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PACO PUENTES (EL PAÍS)

Nuevos liderazgos empresariales

Alberto Pérez Mesa

5 mins - 27 de Abril de 2023, 07:00

Las palabras «liderazgo empresarial» están asociadas a nombres del ecosistema corporativo como Amancio Ortega, Ana Botín o Florentino Pérez. Es ineludible evocar sus célebres narrativas de éxito que, más allá de su poder económico, los convierten en perfiles insignes de la sociedad. De hecho, se produce una simbiosis entre el líder empresarial y el territorio al que pertenece; así, nos encontramos que Amancio Ortega es el buque insignia de Galicia, como lo es Ana Botín de Santander o Florentino Pérez de Madrid. Pero, parafraseando al exministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Manuel Pimentel: ¿hace el líder al territorio en el que opera o es el territorio el que construye a sus líderes?

En un ejercicio de investigación, anticipación y transformación de los escenarios futuros, el gabinete de incidencia pública beBartlet, junto a Sarah Marlex, ha sacado a la luz recientemente el primer estudio sobre los nuevos liderazgos millennial y zeta en las principales compañías por facturación de nuestro país. En este informe, además del análisis de las brechas de género, académicas y sectoriales, destaca un elemento en particular: existe una gran brecha territorial entre los nuevos liderazgos empresariales. De nuevo, aparecen las preguntas planteadas por Pimentel. 

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Los datos del estudio reflejan que casi la mitad de los líderes empresariales emergentes proceden de la Comunidad de Madrid (44%), seguida de Catalunya (20,2%) y, en menor medida, Comunitat Valenciana y Andalucía (6,3%). El resto de comunidades y ciudades autónomas no superan ni el 3% de representatividad entre los nuevos liderazgos empresariales de España. A la luz de los resultados, y respondiendo a Pimentel, el territorio del que procede una persona es el mayor catalizador de sus posibilidades de convertirse en un líder empresarial emergente: los jóvenes precisan que el territorio impulse y promueva su liderazgo, y el territorio necesita líderes que se conviertan en referentes y generen a su vez un ecosistema de liderazgos.

Si el eje norte-sur ya era suficientemente  representativo de la brecha socioeconómica de nuestro país, el eje Madrilunya-España profundiza en una grieta que quiebra los sueños, expectativas y esperanzas de miles de nuevos liderazgos empresariales, según del territorio del que proceden. Potenciales talentos emergentes que no tienen, no encuentran o su territorio no les brinda las herramientas necesarias para desarrollar toda su valía profesional.

El paradigma lo encontramos en Andalucía: pese a ser la comunidad autónoma más poblada de España, sólo el 6,3% de los nuevos liderazgos empresariales proceden de la tierra de Picasso, Alberti y Paco de Lucía. Teniendo dos millones de habitantes más que la Comunidad de Madrid y un millón más que Catalunya, Andalucía registra 7 y 3 veces menos líderes emergentes en el ámbito empresarial, respectivamente. Pero, ¿qué subyace tras estos resultados?

No podemos olvidar que la etapa formativa de los nuevos líderes empresariales de hoy se desarrolló entre los años 90 del siglo pasado y la primera década de los 2000. Si analizamos los datos correspondientes a este periodo, encontramos un indicador revelador: la tasa de abandono escolar. Tomando como referencia el año 2006, la tasa de abandono escolar en Andalucía se situaba en un dramático 38%, mientras que en otras comunidades autónomas como Catalunya, se encontraba en el 28,5%. Esta diferencia de diez puntos porcentuales incide directamente en los resultados que reflejan estudios como el mencionado.

Las mismas conclusiones se extraen del análisis de otros indicadores como el PIB per cápita o la tasa de empresas por habitante, condicionantes del contexto territorial que también son determinantes en la construcción de nuevos liderazgos empresariales.



Si acercamos el horizonte temporal hasta nuestros días, encontramos los mismos decepcionantes resultados tanto en el PIB per cápita como en la tasa de empresas por habitante de la región andaluza. No obstante, y rompiendo con la dinámica mantenida en los últimos años, la tasa de abandono escolar se sitúa en un esperanzador 15,3%, por debajo de otras comunidades como Catalunya o Comunitat Valenciana. 

Teniendo en cuenta el potencial de la educación como conductor de la transformación social, no sería descabellado confiar en su capacidad para invertir la tendencia en lo relativo a los indicadores económicos mencionados. Esta variación auguraría, en los próximos 20 años, un cambio en la composición del mapa de nuevos liderazgos empresariales, que permitiría germinar el potencial existente en numerosas comunidades autónomas de España que, como Andalucía, se han mantenido en posiciones por muy debajo de las que les correspondería en atención a su número de habitantes, su extensión territorial y sus recursos disponibles.

Más allá de la imagen estática que refleja este interesante estudio de beBartlet y Sarah Marlex, no podemos obviar los datos que subyacen tras los resultados presentados. Esta radiografía de la situación actual habrá de convertirse en un documento vivo capaz de reflejar el dinamismo del mundo empresarial y de las regiones en las que se desarrolla, anticipándose así a los escenarios futuros de la sociedad. 

Los factores condicionantes, las inquietudes profesionales y los sectores productivos, semillas del liderazgo empresarial, son cambiantes: ¿cuándo presenciaremos el próximo cambio de ciclo?

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