Un mecanismo solidario europeo para salir juntos de la crisis

Failure is not an option es la máxima que aplica el Centro de Control de la Nasa en Houston (Estados Unidos). Cuando, hace 50 años, el Apolo XIII sufrió varios problemas mecánicos, se emprendió una labor titánica que re-direccionaba el objetivo de la misión: traer a los tripulantes de vuelta. Entre las opciones estudiadas, fracasar era inadmisible. El conocido éxito de la misión es un ejemplo de capacidad de reacción ante la adversidad, de adaptación, determinación y trabajo en equipo.

La inesperada implosión de la Covid-19 ha hecho saltar por los aires todas las previsiones de naciones, empresas y ciudadanos. Nadie podía estar preparado para reaccionar debidamente ante una situación cuyas impredecibles consecuencias alcanzarán dimensiones nunca vistas por las sociedades modernas, tanto en el plano sanitario como en el económico y el social.

Centrándonos en el marco europeo, la situación actual demanda un nivel de compromiso, solidaridad y exigencia sin ambages, nunca experimentado. Las principales instituciones y organismos comunitarios han llevado a cabo actuaciones que han alcanzado el máximo de sus capacidades de acción jurídica, financiera y competencial, flexibilizando legislación y ampliando enormemente el acceso de recursos para que gobiernos, empresas y trabajadores puedan hacer frente a las consecuencias sanitarias y económicas más inmediatas de esta crisis. Por parte del Consejo, se ha acordado poner a disposición de los estados hasta 240.000 millones de euros en líneas de crédito del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede), sin otra condicionalidad que la de combatir y prevenir el virus desde su vertiente sanitaria. Personalmente, considero que la utilización de este recurso será muy limitado, aunque existen visiones diametralmente opuestas.

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Es de justicia afirmar que, en la respuesta más inmediata ante la pandemia, las actuaciones han sido mucho más rápidas y decisivas que en la depresión financiera de 2010-2012; si bien, los próximos pasos deben orientarse a evitar que las crisis sanitaria y económica derivadas de la Covid-19 se trasformen también en una crisis social y de desconfianza hacia el proyecto europeo en el medio y largo plazo. La forma en que se estructure la recuperación marcará la evolución y el futuro de la Unión Europea, y errar no es una opción factible.

La fuerte integración de nuestras economías exige una recuperación económica sólida, equilibrada e inclusiva. Habremos aprendido de la crisis anterior si se tienen en cuenta que las vulnerabilidades preexistentes limitan el espacio de maniobra fiscal y magnifican el impacto de la paralización repentina de la economía en algunos países. En el diseño del mecanismo para la reconstrucción futura, encontramos países que abogaban por una mutualización de emisión de deuda, mientras que otros son partidarios de soluciones alternativas, especialmente en el contexto del próximo Presupuesto comunitario (MFF), para el período 2021-2027.

Teniendo en mente las muchas propuestas que se están barajando y se han publicado, resumidas algunas de ellas en este artículo, considero que una solución pragmática y efectiva puede pasar por la creación de un instrumento garantizado por el Presupuesto comunitario y al que los estados pudiesen contribuir, de forma voluntaria, ampliando su capacidad de acción. Sería un mecanismo paralelo al presupuestario y de uso puntual, que se activaría únicamente bajo determinadas circunstancias. Con una elevada calificación crediticia, la Comisión vería incrementada su capacidad para acudir a los mercados financieros, transfiriendo los fondos obtenidos a los estados que lo requiriesen, mayormente en forma de préstamos con condiciones favorables o vía contribución a garantías nacionales; ello de forma paralela a otras aportaciones que se pudiesen implementar desde el Mede o el Banco Central Europeo (BCE).

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Las aportaciones realizadas por este instrumento deberían mantener un nivel de riesgo pari passu (en igualdad de condiciones) con otros prestamistas, para incentivar la participación de un mayor número de inversores externos en tramos similares o más senior. Al mismo tiempo, se daría la prioridad a las contribuciones hechas por los estados en relación a las del Presupuesto europeo. Las escasas probabilidades de que un Estado miembro de la UE no pudiese hacer frente a las obligaciones derivadas de este apoyo, reducen los costes de esta garantía a la mínima expresión. La estructura y funcionamiento que planteo guarda ciertas similitudes con el Mecanismo de Estabilidad Financiera que se creó para hacer frente a las necesidades de financiación de Grecia e Irlanda.

