Todo cambia, también Uruguay

El 27 de octubre los uruguayos irán a las urnas para elegir presidente de la República y la composición de su Parlamento. El gobernante Frente Amplio, partido que aglutina en su seno a corrientes de la izquierda tradicional y sectores socialdemócratas, presenta como candidato al ingeniero Daniel Martínez, ex intendente de Montevideo, senador, ministro y dirigente sindical en los años 80. La candidatura de Martínez marca el fin de los liderazgos históricos del Frente Amplio (Tabaré Vázquez, José Pepe Mujica y Danilo Astori), que dirigieron el ascenso del partido durante los años 90 y el ejercicio de gobierno durante 15 años. Su campaña está centrada en la defensa de los logros conseguidos y en la promesa de enmendar alguna de sus políticas más cuestionadas (seguridad, empleo y educación). El eslogan de campaña sintetiza bien la propuesta continuista: No perder lo bueno, hacerlo mejor.

Los partidos de oposición prometen todos un gobierno alternativo que garantice el cambio de rumbo mediante la construcción de una coalición múltiple. El Partido Nacional vuelve a postular al senador Luis Lacalle Pou, hijo del ex presidente Luis Lacalle Herrera, que gobernó el país en la década del 90. Su estrategia está centrada en demostrar que el país ha perdido una gran oportunidad en los años de crecimiento y que resulta imprescindible hacer un viraje. Los nacionalistas son los principales impulsores de la coalición alternativa de partidos tras las elecciones y, por ello, han apostado por el lema Lo que nos une.

La otra formación tradicional es el Partido Colorado, que presenta en esta oportunidad la candidatura de Ernesto Talvi, un economista formado en la Universidad de Chicago, con un discurso liberal progresista que promete la construcción de un país modelo.

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El cuadro de actores relevantes lo completa la candidatura del ex comandante del Ejército Guido Manini, que luego de ser destituido por el presidente Tabaré Vázquez tras haber criticado públicamente al Poder Judicial, resolvió entrar en política mediante un nuevo partido denominado Cabildo Abierto. Sus ideas principales son de corte nacionalista y conservador (critica la agenda de nuevos derechos y reivindica el orden) y está integrado por ex militares y políticos de derecha alejados de las formaciones tradicionales.

También se presenta un conjunto de partidos menores con poco peso pero que cuentan con posibilidades de obtener al menos un escaño gracias a la proporcionalidad extrema del sistema electoral. Entre ellos, destacan el Partido Independiente (de centro), el Partido de la Gente (de derecha), el Partido Ecologista Radical Intrasingente (Peri, de izquierda) y la Unidad Popular (partido de extrema izquierda).

Las últimas encuestas de intención de voto muestran que la elección tendrá un final incierto. En promedio, el Frente Amplio recoge una intención de voto del entorno del 40%, el Partido Nacional del 25%, el Partido Colorado del 15% y Cabildo Abierto algo más de un 10%. Por tanto, es casi seguro que ningún candidato alcance el 50% exigido por la Constitución y se deba recurrir a una segunda vuelta en noviembre. Martínez y Lacalle Pou son los favoritos para enfrentarse en esa instancia, encabezando los dos bloques políticos que dominan la política uruguaya desde 1999.

En términos programáticos, la campaña electoral ha girado en torno a dos grandes temas: la economía y la seguridad. Mientras el Frente Amplio sostiene que el crecimiento económico puede ser re-encauzado mediante estímulos a ciertas áreas económicas y el déficit fiscal (del 5% del PIB) puede mitigarse gradualmente, el bloque de oposición considera que la economía requiere cambios mayores; entre ellos, una fuerte reducción del gasto público, una rebaja de impuestos y una des-monopolización de ciertas áreas donde el Estado continúa siendo el principal proveedor.

En materia de seguridad ciudadana, el Frente Amplio aboga por mantener las políticas que actualmente desarrolla el Gobierno, realizando algunas modificaciones relativas a la convergencia con otras políticas (sociales, vivienda e infraestructura). La oposición sostiene que el Ejecutivo ha fracasado estrepitosamente y propone una batería de cambios cuyo eje vertebrador es la forma de ejercicio de la autoridad.

Otros temas que se debaten en la campaña son los relativos a la calidad de la educación, el medio ambiente y la política internacional del país, incluida su inserción comercial.

En la política uruguaya el Parlamento es muy importante, pues cualquier cambio sustantivo de políticas públicas requiere su aprobación legislativa. El presidente cuenta con débiles poderes institucionales (no tiene el poder de decreto), por lo que resulta muy importante el diseño de estrategias para alcanzar respaldos parlamentarios. Entre 2005 y 2019, el Frente Amplio contó con mayorías legislativas en ambas cámaras, lo cual garantizó la aprobación de la agenda del Gobierno (casi un 80% de los proyectos que presentó se transformaron en ley). En la década previa, colorados y nacionalistas conformaron coaliciones mayoritarias que permiteron idénticos resultados.

Si las encuestas están en lo cierto, el próximo presidente no tendrá mayorías legislativas. Daniel Martínez ha dicho que no teme gobernar en minoría (tendría algo más del 40% de las bancas)y que buscará acuerdos caso a caso con los restantes partidos. Sus críticos han puesto en duda que eso sea fácil de hacer para un partido habituado a imponer sus preferencias en virtud de su mayoría en el plenario de la Cámara.

Luis Lacalle Pou, en cambio, promete conformar una coalición bastante similar a la de los años 90, que garantice un respaldo permanente en las cámaras. Para ello, negociaría un programa común de gobierno con los restantes partidos que se pondría en marcha mediante una ley de urgente consideración (el Parlamento debería tramitarla en un plazo máximo de 120 días) con más de 300 artículos, así como la ley de presupuesto quinquenal que determina las grandes líneas de acción del Gobierno.

Como podrá apreciarse, Uruguay se encuentra en un cruce de caminos determinado por las opciones que ofrecen ambos bloques. Cambio o continuidad parece ser la formulación más precisa, aunque algunos analistas piensan que dicho cambio no traerá un modelo tan distinto ni la continuidad será tan parecida a las actuales orientaciones del Gobierno. Los ciudadanos tienen la palabra.

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