Venezuela: al Gobierno de Maduro sólo le ocupa su propia supervivencia

A continuación se presentan las principales conclusiones del conversatorio ‘La política latinoamericana durante la pandemia: Venezuela’ (13 de agosto de 2020), en que participaron Margarita López Maya (Cendes y Universidad Central de Venezuela), Juan Berríos (Universidad de Zulia), Arturo Peraza (Universidad Católica Andrés Bello) y Mariengracia Chirinos (Prodavinci). La iniciativa cuenta con el respaldo del Graduate Institute, la Fundación Getulio Vargas, la Red de Politólogas, Agenda pública y el Observatorio de Reformas Políticas de América Latina.

Los números de contagios y muertes en Venezuela están entre los más bajos del continente y del mundo. El Gobierno de Nicolás Maduro lo explica desplegando una narrativa heroica –sería el resultado de las bondades de su socialismo del siglo XXI–, pero asienta el relato en estrategias represivas bien conocidas –la persecución de personal sanitario y/o de la comunidad científica si denuncian hechos que contradicen el discurso gubernamental.

En nuestra conversación, los analistas alertaron sobre el constante deterioro del Estado, que ha derivado en lo que han definido como una situación de “Gobierno sin Estado”. La gestión gubernalmental está concentrada exclusivamente en conseguir su propia supervivencia. La crisis humanitaria ya había sido denunciada antes de la pandemia (por ejemplo, por el informe liderado por la ex presidenta chilena Michelle Bachelet) y ahora se ha agudizado. La crisis incluye la dimensión económica, la sanitaria y la de los migrantes forzados que han quedado en distintos lugares de la frontera (intentando salir o regresar). Esto ha contribuido a incrementar, aún más, las actividades ilegales y la violencia. El Gobierno deja hacer a las mafias, ya que sirven a su objetivo de mantener a la población controlada y asustada.

El país ha quedado inmerso en la disputa geopolítica global, siendo beneficiario de ayudas de China, Rusia, Irán y Cuba, pero estas ayudas se insertan en la ineficacia y la corrupción gubernamental y no llegan a la ciudadanía. La oposición, dividida e incapaz de desarrollar una narrativa o una estrategia de salida, no aporta soluciones. Las perspectivas a corto y medio plazo son muy negativas.

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1. Consolidar el proyecto autoritario, único objetivo del régimen

No hay politicas orientadas a suprimir la pandemia: los datos no son fiables, se persigue a periodistas y médicos que denuncian/informan de sucesos que el Gobierno lucha por negar y ocultar, sostiene Mariengracia Chirinos. La asistencia sanitaria y económica se organiza alrededor del Carnet Patria, que no es más que un redoble de la estrategia de control social. La única necesidad de promoverlo en un país en el que había documento de identidad y registros es la de forzar a la adhesión al Gobierno y al partido. Reina el desorden: las políticas se informan los domingos vía Twitter y deben implementarse el lunes, no hay tiempo de organizarse para cumplirlas. Los decretos son confusos, contradictorios y están mal redactados; no hay coordinación entre municipios, estados y Gobierno central.

2. Militarización selectiva y aumento del crimen organizado

Hay una “militarización selectiva”. En zonas como Maracaibo, los mercados están atestados, nadie lleva tapabocas, no hay ni distancimiento ni seguimiento de otras medidas sanitarias recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Arturo Peraza señaló que hay Gobierno, pero no Estado; muchas oficinas públicas están cerradas hace meses. El sector público está desactivado y se vive una situación de anomia y excepcionalidad. En muchos sectores del país proliferan las mafias, que hacen el trabajo sucio e infunden pánico en la población, amparadas por la Policía y los militares.

3. Crisis social, política y humanitaria

La vulnerabilidad de la población es extrema. Al país lo sostiene a duras penas su gente, que está absorbida en problemas acuciantes como la violencia contra la mujer (disparada durante el confinamiento), la alimentación, la educación de los hijos y la salud. Los millones de venezolanos desplazados están en una situación de desamparo agravada por la crisis del Estado. No pueden renovar pasaportes. Muchos quedan a merced de las mafias.

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4. La oposición no plantea alternativas ni tiene narrativa

Ahora mismo, Venezuela tiene dos presidentes y dos asambleas legislativas. Juan Guaidó ha sido reconocido por más de 50 países, pero no tiene poder ni capacidad de acción. Su iniciativa se reduce a buscar ayuda humanitaria. La entrada de la OMS es uno de los pocos logros, conseguido en un acuerdo con Maduro. No participar en las elecciones parlamentarias anunciadas para diciembre es evaluado críticamente porque esos comicios – aunque nadie duda de que no serán ni libres ni justas– acabarán con la Asamblea Legislativa opositora y, de esa forma, se dejará todo el espacio al Gobierno de Maduro. Margarita López Maya destacó que la oposición está dividida y no tiene ni una estrategia ni un relato capaz de atraer a la población.

5. Venezuela no se entiende sin entender la geopolítica global

Aliada de China, Rusia, Irán y Cuba, Venezuela recibe ayudas de estos países. A la vista está que no es efectiva, a saber si por insuficiente y/o por pura incompetencia.

6. ¿Qué futuro?

La falta de expectativas domina un escenario sumamente crítico, que la ciudadanía afronta en una situación de enorme indefensión. Los cuatro analistas coincidieron en observar que el Gobierno de Maduro, pese a su mala gestión y todas sus debilidades, se aferra al poder y hay pocas chances de que esto cambie en el corto y medio plazo porque ni la coyuntura internacional ni la nacional (oposición sumamente débil y sociedad civil concentrada en resolver sus problemas cotidianos) alimentan esperanzas de restauración democrática en el futuro cercano. «Es cada vez más difícil de entender y explicar. Ustedes nos ven, estamos vivos, hay cierta conexión a internet, pero es un milagro que estemos hablando», sostuvo Juan Berríos.

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