Qué nos dicen los resultados de las primarias en Michigan

Mucho ha ocurrido en el contexto de las primarias estadounidenses desde el supermartes de hace una semana. Además de la decisiva coalescencia de las fuerzas moderadas en torno a Joe Biden, la única candidata femenina que disputaba la izquierda demócrata, Elizabeth Warren, decidió terminar su campaña electoral como consecuencia de sus magros resultados. El de esta semana fue el primer martes en el que sólo dos candidatos se disputaron los votos demócratas. Recordemos que, cuando las primarias comenzaron, había alrededor de 20. Para poder continuar seriamente en la carrera electoral, Sanders necesitaba este martes y cambiar drásticamente los resultados, pero no lo consiguió.

Seis estados se disputaron el voto demócrata, y Sanders ganó en uno, Dakota del Norte, y quizás en el de Washington, aunque los resultados todavía no son definitivos. Biden venció en el resto. De los seis en disputa, el Estado más importante, más que nada por su cifra de delegados (125) y por su significado en las elecciones generales, es Michigan.

Michigan es importante porque fue uno de los estados clave para el triunfo de Donald Trump en 2016. El número de gente que vota en las primarias, así como qué sectores del partido lo hace a cada uno de los candidatos, es significativo a la hora de hacer proyecciones para la elección general. En los últimos comicios presidenciales, Trump obtuvo los 16 delegados de Michigan por una diferencia de poco más de 10.000 votos; mínima si pensamos que en el Estado habían votado cerca de cinco millones de personas. Estos resultados fueron sorprendentes en aquel momento, dado que los republicanos no ganaban allí desde 1988. Por eso, es muy relevante el análisis de lo que ha ocurrido en Michigan, así como la comparación entre la coalición electoral que apoyó a Sanders en 2016 y la que lo está haciendo ahora.

[Recibe diariamente los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]

¿Qué nos dice el escrutinio acerca de Biden? ¿Por qué importa que le haya ganado a Sanders por 15 puntos? Primero, que el ganador será probablemente el candidato a presidente por el Partido Demócrata. Para lograr la nominación, Sanders necesita ganar más del 50% de los delegados que quedan; algo posible, pero muy difícil dados los números que tenemos ahora. Biden está venciendo en cada segmento del electorado y de la tradicional coalición demócrata, con la excepción de los más jóvenes, los que tienen entre 18 y 29 años. Por ejemplo, ganó entre las personas de raza blanca que no tienen educación universitaria, un sector que había apoyado fuertemente a Sanders en 2016. También lo hizo en el voto femenino (por 23 puntos), el masculino, el afroamericano de ambos sexos (por 39 puntos) y el de la clase trabajadora.

El segundo dato importante de esta elección que favoreció a Biden fue la cantidad de gente que salió a votar. En Michigan, lo hicieron 1,7 millones de personas, mientras que en 2016 habían depositado su papeleta alrededor de 1,2 millones; un incremento superior al 40%. Por ejemplo, los que viven en los ricos suburbios de Detroit fueron a votar en grandes números, y apoyando a Biden. Este dato es significativo porque en Estados Unidos las elecciones se ganan o se pierden dependiendo de quién salga a votar. En este país, la cuestión no es convencer a la gente que apoye a un candidato en particular, porque esa decisión ya está tomada, sino persuadirles para que se acerquen a las urnas. Biden lo está haciendo, aunque antes del supermartes su capacidad de generar entusiasmo entre el electorado era una gran incógnita.

Buena parte de la estrategia de los candidatos reside en cómo generar incentivos que la gente vote. Parte del argumento de la campaña de Sanders era que el iba a llevar a las urnas a personas que nunca lo hacen como, por ejemplo, los jóvenes, y de esa manera iba a expandir la base electoral demócrata. Sin embargo, esto no se ha materializado. Los estadounidenses de 18 a 29 años sólo representaron alrededor del 15% de los votos en Michigan.

Estas primarias han constatado que la gente joven simplemente no vota, no importa quién sea el candidato. En Alabama, por ejemplo, sólo lo hizo el 10%; en Iowa, el 25%; en el supermartes, el 20%. Sí, es verdad que este grupo etario vota mayoritariamente por Sanders (siete de cada 10), pero el problema es que no acostumbra a hacerlo. Hay muchas teorías que tratan de explicar el porqué, pero eso daría para un análisis en sí mismo.

[Escuche el ‘podcast’ ‘La Semana de Agenda Pública]

Lo que observamos con los resultados en cada primaria es que Biden está siendo capaz de recrear la coalición que permitió al Partido Demócrata ganar en 2018 en la Cámara Baja. Este rasgo es fundamental, porque si hay algo que une a los demócratas es la posibilidad de derrotar a Trump en las elecciones de noviembre, mas allá de quién sea el candidato. Y la opinión mayoritaria es que Biden es la persona que puede conseguirlo, como ocurrió hace dos años.

¿Qué conclusiones podemos sacar cuando comparamos los resultados de Sanders en las primarias de Michigan en 2016 con los del partido en 2018? Los de este martes nos dicen mucho más sobre Hillary Clinton, y los obstáculos de su candidatura, y mucho menos acerca del apoyo a Sanders. Recordemos que éste ganó las primarias en Michigan contra Clinton por dos puntos, pero ha perdido esta vez por 15. Existe un marcado contraste entre la coalición que apoyó a Sanders hace cuatro años y la que lo está votando en este momento. Por ejemplo, en 2016 un 44% de los votantes demócratas que se clasifican como moderados votaron por Sanders, mientras que en 2020 sólo lo ha hecho el 25%. Entre los independientes, Sanders ha ganado por cinco puntos este año, mientras que hace cuatro lo hizo por 45. Biden venció en todos los distritos de Michigan, en muchos en los cuales Sanders había derrotado a Clinton por más de 20 o 30 puntos.

Cuando comparamos el apoyo que Biden y Clinton obtuvieron en Michigan, las diferencias también se notan. El del electorado afroamericano fue similar en ambos casos, las diferencias son mínimas. Pero cuando nos fijamos en los sufragios de las personas blancas, las diferencias emergen nítidamente. Y esto es aún mas notorio cuando consideramos que tanto Biden como Clinton vienen del establishment democrático, tienen más o menos la misma ideología y posición en los asuntos más importantes, estuvieron compitiendo con el mismo contrincante en las primarias y van a competir con el mismo candidato republicano en las elecciones generales.

¿Por qué estas diferencias? Quizás una de las razones del cambio es el efecto del género. Es posible que el sesgo ‘anti-mujer’ entre los demócratas sea más significativo que lo que habíamos pensado anteriormente. Muchos de estos votantes de la clase trabajadora, blancos, moderados o independientes, que en 2016 apostaron por Sanders esta vez lo han hecho por Biden. El voto de los moderados es especialmente revelador. Dado que Clinton y Biden representan las voces más centristas y moderadas del partido, ¿cómo podemos explicar que aquéllos apoyaran en gran número a Sanders en 2016, el candidato de la izquierda que clamaba por una revolución? Ser mujer importa, y los números parecen demostrarlo.

Autoría

Deja un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.