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AGENDA PÚBLICA

La batalla de las narrativas: cómo la UE ve a China en la era “Von der Leyen”

Víctor Rico Reche

8 mins - 5 de Febrero de 2024, 07:00

¿Es China un socio, un competidor o un rival sistémico? Ésta es la pregunta que la Unión Europea (UE) lleva haciéndose desde hace ya casi una década, y su respuesta hoy sigue siendo la misma que la que estableció el 12 marzo de 2019: las tres. Según reza la Comunicación conjunta de «Una perspectiva estratégica» de aquella fecha, China es, a la vez, un socio cooperador y negociador, un competidor económico y un rival sistémico. 

Las relaciones han cambiado, Europa está hoy más alerta de los retos geoestratégicos que supone la creciente influencia de China, pero los recientes acontecimientos geopolíticos no parecen haber cambiado, por ahora, cómo la UE se refiere a Pekín. Eso es, al menos, lo que dicen los resultados del estudio que hemos realizado analizando los discursos de los principales líderes de ambos entes políticos durante los siete primeros semestres de la «Comisión Von der Leyen» (desde el 1 de diciembre de 2019 hasta el 30 de junio de 2023).

Al comienzo de su mandato como alto representante de la Unión, Josep Borrell, ya advertía: «Europa ha sido demasiado ingenua en sus relaciones con China». Poco después, durante la 22a Cumbre bilateral entre ambas potencias, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, alertaba también de que «no compartimos los mismos valores, sistemas políticos o enfoque del multilateralismo». Meses después, tras la inesperada pandemia mundial de la Covid-19 y, algo más tarde, con la invasión rusa de Ucrania y el posicionamiento de Pekín al respecto, estos temores se convertirían en preocupaciones con implicaciones geoestratégicas de primer orden. Las voces que llamaban a un endurecimiento de la posición europea se harían más fuertes, y el debate sobre un cuestionamiento del trinomio «socio, competidor y rival» estaría cada vez más presente en los debates europeos.

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Para entender mejor si han evolucionado el discurso institucional y la percepción del otro, hemos analizado, por un lado, los discursos de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y del alto representante y vicepresidente de la Comisión, Josep Borrell. Por otro, los del presidente de la República Popular China, Xi Jinping, de su ministro de Relaciones Exteriores hasta diciembre de 2022, Wang Yi, y de su sucesor en el cargo hasta julio de 2023, Qin Gang

El primer resultado del estudio apunta a que sí, la UE ha hablado cada vez más de China conforme ha avanzado el mandato de la «Comisión Von der Leyen» y más cuestiones han enfrentado a Bruselas y Pekín. Mientras que al comienzo de su mandato los líderes europeos sólo realizaron 3 discursos temáticos sobre China (o sobre uno de sus territorios, reconocidos o reclamados), durante el séptimo semestre encontramos hasta 10 discursos sobre el tema. Curiosamente, por parte de China, los discursos sobre la UE también han evolucionado cuantitativamente, pero en dirección contraria. En general, China habla mucho menos sobre la UE y a menor nivel político, y a diferencia de la UE, lo ha hecho incluso menos tras los momentos geopolíticos de mayor tensión entre ambos. 
 
Gráfico 1.- Referencias directas e indirectas al «otro» como «socio», «competidor» o «rival» entre el 1 de diciembre de 2019 y el 30 de junio de 2023 

Gráfico 2.- Referencias directas e indirectas a la UE como «socio» entre el 1 de diciembre de 2019 y el 30 de junio de 2023

Esta reacción tan opuesta frente al aumento de las discrepancias puede tener múltiples lecturas. Una de las razones que podrían explicarla tiene que ver con la forma en que la cultura influye en la comunicación política de los dos bloques. Durante todo el periodo analizado, la narrativa china hacia la UE ha sido mucho más positiva que la de la UE hacia China. Aunque nuestro estudio muestra que Bruselas se ha referido a China mayoritariamente con términos asociados al concepto de «socio», el 53,5% de las veces, un tercio de las veces lo ha hecho con términos asociados al concepto de «rival» y otro tercio con términos asociados al concepto de «competidor». En cambio, sorprendemente, China se ha referido invariablemente a la UE con términos asociados al concepto de «socio», lo que parece mostrar una imagen muy diferente de sus relaciones. Como decía el «Documento de política de China sobre la UE» de diciembre de 2018: ambos «comparten muchos más puntos en común que diferencias», línea de la que Pekín no se ha movido desde entonces.
 
