Vox, el gran beneficiario del pacto de gobierno andaluz

¿Qué valoración puede hacerse del pacto de gobierno de Vox y el PP en Andalucía? Tres consideraciones permiten afirmar que el partido ultraderechista resulta el más beneficiado de la operación.

1. El futuro gobierno anuncia tensiones en breve

El nuevo ejecutivo bipartito andaluz no habrá superado las tensiones precedentes entre PP, C’s y Vox. Lejos de amainar, estas probablemente aumentarán por dos razones.

Por una parte, porque este gobierno será un artefacto extraño que presagia inestabilidad, pues el PP ha firmado un acuerdo con Vox que C’s no reconoce. Pero los 12 escaños voxiteros pueden precipitar la caída del ejecutivo en cualquier momento si el PP no cumple los compromisos adquiridos. Como el futuro bipartito quiere fiscalizar los ejecutivos socialistas precedentes (con auditorías incluidas) no se vislumbra cómo podrá alcanzar acuerdos con el PSOE para evitar la espada de Damocles que supone el apoyo decisivo de Vox. El ejecutivo iniciará así su andadura desde la fragilidad.

[Recibe diariamente los análisis de más actualidad en tu correo electrónico o en tu teléfono a través de nuestro canal de Telegram]

Por otra parte, los comicios autonómicos, locales y europeos se hallan a la vuelta de la esquina: el 26 de mayo (a los que pueden añadirse otros legislativos y catalanes). Por tanto, la lógica partidista imperará desde el “minuto cero” y PP, C’s y Vox intentarán singularizar su perfil tras su tensa aproximación. Ello puede desembocar en un gobierno PP-C’s que conozca un desgaste temprano por desavenencias y filtraciones, sumadas a las críticas e impugnaciones de Vox, un paradójico “aliado-enemigo”.

2. PP y C’s salen con desventaja de la negociación de gobierno

El PP necesita urgentemente marcar distancias de su incómodo avalador, Vox. Ello no es fácil, en la medida que Pablo Casado ha modulado su discurso para atraer el potencial electorado del partido ultraderechista, “normalizando” y dando respetabilidad a su competidor más directo en las urnas (en Andalucía habría captado hasta el 35% del electorado popular).

Por su parte, C’s, como el PP, evitó durante la campaña identificar a Vox con la extrema derecha y luego ha adoptado una actitud errática, pasando de contemplarla como un futuro socio de gobierno a marcar distancias con ella. Pese a sus esfuerzos en tal dirección, el pacto andaluz deja plomo en las alas del partido naranja, pues no le será fácil pretender estar en el centro, pactar eventualmente con el PSOE y, a la vez, integrar un gobierno andaluz cuyo presidente ha suscrito un acuerdo con Vox.

3. Vox es el ganador incontestable del primer round político

Así la cosas, el vencedor incontestable del proceso de negociación es Vox. Lo argumentamos en función de los factores siguientes.

En primer lugar, este partido ha sido capaz de hacer valer sus 12 escaños de forma decisiva para desalojar a los socialistas de la Junta de Andalucía. Ello le consolida y estimula su voto en futuros comicios al plasmar que puede ser una fuerza determinante.

En segundo lugar, su acto de fuerza que obligó al PP a negociar un acuerdo permitió dar a conocer su ideario gratuitamente a través de todos los medios de comunicación, a la vez que firmó un aparente pacto entre iguales con el PP, pese a la desigualdad en escaños (26 del PP por 12 de Vox).

En tercer lugar, el proceso de negociación ha puesto a Vox en el candelero y ha facilitado su crecimiento en militancia (sus 5.000 integrantes de enero ascenderían al acabar el año a casi 24.000), parejo a su expansión territorial. De este modo, afronta los comicios venideros con la campaña ya hecha: su marca, líderes y propuestas posiblemente quizás hoy son más conocidas que las del PP y C’s, mientras Santiago Abascal y Javier Ortega ya forman parte de la galaxia televisiva.

Por último, subrayamos que Vox esté en la situación política más cómoda: puede jugar a ser partido de gobierno (con su acuerdo con el PP) y de oposición, ya que puede seguir repartiendo mandobles a diestra (PP y C’s) y siniestra (PSOE y Podemos). Además, la puja entre PP y C’s por aplicar una suerte de “artículo 155 premium” en Cataluña difícilmente podrá competir en severidad ante el secesionismo catalán con la acusación popular que Vox ejerce del proceso independentista.

Ateniéndonos a lo hasta aquí expuesto este partido afronta el próximo ciclo electoral con todos los triunfos en el bolsillo y hasta podría experimentar un salto cualitativo en las urnas. Pero se impone máxima prudencia ante estas observaciones, ya que el único pronóstico que hoy puede efectuarse es que es imposible realizar un pronóstico. Los escenarios son volátiles y mutan de forma súbita, un detalle en absoluto menor en los tiempos de la “política líquida” zygmuntbaumaniana.

Autoría

Dejar un comentario

X

Uso de cookies

Esta página utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle información relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso.. Puede cambiar la configuración u obtener más información aquí.