Para hacer viable este mecanismo, es necesario estirar al máximo la flexibilidad en la aportación y la distribución del MFF, especialmente en lo que se refiere al uso de instrumentos externos al balance presupuestario (las opciones actuales se pueden revisar en este estudio del Parlamento) y al incremento de los techos de gasto. La posibilidad de incrementar los márgenes entre el límite de recursos propios y las cantidades efectivamente presupuestadas debieran restringirse al único supuesto de que fuese necesario apoyar a este instrumento, manteniendo los menores límites que se establezcan en las correspondientes negociaciones del MFF. En este sentido, es importante la propuesta del comisario Johannes Hahn de obviar los límites presupuestarios de recursos propios en la próxima MFF. Aunque lo ideal sería aumentar el montante total del Presupuesto de la UE, la opción descrita es más pragmática y acorde a los actuales posicionamientos de los estados en relación al tamaño y capacidad de actuación del Presupuesto.

Esta suerte de ‘mutualización’ de deuda (que no del coste del préstamo, que sería nacional) debería incluir una condicionalidad ajustada al tipo de perturbación o excepcionalidad que se afronta y que, en cualquier caso, podría estar intrínsecamente ligada a los documentos de Semestre Europeo elaborados por la Comisión Europea que detallan los grandes retos económicos y sociales de tipo estructural de los países (los informes de 2019 pueden consultarse aquí).

«Cómo el hombre reacciona ante la adversidad determina su verdadera grandeza». Esta cita pronunciada por Richard Nixon tras el regreso de los astronautas del Apolo XIII, es ilustrativa de la realidad que afrontan los miembros de la UE. El grado de solidaridad y cooperación en las actuaciones para que todos salgamos juntos de esta crisis determinarán la voluntad de integración como una auténtica unión política, económica, social y de valores.

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1 Comentario

  1. Manuel Fernández Vílchez
    Manuel Fernández Vílchez 04-22-2020

    El presupuesto comunitario vale para el gasto previsto de asistencia entre los Gobiernos (no digo Estados) de la UE, y no vale para emergencias de crisis. Para lo que vale el El Mecanismo Europeo de Estabilidad – MEDE, el Banco Europeo de Inversiones – BEI y la política monetaria del Mercado Interbancario del BCE, que determina el valor del dinero y el interés de emisión de Deuda Pública en el Mercado Primario de Deuda Pública (de la banca comercial y de inversión) de cada uno de los Gobiernos de la Zona Euro. No hay Bono Euro, porque el Euro es una simple moneda de intercambio (Euro del Bco de España de 165Pts por el Euro del Bundesbank de 1.95 Marco alemán), y tampoco se puede mutualizar las Deudas Públicas de los 27 Mercados Primarios del Sistema de Intercambio Euro, solamente se puede invertir por el BCE en el Mercado Secundario de DP. Luego, si esta crisis mejora en algo la respuesta de la anterior de 2008, será por la capacidad de ofrecer recursos a los Gobiernos vía MEDE, Bco de Inversión, Mercado Interbancario del BCE. Pero no mutualización de la Deuda Pública, que sería caer en el error de creer que la UE sería un super Estados Unidos Europeos, cuando esa forma de Estado es obsoleta y ya superada. Como lo demuestra el actual desmantelamiento de cada uno de los Estados de la UE por separado, sin Soberanía para determinar su Déficit de Gasto Público, ni capacidad de imponer el valor del dinero de su emisión de Deuda Pública, dependiente del Mercado Primario de DP de la banca privada. Desaparecida la forma de acumulación nacional de capitales, en la Libre Circulación de capitales fuera de Fiscalidades, más Areas Comerciales fuera de Aranceles, en la nueva internacionalización de la producción y el trabajo, mundialización de las relaciones sociales de distribución e intercambio. vr «La formación social actual en la Globalización»; video «El ligar de la Filosofía en la formación social actual y la Tecnociencia»

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