Presupuesto, amor y género en México

Dicen por ahí que el amor se demuestra en acciones y no sólo en palabras. En política, las declaraciones de amor o de apoyo a los derechos de las mujeres y a la igualdad sin presupuesto son simples palabras o demagogia.

Que un gobierno se comprometa con ello significa que en su Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) se refleja, tanto en la planeación como en el monto asignado para el ejercicio fiscal, un compromiso real con el avance de la igualdad y con la transversalización de la perspectiva de género en las políticas públicas.

¿Qué puede decirse del Proyecto de Presupuesto (PPEF) presentado por el Gobierno que preside Andrés Manuel López Obrador para el ejercicio fiscal 2020? Es necesario empezar por precisar que la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres de 2006 establece que la perspectiva de género debe incorporarse a la Ley de Planeación y a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Éste es el punto de partida y debe cumplirse por ley. Ahora bien, la cuestión central es conocer qué recursos se propone asignar a la igualdad de los 6,096 billones de pesos presupuestados para el próximo año.

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El Capítulo IV del PPEF (artículo 22) es el que que habla de la igualdad entre mujeres y hombres e indica que, en cumplimiento de la ley mencionada y de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia, que se impulsará la perspectiva de género en el diseño, elaboración, aplicación, seguimiento y evaluación de resultados de los programas de la Administración Pública Federal. Es en el Anexo 13 del PPEF donde se precisan los recursos que recibirán las dependencias y entidades que tengan a su cargo programas para mujeres y la igualdad de género, así como las entidades federativas y municipios.

El proyecto de presupuesto 2020 asignado a este Anexo es de 100.689 millones de pesos (frente a los 64.656 del PEF 2019). Hay un incremento de 55,7%. La pregunta obligada es: ¿en qué se piensa invertir ese recurso, de qué manera contribuirá al adelanto y avance de las mujeres y niñas, de la agenda para la igualdad, y de qué manera les beneficiará?

Los esfuerzos para analizar tanto el impacto real del PPEF en la agenda de género como el combate a la violencia, la erradicación de la desigualdad y la promoción de la igualdad han sido constantes desde que fue presentado. Sabemos que la pobreza tiene rostro de mujer. Por eso instituciones, centros de investigación, organizaciones de la sociedad civil y activistas han hecho foros y análisis al respecto. Digno de mención es el llevado a cabo por la especialista Magdalena García Hernández, de Mira. Un ejemplo de lo señalado es el foro celebrado el 11 de septiembre en la Cámara de Diputados (‘Conferencia nacional de legisladoras y organizaciones de la sociedad civil contra la violencia y por los derechos humanos, rumbo al presupuesto 2020’) para analizar esto.

En el compromiso del Gobierno actual con la agenda de género hay inercias de ejercicios anteriores, aunque también hay sorpresas. De manera general, pueden destacarse las siguientes:

Respecto al monto y al incremento en el Presupuesto al Anexo 13, las expertas indican que está orientado a los programas prioritarios de Gobierno, tales como el programa Jóvenes Construyendo Futuro, que aumentó en un 90%, al pasar de 432 millones a 12.000 millones. También se incluyeron las becas Elisa Acuña y Benito Juárez, entre otras. Se incluye en este Presupuesto, como se hizo anteriormente, la Pensión para Adultos Mayores y la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, y el incremento que en este caso se propone es del 2,2%. Los aumentos no están orientados a los programas específicos para lograr la igualdad ni para el fortalecimiento de servicios brindados por el Gobierno, sino a programas generales y que privilegian programas a través de los cuales se da dinero directamente a la población.

El Anexo también incluye programas para la población con discapacidad, indígena y migrante. Por supuesto que son colectivos que hay que atender y cuya problemática es necesario resolver; la pregunta es por qué se incluyen aquí cuando el PPEF tiene apartados específicos para ellas.

