Por qué votan en Europa del este a partidos populistas de derecha radical

En lo que va de siglo, el número de partidos populistas en Europa se ha duplicado, su porcentaje de votos se ha triplicado y la cantidad de ciudadanos que vive bajo un Gobierno con al menos un ministro de un partido populista se ha multiplicado por 13.

Aunque cada vez sabemos más sobre estos partidos, la mayoría de las investigaciones se centra en Europa occidental, lo cual resulta llamativo si se tiene en cuenta que es en Europa central y del este donde es más fuerte este tipo de formaciones. Por ello, en una investigación recientemente publicada en East European Politics, comparamos el voto a seis partidos populistas de derecha radical en cuatro países de Europa central y del este: Ekre en Estonia, Fidesz y Jobbik en Hungría, TT (Orden y Justicia) en Lituania y Kukiz’15 y PiS en Polonia.

Nuestra estrategia ha sido contrastar cuatro hipótesis recurrentes en los estudios sobre el apoyo a estos partidos en Europa occidental, centradas, respectivamente, en cuestiones económicas (tesis de los perdedores de la globalización), actitudes de desconfianza hacia las elites (tesis del anti-elitismo), imagen negativa de la inmigración (tesis nativista) y sentimientos encontrados hacia Europa (tesis del euroescepticismo).

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La figura 1 (Efectos sobre el voto a partidos populistas de derecha radical en Europa del Este) sintetiza nuestros resultados acerca de los efectos relacionados con estas teorías para los seis partidos estudiados. Los puntos recogen las mejores estimaciones de cada efecto y las líneas horizontales en torno a ellos, los intervalos de confianza al 95%; es decir, el baremo en el que se mueve la estimación puntual. La línea roja vertical para cada país marca la ausencia de efectos. Así, cuando un punto está a la derecha de la línea roja vertical y su intervalo de confianza no cruza dicha línea, el efecto es positivo y significativo; cuando está a la izquierda y no cruza la línea roja vertical, es negativo y no se debe al azar, pero cuando el intervalo de confianza cruza la línea roja, no podemos estar seguros de que haya un efecto.

De esta forma, si las causas del voto a partidos populistas de derecha radical fueran similares a las que se conocen para Europa occidental, la mayoría de los puntos quedaría a la derecha de las líneas rojas verticales, sin que sus intervalos de confianza las cruzaran. Sin embargo, como se puede apreciar, esto está muy lejos de suceder. Sin duda, el estudio demuestra que el perfil de los votantes de estos partidos en el este difiere notablemente del que se conoce para Europa occidental (donde también hay, naturalmente, diferencias entre distintos partidos). En resumen, son al menos cuatro los principales hallazgos:

  • Primero, la hipótesis de los perdedores de la globalización no se confirma en ningún caso: aunque hemos empleado dos medidas diferentes (riesgos percibidos de desempleo y de sufrir dificultades económicas), ninguna de las dos tiene efectos para ninguno de los partidos (los intervalos de confianza siempre cruzan las líneas rojas verticales). Es decir, no ayudan a explicar el voto a partidos populistas de derecha en Europa del este.
  • Segundo, la hipótesis del anti-elitismo no sólo no funciona sino que, de hecho, suele tener el signo equivocado: está a la izquierda y no cruza la línea roja vertical para Fidesz, Kukiz y PiS. Resulta interesante que los países en los que esto sucede, Hungría y Polonia, son justo los dos países en los que hay partidos populistas de derecha radical gobernando (Fidesz y PiS, respectivamente). Así, no es que los votantes populistas sean anti-elitistas y desconfíen de los políticos, como pasa en Europa occidental, sino que, en el este, exhiben niveles de confianza política mayores que los de los votantes de otros partidos.
  • Tercero, la hipótesis de las actitudes negativas hacia la inmigración, que suele considerarse como una de las más recurrentes en Europa occidental (es el main driver del voto populista), sólo es relevante en la mitad de los partidos del este que estudiamos: EKRE, Fidesz y Jobbik.
  • Por último, parece que el denominador común del voto a partidos populistas de derecha radical en Europa central y del este es el euroescepticismo; además, lo que impulsa el apoyo a estas formaciones no es un eventual desapego hacia Europa, sino un deseo de contener (y probablemente reorientar) el proceso de unificación europea.

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Nuestros resultados son importantes porque evidencian que 1) no parece existir una teoría común y unívoca para explicar el fenómeno populista en los países europeos; y 2) lo que une a votantes de formaciones populistas radicales y de derechas en el este es el sentimiento antieuropeo y, concretamente, la rotunda oposición al proceso de integración de los países miembros; así como la oposición a un mundo cada vez más globalizado, consolidando una oferta partidista centrada en la defensa de la soberanía nacional y los intereses propios.

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