Que el presidente de los argentinos nos explique sobre Argentina

Que el presidente de los argentinos, Alberto Fernández, nos ilustrara con tanto detalle, información que puede llevarnos a comparar con rigor la performance de Suecia (país que desestimó la cuarentena) y Noruega (país que aplicó la cuarentena obligatoria) respecto a los efectos del coronavirus en ambos países fue altamente esclarecedor. Así, el presidente nos informó sobre la cifra de infectados y muertes en cada país, y sin duda los contrastes son muy pronunciados. Los datos son contundentes y nos indican que, evidentemente, Suecia sufrió una importante cifra de muertes por Covid-19, mientras que Noruega padeció un número muy reducido de fallecidos por la enfermedad.

Argentina viene aplicando aislamientos o cuarentenas desde el día 20 de marzo, y así hemos ido pasando por cuatro etapas que fueron y continúan renovándose cada 15 días. Desde el lunes 11 de mayo la mayoría de las provincias argentinas han ingresado en la cuarta fase, calificada como de reapertura progresiva, de forma que podrán recuperarse varias actividades. Al mismo tiempo, en la zona del Amba (Área Metropolitana de Buenos Aires, compuesta por localidades de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires) aún se mantendrá la fase 3, donde las limitaciones siguen siendo importantes, la cuarentena continuará siendo obligatoria, aunque desde el 12 de mayo se habilitaran algunas actividades comerciales y recreativas con estrictos controles y protocolos de salud.

El último viernes 7 de mayo, en cadena nacional, Fernández, junto al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, nos anunciaban el estado de situación que padecen el mundo, algunos países de la región latinoamericana y Argentina en particular. Y los datos sobre esta última siguen siendo alentadores por la baja tasa de mortalidad que presenta la Covid-19 en el país en relación a otras naciones del mundo.

Sin ánimo de minimizar la magnitud de un virus que desbordó los sistemas sanitarios de numerosos países y que viene arrojando un número de infectados y de fallecimientos de altísimas proporciones, tal vez cabría interpelar a nuestros gobernantes para que rindan cuentas, no sólo sobre el estado de situación sanitaria de Argentina y el controlado coronavirus.

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A continuación, se detallarán algunos datos que pueden ilustrar las muertes que ocurren en nuestro país anualmente por otras enfermedades, que hoy no se estarían atendiendo en tiempo y forma debido a que nuestro sistema sanitario está enfocado en combatir prioritariamente a la pandemia. El rango de edad que se ha elegido considerar coincide con el sector hoy también más expuesto al Covid-19.

La Dirección de Estadísticas de Información de Salud del Ministerio de Salud de la Nación Argentina nos informa con precisión y de manera desagredada de las defunciones según edad, por jurisdicción de residencia y sexo a nivel nacional para el año 2018 (los datos de 2019 aún no han sido publicados), y dichas cifras indican que en toda la República Argentina las muertes por enfermedades del sistema circulatorio en 2018 fueron las siguientes: 5.998 personas que comprenden el rango de 60-64 años, 8.551 personas de 65-69 años, 10.884 de 70-74 años, 12.596 de 75-79 años, 14.620 de 80-84 años y 31.923 de 85 años o más. De tal manera, la suma de casos de muertes por enfermedades del sistema circulatorio para el rango de adultos mayores, que va de 60 a más de 85 años de edad, incluyendo ambos sexos, da un total de 84.572 personas fallecidas.

Asimismo, la misma Dirección de Estadísticas de Información de Salud del Ministerio de Salud de la Nación Argentina nos informa que en el país han muerto para el mismo año, 2018, por causa de tumores: 7.229 personas que comprenden el rango de 60-64 años, 8.783 de 65-69 años, 9.260 de 70-74 años, 8.552 de 75-79 años, 7.116 de 80-84 años y 7.867 de 85 años o más. Así, la suma de casos de muertes por tumores en el mismo rango de edad e incluyendo ambos sexos da un total de 48.807 personas fallecidas.

Por su parte, la Comisión de Directores Médicos que forman parte de la Asociación de Clínicas y Sanatorios Adecra Cedim nos alerta sobre cómo la epidemia por coronavirus no debe eliminar ni postergar otras enfermedades, y nos advierte sobre “el desafío de no caer en la desatención” de otras dolencias. Según ha referido dicho organismo, las principales causas de muerte en nuestro país, de acuerdo al Registro de Estadísticas Vitales publicado por el Ministerio de Salud de la Nación Argentina, son los accidentes cardiovasculares y tumores.

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Así, en conjunto, las dos principales causas de muerte en Argentina, destacadas tanto por la Comisión de Directores Médicos como por el Ministerio de Salud nos revelan un número extremadamente superior al fallecimientos por la Covid-19

Cojamos el el país que más decesos (81.795) ha padecido, Estados Unidos, un país de 330.222.442 habitantes. Siguiendo el razonamiento del presidente Fernández al comparar Suecia con Argentina, si lo hacemos con EE.UU, en el peor de los escenarios, estaríamos sufriendo 11.022 muertes por Covid-19; una cifra desgarradora, pero muy inferior a la que padecemos anualmente por otras enfermedades que deben atenderse en tiempo y forma en nuestros centros médicos y no se atienden, y que hoy están siendo aún más desatendidas o desatendidas totalmente.

¿Cuál es el reclamo de parte de la sociedad y de numerosos científicos, médicos y personal de la salud? Evitar que se incrementen las complicaciones y los fallecimientos por enfermedades agudas y crónicas (que ocupan los primeros lugares en el triste ranking de mortalidad argentina) al estar recibiendo diagnósticos y tratamientos tardíos, incompletos o nulos, por temor a los eventuales contagios por coronavirus.

Este virus tiene una altísima tasa de contagio y, por ello, un colapso del sistema de salud puede tener como consecuencia miles de muertes en Argentina; por eso es fundamental encarar este flagelo con la debida seriedad. Pero, al mismo tiempo, es también vital ponderar, sin sesgos, estadísticas precisas que dan cuenta de que las muertes más severas y frecuentes en nuestro país año tras año pueden incrementarse inevitablemente si no se atienden como es debido, mientras seguimos batallando prioritariamente contra un virus que requiere de controles y cuidados extremos en determinados focos que no estarían siendo atendidos como correspondiera (geriátricos, cárceles, barrios marginales y transporte público).

No hay muertes más importantes que otras, y deberían existir procedimientos y protocolos tanto para evitar que prolifere el virus en aquellos lugares de enorme aglomeración (hoy deficientemente controlados), como para que los centros de salud atiendan al coronavirus y al resto de las enfermedades; dos de las cuales arrojan, lastimosamente, más de 130.000 muertes anuales.

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