Resulta sorprendente, por ejemplo, encontrar en el Ramo 22, del Instituto Nacional Electoral, un gasto nuevo, para actualizar el padrón y expedir credenciales para votar. ¿Cómo puede esto mejorar la calidad de vida de las mujeres? Igual de sorprendente resulta encontrar que en la Secretaría de Educación Pública las políticas de igualdad de género se proponen con una reducción de casi el 78% con relación al ejercicio anterior, y que el Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario (Pronafim) desaparece cuando en el país tres de cada cinco microempresas que se abren están lideradas por mujeres.

Otro gasto nuevo: el correspondiente a la Política de Desarrollo Urbano y Ordenamiento del Territorio, que corresponde al Ramo 15 de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano. ¿Cómo impactará a las mujeres y a la igualdad? En el Ramo 20, de Desarrollo Social y Bienestar, aparece otra rúbrica nueva, Sembrando Vida, que opera brindando un apoyo económico directo de 5.000 pesos a los beneficiarios en el sector agrario y las zonas rurales de México; y una de las condiciones para recibirlo es ser “propietarios o poseedores de 2,5 hectáreas disponibles para ser trabajada en un proyecto agro-forestal”. Cuando vemos que en México las mujeres no son dueñas de la tierra y sólo un 26% son ejidatarias, resulta difícil no preguntarse la razón por la cual este programa se encuentra donde se encuentra.

Dos de los grandes perdedores en este PPEF son el sector salud y el de combate a la violencia. El monto para este último en la Fiscalía General de la República (antes PGR) se reduce en un 42%. En el país de nueve feminicidios diarios, esta proyección es preocupante.

No sorprende que el apoyo a las estancias infantiles sea reducido, considerando que una de las primeras acciones del Gobierno actual fue su desaparición. Lo que sí lo hace es que no se comprenda el impacto que tienen para apoyar a las madres trabajadoras. Se aplaude que se considere seguir brindando recursos a la Red Nacional de Refugios, pero llama la atención, por otro lado, que se hable en los discursos oficiales de construir un refugio por municipio. ¿Con qué recursos? Se trata de centros que deben brindar atención profesional e integral; no son hostales.

Queda mucho por analizar respecto al Proyecto de Presupuesto presentado y también quedan muchas preguntas por responder y es parte del ejercicio que corresponde hacer en esta fase del proceso.

Lo evidente es exigir que cada centavo invertido en el Anexo impacte positivamente la igualdad y genere un beneficio directo en las condiciones de vida de las mujeres y de las niñas de este país. Siguen siendo ellas las más pobres, las más vulnerables y las más desprotegidas, como se reconoce en el Pacto por los Derechos Humanos de las Niñas y las Mujeres Mexicanas.

A reserva de los cambios que se aplicarán inevitablemente en la revisión del PPEF en general y del Anexo 13 en particular, los números suscitan preguntas respecto al compromiso real de este Gobierno respecto a la igualdad y los derechos de las mujeres y las niñas. Una cosa es decir que se les apoya y otra apoyarles con los hechos, con presupuestos y con políticas públicas acordes con el compromiso expresado.

Habría también que revisar la transversalización de la perspectiva de género en el PPEF en su conjunto, no sólo en el Anexo 13. Los derechos de las mujeres y las niñas no deben circunscribirse a un Anexo, y la transversalización implica eso: que el PEF en su conjunto sea visualizado desde esa óptica, desde su planeación hasta el desarrollo e instrumentación. Como sociedad, nos corresponde exigir rendición de cuentas y transparencia al respecto.

Si consideramos que en México el porcentaje de mujeres mexicanas en la pobreza se incrementó un 6,1% entre 2008 y 2018, mientras que la de los varones aumentó un 5,7%, queda claro la razón por la que se dice que la pobreza tiene cara de mujer. Si la apuesta de este Gobierno es que hay que acabar con la pobreza, van primero las pobres.

Que se note el amor.

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