorado, al que los medios habían ayudado a irrumpir en el parlamento en 2012, invirtió sus recursos en construir una extensa red de sucursales locales, lo que le permitió permanecer en la política una vez le bloquearon el acceso mediático.

Los partidos de derecha radical, por su parte, culpan a los medios de comunicación de ignorarlos o de dejar infrarrepresentadas sus posturas y puntos de vista, además de que les incluyen en la élite que ellos están tratando de desplazar. Así que, ante la falta de acceso mediático, los partidos nuevos o pequeños tienden a recurrir a protestas no convencionales para conseguir algo de atención, aunque sea negativa. Mientras que la cobertura positiva claramente ayuda, no están claros los efectos de la cobertura negativa en las fortunas de los partidos y movimientos de derecha radical. Aunque sea negativa, la cobertura puede facilitar atraer a potenciales votantes o activistas, ya que un ataque por parte de los medios del sistema puede convertir al partido en atractivo para los individuos mientras proporciona un vehículo para la protesta. Por ejemplo, el enmarcamiento de los Demócratas Suecos como una bestia no bienvenida ha ayudado a que este partido se proyecte como los verdaderos oponentes del sistema. En Hungría, el Jobbik avanzó electoralmente pese a ser puesto en cuarentena por los medios de comunicación mainstream.

Resumiendo, los medios pueden tener múltiples efectos dependiendo del tipo de cobertura que dan a los fenómenos políticos. De esta manera, el contenido de los medios de comunicación va a afectar a lo que los votantes piensan sobre cuestiones importantes. Esto significa que el debate esencial sobre la relación analizada en este artículo gira en torno a cómo los medios eligen tratar con los radicales, ya que influyen de una manera crucial en la capacidad de los partidos y los movimientos sociales de expandir su atractivo.

Artículo elaborado en colaboración con CC.OO., en el marco del proyecto de formación de dirigentes sindicales de la Escuela de Trabajo

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