¿Quién gana y quién pierde donde Podemos compite con sus confluencias?

Los cambios en el escenario y en los contendientes políticos han dado pie a una proliferación de las preguntas que copan la atención de los políticos, analistas, medios de comunicación y ciudadanos españoles y europeos. Así, más allá de la clásica competición entre un partido socialista como el PSOE y uno de corte marxista como IU, o de sus equivalentes europeos (donde ambos tipos siguen existiendo), hemos pasado a estar interesados en la competición entre verdes y socialdemócratas (o socialistas), entre izquierda populista y socialistas o, incluso, entre izquierda y derecha populistas.

Hasta hace poco, parecía que la división del voto entre partidos del mismo bloque ideológico era prácticamente un coto reservado a la izquierda, al menos en España. Si bien la irrupción de Podemos en las europeas de 2014 parecía confirmar esta regla no escrita, lo cierto es que la entrada de Ciudadanos en el (cada vez menos) selecto club de lo que podríamos denominar como grandes partidos, y ahora la de Vox, han hecho que, por primera vez en 30 años, la derecha aparezca más dividida que la izquierda. También es la primera vez desde hace tres décadas en que la competición en uno de los lados del espectro resulte al menos tan emocionante como en el otro.

Las disensiones internas entre líderes de Podemos o entre esta formación y alguna de sus confluencias están devolviendo las aguas a su cauce normal, al menos en lo concerniente a la tradicional división de la oferta electoral en la izquierda. En efecto, la unidad de los principales partidos a la izquierda del PSOE se ha visto parcialmente resquebrajada. Como se recordará, en las elecciones generales de 2016 se dio un nivel de coordinación muy alto entre éstos: Podemos e IU, pero también En Comú Podem, En Marea y Compromís, entre otros.

En 2019, el menú electoral en esta franja del espectro ideológico vuelve a diversificarse. Así, Compromís se ha desmarcado en la Comunidad Valenciana, donde competirá con Unidas Podemos (UP), que también se presenta, y En Marea (ENM) ha hecho lo propio en Galicia.

[Recibe diariamente los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]

La nueva situación plantea múltiples preguntas. Por ejemplo, ahí donde Podemos y sus confluencias díscolas se presentan por separado, ¿quién está ganando el pulso electoral, los de Pablo Iglesias o sus exiliados de En Marea y Compromís? ¿Se dará también el voto útil entre estos partidos? Y de ser así, ¿en qué dirección?

El avance de resultados del cuestionario pre-electoral de las elecciones generales del 28 de abril, difundido a 19 días de los comicios, brinda una excelente ocasión para ofrecer una respuesta tentativa a algunos de estos interrogantes. El volumen de encuestas realizadas, superior a 16.000, supera con creces al de cualquiera de los sondeos o barómetros publicados hasta la fecha, lo que dota de mayor fiabilidad a las inferencias que de él puedan extraerse.

La figura de arriba muestra los datos para el caso gallego. Las primeras dos barras recogen los resultados en las últimas elecciones generales y autonómicas (de junio y septiembre de 2016, respectivamente). Las dos barras siguientes recogen información sobre la intención de voto directa y la intención de voto más simpatía, provenientes ambas del avance de resultados. También aparece una última barra con el porcentaje de votantes que considera a un partido determinado como el más cercano a sus ideas. Todos los datos se han normalizado para que sumen 100 entre todos los partidos considerados.

Merece la pena destacar dos aspectos del anáisis del avance de datos del CIS: primero, la presentación por separado de ENM y UP tiene todos los visos de provocar un descenso muy fuerte de su fuerza combinada, que se podría ver reducida a la mitad. Segundo, parece que el descenso combinado de ENM y UP afectará mucho más a la primera que a la segunda: según estos datos, los de Iglesias lograrían retener a cuatro de cada cinco de los votantes fieles a ENM o UP, mientras que ENM se tendrá que conformar con el quinto restante.

Esta otra figura muestra los resultados de un ejercicio similar para la Comunidad Valenciana. De nuevo, todos los resultados se presentan sobre el conjunto de los principales contendientes de las elecciones de 2019: UP (y sus socios o confluencias actuales o de 2016), PSOE, Ciudadanos, PP y Vox. Ciertamente, este último no era electoralmente relevante en Valencia antes de este año pero, por consistencia, lo incluimos también en los cálculos de 2015 y 2016.

Como se puede apreciar, los mejores resultados para el bloque a la izquierda del PSOE se dieron en las autonómicas de 2015, en las que Compromís, Podemos y EUPV (Izquierda Unida) sumaron el 36,2% del voto. El más fuerte fue Compromís, que se llevó algo más de la mitad de los sufragios de la izquierda de la izquierda, seguido de Podemos, que recogió uno de cada tres, y EUPV, que obtuvo algo más de uno de cada 10.

Salvando las distinciones necesarias entre comicios de distinto ámbito, cabría interpretar que la coordinación en este grupo de partidos no funcionó electoralmente en las generales de 2016. En efecto, a pesar de que la coalición que los agrupó en una única fuerza (A la Valenciana) consiguió el sorpasso al PSOE en esta Comunidad, perdió 10 puntos respecto a su suma en las autonómicas, pasando del 36,2% a 26,2% (siempre sobre los principales partidos, entre los que, pese a su entonces irrelevancia electoral, incluimos a Vox por razones de consistencia).

Tanto si se barajan datos de intención de voto directo como de intención de voto más simpatía, la cuota combinada de estos partidos sobre el total entre los principales es de 16,3%, otros 10 puntos porcentuales menos que en 2016. Además, y al igual que reflejaban los datos para Galicia, UP logra posicionarse por delante de su ex confluencia, tanto en intención directa de voto como en intención de voto más simpatía.

En conclusión: las elecciones generales de 2019 abren un nuevo escenario en el que, al menos en algunas regiones, distintos partidos a la izquierda del PSOE competirán electoralmente entre sí. Esta nueva situación se dará en otros ámbitos electorales, tanto en algunas comunidades autónomas como en algunos ayuntamientos. Se ha especulado, incluso, con la posibilidad de que hasta cuatro fuerzas de centro-izquierda e izquierda compitan por los votos en las elecciones autonómicas de Madrid: PSOE, Podemos, Más Madrid y la rama de Anticapitalistas de IU. En esta tesitura, resulta fundamental tratar de entender mejor a qué electores atraen los distintos partidos a la izquierda del PSOE, cuáles de estos partidos se erigen en los principales referentes dentro de este ámbito ideológico y qué efectos tiene la división en diferentes formaciones sobre el voto conjunto recibido por todas ellas.

Empleando los datos del avance de resultados del cuestionario pre-electoral del CIS, mostramos que, tanto en la Comunidad Valenciana como en Galicia, las tendencias de intención de voto anticipan una caída importante del voto conjunto a los partidos en la órbita de Podemos, pero también sugieren que la marca nacional saldrá mejor posicionada que las confluencias rebeldes.

Autoría

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.