Plebiscito en Chile, ¿a favor o en contra?

En la madrugada del viernes el Congreso chileno llegó a un acuerdo histórico por el que se convocará un plebiscito en abril de 2020. Agenda Pública convocó a cuatro analistas de alto nivel, con el objetivo de registrar opiniones y argumentos diversos. Las dos preguntas acordadas son:

1. ¿Quiere usted una nueva constitución?

2. ¿Está a favor de una Convención mixta constitucional o una convención constitucional?

La Convención mixta sería integrada a partes iguales por miembros electos y parlamentarios en ejercicio. La convención constitucional se elegiría íntegramente a tal efecto. Las elecciones en cualquier caso se realizarían en octubre y bajo la ley electoral vigente, que habilita la postulación tanto de candidaturas por partidos como de independientes.

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Constanza Hube, Profesora de Derecho Constitucional, Pontificia Universidad Católica de Chile

1. Primero, me parece que el contexto en el que se enmarcó esta decisión fue complejo. Lo bueno es que se alcanzó un acuerdo entre los partidos de gobierno y oficialistas. Lo malo es que se está partiendo desde una hoja en blanco, borrón y cuenta nueva. Como país tenemos una larga tradición constitucional, principios que han existido desde los reglamentos constitucionales. Es lamentable que se piense partir desde 0.

2. En este contexto, me parece que la Convención Mixta es un mejor mecanismo en el entendido que los parlamentarios fueron elegidos por el pueblo, en elecciones libres y abiertas y en la oportunidad establecida para aquello. Además su experiencia sin duda aporta a la discusión. El problema es que quedan muchas preguntas abiertas que son prácticas pero relevantes. Cómo se elegirán a esos parlamentarios? Qué pasará con las vacantes? Sin perjuicio de esos conflictos, sin duda es un mejor mecanismo.

Francisco Soto Barrientos, Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Chile

1.  Sí. A mi juicio existe un consenso jurídico y social en la necesidad del reemplazo constitucional. Hasta antes del 2009 los debates constitucionales relevantes eran acotados. Hoy las reflexiones ponen en cuestión temáticas muy amplias como el Estado Unitario y su centralismo; el sistema presidencial con su énfasis autoritario; el catálogo y la regulación de derechos fundamentales establecido en la constitución vigente con sesgo neoliberal; rango de los llamado órganos autónomos y su subordinación al pueblo; papel de la Fuerza Armada; y los problemas que genera para la democracia la rigidez de nuestra constitución y su sistema de controles.

2. La experiencia comparada y la demanda sociales inclinarán a la ciudadanía por la Asamblea Constituyente. Lejos de los temores o expectativas infundadas, este mecanismo permitiría organizar un debate público previo basado en las distintas propuestas constitucionales de quienes postulen para asambleístas. Esto puede y debería ser acompañado, posteriormente, durante la constituyente, por mecanismos que permitan la transparencia, el mayor acceso a la información y la intervención formal o informal de la ciudadanía en el debate. Con todo, la idea de que la Convención Constituyente incluya  representantes del Congreso no parece desdibujar el carácter proporcional y representativo de una fórmula de reemplazo.

Claudia Heiss – Red de Politólogas / Universidad de Chile / Centro COES

1. Sí. Es necesario reemplazar la constitución tramposa de Pinochet que da poder de veto a la minoría para mantener un modelo que carece de apoyo ciudadano, dañando de paso la representación política y el sistema democrático.

2. Prefiero la convención constitucional porque creo que ganará legitimidad el proceso en la medida que incorpore actores externos a las elites políticas constituidas. En todo caso la convención mixta podría también cumplir esa función si se introducen criterios correctivos como paridad de género, cuotas de pueblos originarios y diversidad socioeconómica con participación de la sociedad civil. El debate que viene ahora es el mecanismo para elegir a las y los delegados, punto 4 del acuerdo anunciado por los partidos.

Jaime Gajardo, Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Diego Portales 

1. Sí. Es es fundamental para resolver la crisis social. La actual Constitución tiene el pecado de haber sido impuesta por Pinochet en 1980. Además, consagró un modelo neoliberal que genera desigualdad e injusticia y establece un sistema institucional que no está a la altura de los desafíos democratizadores que enfrenta el país. En ese sentido, la Constitución tiene una serie de mecanismos (Tribunal Constitucional, altos quórums para ciertas leyes y para la reforma constitucional, entre otros) que neutralizan el auto gobierno colectivo y cada vez que se han aprobado reformas legales que buscan mayor justicia social operan para desactivarlas.

 2. Asamblea Constituyente. El acuerdo logrado es muy importante, ya que permitirá que los ciudadanos voten por una nueva Constitución y decidan por el mecanismo. Pero es fundamental que en la regulación de la Asamblea Constituyente se permita que los dirigentes sociales y sindicales no tengan prohibiciones para ser candidatos. Asimismo, que el plebiscito de entrada, la elección de los delegados y el plebiscito de ratificación de la nueva Constitución sea con voto obligatorio. Finalmente, espero que en la discusión final de la integración de la Asamblea Constituyente se considera una representación especial para los miembros de los 9 pueblos indígenas que habitan Chile.  

Loreto Cox, Investigadora del Centro de Estudios Públicos (CEP)

1. Si. Creo que si bien se han puesto expectativas desmedidas sobre el efecto de una nueva constitución en la vida de las personas, nuestra constitución tiene un problema de legitimidad que nos ha penado desde hace décadas y que no hemos sido capaces de resolver pese a sucesivas reformas. Es una oportunidad de introducir mejoras a nuestro orden constitucional y en particular me parecen fundamentales las reformas políticas, porque hay una profunda crisis de la política y de las instituciones. 

2. Soy partidaria de la convención mixta constituyente por dos motivos. Primero, los parlamentarios tienen experiencia en términos de deliberación política y redacción de normas, algo importante para un proceso con un plazo acotado y con una gran cantidad de temas a tratar. Segundo, porque en un contexto como el de la crisis actual en Chile, hay un desprestigio muy fuerte de los políticos y se corre un riesgo de que si no hay parlamentarios en la asamblea, no se le dé suficiente valor al Congreso y que esto termine por exacerbar aún más nuestro presidencialismo, que es uno de los problemas de nuestro país.

Héctor Mery, ex asesor parlamentario

1. Más que una nueva Constitución -creo que con la de 2005 nos bastaba-, me interesaba más un debate útil, que permitiera definir los puntos concretos que hubieran llevado a reformarla, conforme a las reglas de su Capitulo XV. Sin embargo, los hechos cambian en política, y ahora los poderes del Estado se han propuesto consultar al Pueblo, en abril de 2020, si quiere una nueva Carta Política

2. Me parece que la Convención Mixta, compuesta por actuales parlamentarios y personas elegidas popularmente, ajenas al Congreso, es la fórmula adecuada. El acuerdo alcanzado esta semana es aún un enunciado general, pero contiene los elementos necesarios para que la discusión futura lleve necesariamente a alcanzar acuerdos. El consenso es esencial para regular los elementos básicos de la convivencia y la institucionalidad.

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