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PHILIPPE STIRNWEISS (EUROPA PRESS)

¿Una Unión geopolítica o una Unión "fortaleza"? Un análisis del acuerdo provisional de la cumbre de la UE sobre el presupuesto de la UE

Eulalia Rubio

6 mins - 19 de Diciembre de 2023, 07:00

La cumbre europea de la semana pasada será recordada por la histórica decisión de iniciar conversaciones de adhesión con Ucrania. Como consecuencia del veto impuesto por el primer ministro húngaro Orban, los líderes de la UE no lograron acordar un paquete financiero de 50.000 millones de euros para acompañar esta decisión, pero existe un firme compromiso entre los otros 26 Estados miembros de la UE para encontrar soluciones alternativas que aporten los fondos necesarios a Ucrania.

Muchos observadores han visto en esta decisión sobre Ucrania la señal de un giro definitivo hacia una Unión geopolítica. Sin embargo, en la "última" cumbre de la UE se debatió otro asunto importante: la revisión del presupuesto de la UE a largo plazo. La decisión sobre esta revisión se ha comunicado para principios de la próxima, pero un vistazo al acuerdo provisional alcanzado durante la cumbre de la UE dice mucho sobre el tipo de Unión hacia la que nos dirigimos.

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Para empezar, la intención de la Comisión era aumentar el gasto de la UE en 99.000 millones de euros adicionales durante 2024-2027 (66.000 millones de subvenciones y 33.000 millones de préstamos). Como se explicó en un análisis anterior (véase aquí), antes de la cumbre de la UE la Presidencia española del Consejo ya había propuesto reducir la ambición en respuesta a las presiones de los "países frugales". En el acuerdo final, el apoyo a las nuevas prioridades se reduce de 99.000 a 66.000 millones de euros, de los cuales 33.000 millones corresponden a préstamos y 31,6 a subvenciones. Si nos fijamos en el componente de subvenciones, dos tercios (21.000 millones de euros) son dinero fresco y un tercio (10.000 millones de euros) procederá de reasignaciones de fondos comunitarios existentes.

En cuanto a la distribución por prioridades, en la propuesta de la Comisión Europea los fondos adicionales de la UE se distribuyen a partes aproximadamente iguales entre cuatro prioridades: apoyo a Ucrania (17.000 millones de euros), refuerzo de la migración y la acción exterior (15.500 millones de euros), apoyo a las inversiones en tecnología digital y profunda, tecnología limpia y biotecnología para reforzar la autonomía estratégica de Europa a través de un nuevo instrumento denominado "STEP" (10.000 millones de euros) y cobertura de los costes de endeudamiento del Next Generation EU, superiores a lo previsto (19.000 millones de euros).

En el acuerdo provisional del Consejo, las cuatro prioridades no tienen el mismo peso. Dejando a un lado la ayuda a Ucrania (que está pendiente), la principal víctima de la nueva reasignación de fondos es el apoyo a las tecnologías estratégicas (STEP), que se reduce de 10.000 millones de euros a 1.500 millones de euros. Examinando los apartados del acuerdo sobre STEP, queda claro que la visión de los líderes de la UE es financiar nuevas tecnologías estratégicas mediante reasignaciones de los fondos de cohesión de la UE en lugar de con nuevos fondos (en el acuerdo hay algunas disposiciones para incentivar esta reasignación). La falta de nuevo dinero para apoyar la tecnología crítica de vanguardia constituye un duro golpe para las ambiciones de autonomía estratégica de la UE.
 

En contraste con STEP, la prioridad "Migración y retos exteriores" sufre recortes menores y garantiza una cantidad significativa de financiación (11.500 millones de euros). A pesar de una referencia genérica a la necesidad de adaptar la Unión a "un contexto de extraordinaria tensión geopolítica", al examinar el acuerdo del Consejo queda claro que la mayor parte de estos fondos adicionales servirán para atender necesidades relacionadas con el reto migratorio; es decir, ayudar a los Estados miembros a gestionar la afluencia de inmigrantes y las fronteras exteriores, aplicar el nuevo Pacto de Migración y Asilo (una vez adoptado) y financiar acuerdos de cooperación en materia de migración con terceros países.



Así pues, a juzgar por dónde ponemos el dinero de la UE, nos dirigimos hacia una Unión fortaleza más que hacia una Unión ambiciosa y geopolítica.

Por último, otro elemento preocupante del acuerdo del Consejo es el procedimiento para cubrir los costes adicionales de financiación del Next Generation EU. Como se explica en la propuesta de la Comisión, dada la fuerte subida de los tipos de interés, es probable que las cantidades reservadas en el actual presupuesto de la UE para cubrir los pagos de intereses del NGEU (14 900 millones de euros) sean insuficientes. Para tranquilizar a los inversores, es importante establecer un procedimiento que permita a la Unión movilizar rápidamente recursos adicionales para cumplir sus obligaciones con los tenedores de bonos. Mientras que la Comisión propuso un mecanismo simple y casi automático, que le permitiría solicitar al Consejo todos los recursos adicionales necesarios durante 2024-2027 para cubrir los pagos de intereses del NGEU (estimados en 19.000 millones de euros), el acuerdo del Consejo prevé un "mecanismo en cascada" más complejo. Antes de presentar una propuesta al Consejo, la Comisión tendrá que explorar la posibilidad de cubrir estos costes adicionales de financiación del NGEU mediante una reasignación de prioridades de los fondos de la UE; sólo si esto no es suficiente, la Comisión podrá presentar una solicitud de nuevos fondos al Consejo. Además, los Estados miembros tendrán derecho a impugnar las cifras de la Comisión y pedir al Ejecutivo comunitario que "reevalúe" su propuesta (es decir, que encuentre más dinero dentro del presupuesto de la UE).  Incluso existe la posibilidad de que uno o varios Estados miembros lleven este asunto al Consejo Europeo, con el riesgo de bloquear la decisión durante meses. En resumen, lo que propone el Consejo es un procedimiento altamente político que puede enfrentar a los Estados miembros entre sí, puede bloquear la adopción de los presupuestos anuales de la UE si la cuestión se lleva al Consejo Europeo y puede no tranquilizar a los inversores del NGEU.
 
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