Gráfico 3.- Evolución de las referencias directas e indirectas a China como «socio», «competidor» y «rival» entre el 1 de diciembre de 2019 y el 30 de junio de 2023 

Gráfico 4.- Evolución de las referencias directas, y directas e indirectas a la UE como «socio» entre el 1 de diciembre de 2019 y el 30 de junio de 2023


Esto puede ser reflejo de un rasgo cultural muy presente en tradiciones confucianas, en las que eludir la confrontación directa es una forma de proteger las relaciones y cultivar la armonía. Por contra, para parte de Europa Occidental mostrar desacuerdo abiertamente no sólo está aceptado, sino que es parte del estilo de razonamiento dialéctico para encontrar la verdad, propio de la tradición europea, tal como explica Erin Meyer en su libro El mapa cultural: Las 8 escalas de nuestras barreras culturales y cómo sortearlas (2014). Esto explicaría por qué, ante situaciones políticas que evidencian las diferencias de intereses y visiones, la UE parece haber optado por abordar abiertamente estas discrepancias, mientras que China ha preferido eludir el debate público al respecto. 

Vemos también que, aunque en todo el periodo analizado el concepto de «socio» ha sido el más usado por ambas partes, cuando ponemos el foco en los temas predominantes en estos discursos, la imagen que transmiten es diferente. En el caso de la UE, los temas que más predominan en sus discursos reflejan cuestiones que enfrentan a ambos, como «Seguridad y Defensa» (predominante tras la guerra en Ucrania), «Derechos Humanos» o «Hong Kong», mientras que por el lado chino son temas que la UE considera fuente de competición económica, como son la «Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda» o el «comercio». 



La última de las conclusiones de este trabajo muestra también una diferencia significativa entre los discursos de Von der Leyen y Josep Borrell respecto a China, y de Xi Jinping, Wang Yi y Qin Gang respecto a la UE. Von der Leyen se ha referido a China mayoritariamente con términos asociados al concepto de «socio» (en un 60,8% de las veces, frente a 29,4% al de «competidor» y sólo 9,8% al de «rival»). En cambio, Josep Borrell ha alternado de una forma más equilibrada las referencias a estos tres conceptos para referirse a China (49,5% de las veces con términos asociados al concepto de «socio», 30,1% al de «competidor», 20,4% al de «rival»), lo que refleja una posición más dura pero también más cercana al enfoque europeo adoptado en marzo de 2019. Por parte de China, la diferencia principal se encuentra en el número de veces que unos y otros actores se han referido a la UE, siendo esto casi un monopolio exclusivo del Ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi (121 de las 128 menciones a la UE, en este caso como «socio»). 

Del análisis de los resultados, se desprende que la UE muestra un mayor interés por China, y a un mayor nivel jerárquico, a pesar de proyectar una imagen más multifacética y menos benevolente de la misma. Por el contrario, los resultados no parecen apuntar a un progresivo predominio de la rivalidad, sino más bien ser reflejo de una manera diferente de abordar las crecientes discrepancias entre Bruselas y Pekín. Lo que podemos concluir es que comprender tanto lo que China comunica como lo que no, parece tan importante como analizar sus acciones. Saber qué consecuencias tiene su discurso, también. Como señaló Josep Borrell durante la Conferencia Anual de Embajadores de la UE 2022, la batalla de las narrativas no es una batalla menor, sino que se trata de dilucidar «quién va a ganar los espíritus y las almas de las personas». Un «socio para la cooperación y la negociación, un competidor económico y un rival en la batalla de ideas», sería quizá una mejor definición del estado actual de las cosas.

Víctor Rico Reche, experto en Comunicación Política y Relaciones Internacionales
 *La información y las opiniones expuestas en este artículo son las del autor y no reflejan necesariamente la opinión oficial de la Comisión Europea.
 
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